jueves. 04.06.2026
TRIBUNA

Palestina: sonó el Gran Despertador del mundo

El despertar global contra el genocidio en Palestina expone la hipocresía del orden mundial actual.
manifestacion propalestina madrid
Manifestacion propalestina en Madrid. 04/10/2025 (Foto: Ana Castaño)

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El aparente orden mundial, basado en un supuesto respeto a la moral, la ley y el orden legal dominante, está siendo contestado en todas las calles del mundo, porque el genocidio ha dejado al descubierto que la voluntad de los gobernantes se corresponde poco con la voluntad de los pueblos gobernados. Y esto es grave, porque se ha abierto una brecha emocional entre la conciencia de la gente y los aparatos represivos de los gobiernos, con sus cantinelas del “sí, pero no”.

Se ha abierto una brecha emocional entre la conciencia de la gente y los aparatos represivos de los gobiernos

La mirada de las multitudes va descubriendo cada día lo falso, inmoral, colonialista, excluyente, supremacista, violento y cruel que se oculta tras las fachadas de tantos parlamentos, las cajas fuertes de sus bancos y los legajos de sus tribunales, sin olvidar el silencio de los falsos cristianos del Vaticano y semejantes. Las gentes perciben con claridad que esas instituciones, que actúan como supuestas salvaguardas del género humano, no nos sirven para protegernos de los abusos económicos, de la explotación laboral, de la violencia genocida, de la ley de los más fuertes y del terrorismo de Estado. Y todo eso hoy ayuda mucho a abrir los ojos: Gaza y Cisjordania, Ucrania, el Congo o el Sahel.

Ninguna de esas instituciones nos salva de las situaciones extremas que algunas de ellas provocan, porque, al fin y al cabo, nuestra salvación no se halla en instituciones que nunca representan al pueblo; únicamente representan las necesidades de los poderes dominantes, sus leyes y sus negocios, y son de usar y tirar según sus conveniencias, como lo fue la Sociedad de Naciones y como hoy lo son la ONU o la CPI.

El grito de la conciencia global

Los gritos de los manifestantes pidiendo libertad, justicia y paz para Palestina son el grito de la conciencia de la humanidad que despierta a su favor. ¿Sería posible expandir esa conciencia despierta y solidaria con Palestina al resto de injusticias y necesidades vitales que nos afectan a todos y que los gobiernos se obstinan en ignorar?

¿Seremos capaces los pueblos de la Tierra de imponer un orden mundial justo?

Ojalá fuera posible imponer nuestro poder cuando se trata de vivienda, salarios, justicia social, ética y valores humanos, negados a diario a miles de millones de personas. Realizar esa voluntad colectiva es el único camino para la existencia de un orden mundial justo y pacífico, imposible sin justicia social. Mientras esta no exista, no podrá haber paz, ni libertad ni otro orden mundial que este fiasco de naciones enfrentadas entre ellas y de cada una con nosotros, sus habitantes.

Cada vez más cerca

¿Seremos capaces los pueblos de la Tierra de imponer un orden mundial justo? Lo afirmo rotundamente, pero no ahora, por desgracia. Esto que vemos hoy en las calles nos emociona a todos los buscadores de ese mundo posible del que vemos un destello en las grandes manifestaciones y formas de repulsa. Pero sus raíces son los sentimientos fraternales, de igualdad, justicia, libertad y unidad, tan opuestos a la codicia, la ambición de poder, la necesidad de prestigio, el racismo, el machismo y el desprecio al diferente que forman parte del alma de las falsas democracias, del fascismo global y del sionismo israelí.

Mientras no hayamos liberado nuestra conciencia de sus zonas oscuras hasta formar una mayoría crítica —y eso es un trabajo cotidiano— no podremos ayudar a liberar a nadie de la violencia, el racismo, el machismo y tantas cosas más presentes en nuestro mundo, pues nuestro mundo no es más que el resultado de la suma algebraica de las energías positivas y negativas de cada uno de nosotros.

El reflejo de nuestra conciencia

El estado de nuestra conciencia y el de nuestra voluntad de poder son aún insuficientes para provocar una verdadera revolución pacífica y multitudinaria, cada vez más necesaria cuanto más se abusa de nosotros hasta el punto de asesinarnos delante de nuestros ojos sin que los gobiernos del mundo muevan un dedo por evitarlo.

Porque, si estos tienen muchos negocios con Israel, tendrán que responder ante sus conciencias y, ojalá, ante los pueblos cuanto antes, pues Palestina somos todos y no estamos dispuestos a callarnos ante semejante crueldad impune.

Israel nunca tuvo que existir

¿Estamos hoy más cerca que nunca de rechazar a Israel y exigir a nuestros gobiernos su exclusión de la comunidad de naciones civilizadas? Israel nunca tuvo que existir. Si existe es por un acuerdo colonialista en el que no se contó con los palestinos, como ahora no se cuenta, y por los mismos motivos fundacionales de Israel: desprecio racista, codicia y ambición de poder supremacista contra todo derecho moral, legal o simplemente humano, matando, robando, maltratando y practicando un régimen de apartheid contra estos “nuevos negros de Oriente” que son los palestinos para Israel.

Los gobiernos del mundo han hecho la vista gorda durante más de setenta años de genocidio lento, porque muchos de ellos crearon a Israel y no les importa el genocidio

Los gobiernos del mundo han hecho la vista gorda todo lo que han podido durante más de setenta años de genocidio lento, porque muchos de ellos crearon a Israel y no les importa el genocidio. Por eso reprimen manifestaciones, multan y ponen toda clase de obstáculos a quienes se manifiestan por las calles, exhiben banderas en los parlamentos locales o enseñan a los estudiantes derechos humanos.

La conciencia mundial, al contrario que sus gobiernos, ya no soporta tanto crimen y les está mandando a las víctimas hambrientas, sedientas, humilladas y asesinadas, al más puro estilo fascista, esas naves cargadas de ayuda humanitaria que simbolizan la conciencia de la humanidad y son apresadas con sus tripulantes. Con ello intenta Israel apresar y silenciar a la conciencia de la humanidad que pide paz, respeto y libertad como una sola voz en todas las calles del planeta. Demasiado tarde.

Sonó por fin el Gran Despertador

Demasiado tarde para los genocidas el querer silenciar la conciencia global de la humanidad: ¿acaso es posible tal cosa? Esta respuesta colectiva en todo el mundo es un acontecimiento grandioso que cambiará muchas cosas y, aunque no dé para cambiar el desorden estructural colectivo en que vivimos, será un paso más en esa dirección. Este aprendizaje va a ser muy útil para futuros movimientos reivindicativos.

Deben saber quienes gobiernan el mundo con intención de tenernos dormidos para conseguirlo, que hay una verdad profunda que nos ayuda a los pueblos en este proceso: cuando una conciencia se despierta ya no puede volver a cerrar los ojos. Hoy ha sonado el Gran Despertador mundial. Por fin sonó.

Palestina: sonó el Gran Despertador del mundo