lunes. 27.05.2024

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Después de inventarse el “sanchismo” para derogarlo, el Partido Popular se acaba de inventar el “pedrismo” para seguir teniendo blancos a los que disparar. El “pedrismo” es la aportación más original en la entrevista de Núñéz Feijóo en La Vanguardia el pasado 5 de mayo, y si toda la labor de oposición del Partido Popular pasara por la invención de blancos a los que disparar, no sería preocupante. Lo preocupante es que la invención del “sanchismo” y del “pedrismo” se inserta en una estrategia de guerra sucia del que el caso más duro es la guerra contra la esposa del Presidente. Pero no contentos con ese frente familiar, las derechas y sus más conspicuos medios como ABC y El Mundo se han abonado a todas las guerras sucias posibles.

Ejemplo primero, la información de ABC del 7 de mayo sobre las actividades profesionales del hermano del Presidente Sánchez (“Instan a investigar los proyectos públicos del hermano de Sánchez”). Cuando se lee con detenimiento la información se descubre que es una maniobra sucia del Partido Popular de Badajoz, donde el hermano del presidente trabaja sin que haya tenido ningún contrato con la Agencia Tributaria como el novio de Díaz Ayuso. Pero basta el parentesco con el Presidente del Gobierno para que la derecha afile sus lanzas contra un profesional ajeno a la política.

Lo preocupante es que la invención del “sanchismo” y del “pedrismo” se inserta en una estrategia de guerra sucia del que el caso más duro es la guerra contra la esposa del Presidente

Ejemplo segundo. Este ejemplo nos sirve para entender el oscuro conglomerado de la derecha política, de sus medios de comunicación y de un sector del Poder Judicial. El 6 de mayo El Mundo publicó una información con el siguiente título “El Supremo decide si anula el nombramiento de Delgado”. Se trata del enésimo recurso contencioso-administrativo presentado en la Sala Tercera del Tribunal Supremo frente a los sucesivos nombramientos de la antigua Ministra de Justicia y antigua Fiscal General del Estado, Dolores Delgado. El procedimiento siempre es el mismo, una asociación vinculada a la derecha recurre el nombramiento y una Sección de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, movida más por la venganza que por la Justicia, falla la ilegalidad del nombramiento. Ya lo han hecho tres veces, pero El Mundo vaticina que el tribunal va a fallar en contra el Gobierno. Y ¡casualidad! El vaticinio se cumple y el día siguiente al anuncio periodístico salta la noticia: el Tribunal Supremo estima el recurso. Aquí la guerra sucia aparece en la alianza de asociaciones conservadoras, periódicos de la derecha y una Sección del Tribunal Supremo, que está en guerra sin disimulo contra el Gobierno.

Ejemplo tercero. En el mismo número de El Mundo de 6 de mayo se publicaba la siguiente noticia: “El juez ordena a la UCO investigar las actividades de Begoña Gómez”. Es decir, que no contento con imputar a la mujer del Presidente del Gobierno el Juez instructor sigue indagando a pesar de la evidencia de que es una denuncia falsa.

La guerra sucia aparece en la alianza de asociaciones conservadoras, periódicos de la derecha y una Sección del Tribunal Supremo, que está en guerra sin disimulo contra el Gobierno

Ejemplo cuarto. En la entrevista de La Vanguardia a Núñez Feijóo del 5 de mayo encontramos dos afirmaciones que deben entrar en la colección de la guerra sucia. La primera no tiene desperdicio: “Villarejo tenía una relación bastante cordial con el suegro del Presidente”. ¿Cómo lo sabe el Presidente del Partido Popular? Es otro ejemplo de como la derecha se ha metido en la ciénaga de la guerra sucia y ya no sabe o no quiere salir. En la misma entrevista, el dirigente de la derecha reprocha al Presidente Sánchez no haber dimitido como hizo el Primer Ministro portugués. Y ahí se le ve el plumero, porque la derecha española envidia a la derecha portuguesa, que con una operación de guerra sucia similar y con la complicidad del Presidente de la República desbarató la mayoría absoluta que tenía el Partido Socialista en la Asamblea. Todo se transformó por la combinación de fiscales involucrados en la guerra sucia y de un Presidente de la República que sirvió a su partido conservador sin la menor neutralidad. Núñez Feijóo, en la entrevista al diario barcelonés, se destapó pidiendo la dimisión de Sánchez, aunque, afortunadamente, en España el Jefe del Estado no dispone de poderes tan exorbitantes como en Portugal. Pero aquí el líder conservador mostró a las claras sus preferencias.

Cuatro ejemplos de contaminación de la política con la guerra sucia. ¿Cuántos más veremos a lo largo de esta legislatura?

Persiste la guerra sucia en todos sus frentes