lunes. 24.06.2024
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Pocas veces una iniciativa parlamentaria convertida luego en “suceso”, convoca mayor consenso en su (des)calificación: inútil, extemporánea, extravagante, atentatoria contra las instituciones, etc.

Iniciativa, además, proveniente de algo tan repudiado y en teoría tan ajeno o marginal al Gran Consenso como el extremismo de ultraderecha y los atrabiliarios personajillos que lo visibilizan o representan.

Un (des)propósito, en fin, secundado o apadrinado por un anciano que pese a no respetarse a sí mismo, recibe no solo un inmerecido respeto sino adulación por su más que discutible magisterio o maestría profesional (el “gran economista" o el “profesor” Tamames [1]).

Y pese a ello, qué contraste entre semejante “suceso” y su acelerada conversión en “acontecimiento”. Pocas ocasiones ha habido en esta legislatura en las que un pleno del Congreso haya movilizado mayor enjambre de periodistas, más páginas y artículos en la prensa de (papel o digital), más espacio televisivo, mayor cháchara de opinadores de plantilla en las radios, mayores audiencias etc.…, y mayor celeridad en su subsiguiente apagón en cuanto las factorías de noticias encuentren otra con la que seguir cuadrando su contabilidad a base de entretener intoxicando a una opinión publica cada vez más infantilizada y entontecida.

El sinsentido del Pleno finalmente celebrado es inequívoco, ni siquiera sus propios promotores albergan asomo alguno de duda al respecto.

la vanguardia
Encuesta realizada en La Vanguardia

Su significado en cambio es polisémico. En primer lugar, resulta ser la confirmación de que la política en su contenido y agenda se marca y se gobierna por los ejecutivos del “cuarto poder”, desde invisibles despachos de los medios de comunicación, convertidos desde hace ya tiempo en centros de producción de opinión pública.

Tanto en su sustancia como en la forma, ese simulacro de debate que cada semana se celebra en la carrera de San Jerónimo viene determinado por el eco que recibirá en dichos medios el día después. La mayor preocupación de interpelantes e interpelados es acertar con la frase que mañana puede lograr convertirse en titular.

Sabedores todos de que la moción no iba de lo que decía ir, han actuado como si así no fuera; haciéndolo todos en su propio mérito y beneficio electoral, naturalizando el esperpento, agrandando la inmerecida estatura del promotor de la iniciativa y concediendo importancia a la inanidad de su argumentario.

No es la proposición que da lugar a este Pleno lo que degrada la institución, sino que es el espectáculo de su celebración lo que actúa como espejo de su progresivo deterioro.


[1] El viejo profesor y el profesor envejecido. Por lo que se ve Tamames, que llegó a ser Teniente de Alcalde de Madrid, ha querido emular a quien fue su superior. No superado todavía el resquemor de su envidia hacia el coetáneo Alcalde -Tierno, el “viejo profesor que mantuvo hasta el último minuto de su vida su condición de acreedor de respeto-, este vanidoso personaje, en su demencial afán de suplantarlo, ha terminado por liquidar cualquier vestigio de su propia dignidad.

Sinsentido y significado: la moción de censura