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Hoy conocemos la escalada de la guerra entre dos grandes países de Asia: Pakistán y Afganistán. En el Lejano Oriente Japón, después del aplastante triunfo de la derechista Sanae Takaichi apoyada totalmente por Estados Unidos, está procediendo a rearmarse y anuncia la instalación de misiles cerca de la isla de Taiwán. China amenaza con duras represalias si Japón sigue ese camino. Al sur en el Mar de la China se produce un enfrentamiento, por ahora solo con cañones de agua, entre el ejército chino y buques pesqueros filipinos.
Poner la PAZ en primer término y defender en todos los foros internacionales el rechazo a la utilización de las armas debe ser el eje que guíe la actuación de cualquier política que se reclame progresista y de izquierdas
Estados Unidos y Canadá aconsejan a sus súbditos que se marchen de Israel e Irán mientras grandes portaviones cargados de armas arriban a Haifa y una potente flota amenaza a Irán. Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos para los temas nucleares no parecen ir por buen camino y Trump, a la vista de los resultados de su intervención militar y secuestro del primer mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, parece decidido de nuevo a un ataque armado en toda regla.
Una patrulla armada procedente de Estados Unidos trata de introducirse en Cuba. Dispara contra un guardacostas cubano y al final mueren cuatro terroristas y seis son detenidos. El gobierno cubano advierte estar dispuesto a defender su territorio y los Estados Unidos incrementan el bloqueo agravado por la prohibición de importación de petróleo para estrangular la maltrecha economía cubana. La presión estadounidense continuará y no está descartada una intervención militar.
África mantiene abiertos grandes conflictos como la guerra civil de Sudán, en la República Democrática del Congo, Somalia, Nigeria, Sudán del Sur y Libia, además de la tensión permanente en el Sahel.
En Europa la guerra de Ucrania se eterniza y se lanzan mensajes contradictorios sobre un posible alto el fuego o acuerdo de paz. En estos últimos días de febrero el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia ha comunicado que Francia y el Reino Unido preparan la entrega de armas nucleares o componentes para la fabricación de las mismas a Ucrania. Alemania según estas fuentes se ha negado a esa entrega. Rusia considera que este hecho constituye una violación del Tratado de no proliferación nuclear y Dimitri Medvédev, alto funcionario del Consejo de Seguridad de Rusia, ha manifestado que se reservan el derecho a responder con todo su arsenal, incluyendo armas nucleares, contra los países proveedores. Tanto Ucrania como Francia han negado estas acusaciones.
La experiencia que vamos viendo de un “mundo sin reglas” y del desprecio al derecho internacional y a la ONU, nos obliga a no minusvalorar o echar en saco roto las amenazas de las grandes potencias, sean estas Estados Unidos, Rusia, China o la India.
Israel amenaza con anexionarse Cisjordania y el nuevo embajador de Estados Unidos en España defiende que tiene derecho a quedarse con todo aquel territorio por “derecho bíblico”. A ese punto de respeto al derecho internacional y a los acuerdos de paz hemos llegado.
Con todos estos conflictos abiertos o en marcha no es de extrañar que la facturación de las 100 empresas de armas más grandes del mundo hayan alcanzado un máximo histórico en 2024, alcanzando los 679.000 millones de euros, un 5,9% más que en 2023. Todavía no se conocen los datos del año 2025, pero seguro que batirán un nuevo récord. Las empresas armamentísticas de Estados Unidos representan casi la mitad del total de las ventas. Las empresas de este sector en Japón y Corea del Sur aumentaron un 40% y un 31% sus ingresos.
Frente a esta situación cada vez son más minoritarias las voces que defienden las soluciones pacíficas de los conflictos, el desarme tanto nuclear como convencional y las políticas de diálogo y soluciones diplomáticas.
Poner la PAZ en primer término y defender en todos los foros internacionales el rechazo a la utilización de las armas debe ser el eje que guíe la actuación de cualquier política que se reclame progresista y de izquierdas.




