martes 30/11/21
palacio aiete

Vaya por delante que declarándome fan de Oskar Matute, a cualquiera que le guste un poco escuchar declaraciones en el atril del hemiciclo tiene que reconocer que es uno de los mejores oradores de la cámara, y fiel seguidor del sarcasmo típico de Jon Iñarritu en todo lo relacionado a la casa real, no puedo negar haberme encontrado con sentimientos opuestos al debatir con mi padre sobre Otegi, hay que ser justos, que no “francos”, los que pedimos confiar en el perdón de Otegi nunca confiamos en el “perdónenme, no lo volveré a hacer más” del fugado.

Cuando en conversaciones con quien tuvo que huir de su pueblo y refugiarse en los túneles del metro de Madrid de los bombardeos del golpista, salía el nombre de Arnaldo, puede que ese runrún en la cabeza acerca de que la violencia no puede estar justificada nunca de algún modo me impida pensar con claridad, de ahí mis sentimientos opuestos. Lo que no se puede, bajo ningún pretexto, es utilizar la memoria de las víctimas electoralmente, y es algo que llevan haciendo años, y no solo electoralmente, incluso sacando tajada económica. La Fundación Miguel Ángel Blanco fue utilizada por el Partido Popular para abastecer de dinero a la trama Gürtel, el Gobierno de Esperanza Aguirre facturó a las empresas de la trama Gürtel 6.484.080,07 euros, María del Mar Blanco, hermana del concejal asesinado, en la actualidad es la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, de la Fundación Miguel Ángel Blanco y miembro del comité ejecutivo nacional del PP, y una de las artífices de la campaña publicitaria mediante la cual la memoria de su propio hermano es manchada por la corrupción endémica de quienes no tienen reparo alguno en ensuciar su propio nombre.

Es cuando tengo el honor de conocer a Pablo Romero, redactor de Diario Público, y a quien debo el descubrimiento de mi afición por la escritura, no se lo digan, pero le considero algo así como mi “mentor”, entiendo que el perdón, que puede tomarse en serio o no, es el primer paso. En el caso de Otegi llega tarde, el anteriormente citado diputado de EHBildu Oskar Matute lleva años condenando la barbarie cometida por la banda armada, pero dicen que, más vale tarde que nunca. Pablo Romero no es solo redactor de un diario, es hijo de una víctima de ETA, hijo del teniente coronel Juan Romero, "Me alegro que esas ideas que antes mataban ahora hablen", poco más que añadir al respecto. No solo en Pablo encontraran declaraciones similares, cuando la caverna no quiere que vean la serie “Patria”, en parte es porque en el make in off se sientan víctimas reales de la banda terrorista junto a víctimas del GAL, pidiendo justicia verdad y reparación, pero sobre todo, respeto, son muchas familias las que asoladas por la pérdida de familiares asesinados, una y otra vez piden que no se utilice la memoria de ellos por quienes no han pedido perdón por las víctimas del YAK42, los fallecidos por Hepatitis C ante la falta de suministro de Sovaldi ”por ser un tratamiento demasiado caro”, o las víctimas en residencias geriátricas por no derivarlas a hospitales, como ven, no es necesario remontarse a épocas anteriores a la “transición” para hablar de víctimas, aunque teniendo en cuenta que el contador se pone a cero cuando a cada uno le interesa viendo que, el mal actor y peor político, Toni Cantó, retuerce la historia hasta el punto de decir que las atrocidades cometidas por los españoles al “descubrir las américas”, no existieron.

Lo que sí existen todavía son miles de fusilados desperdigados en cunetas, dejando a España en el segundo país con más fosas comunes del mundo. Y no, Manuel Fraga, fundador de Alianza Popular, “liebre” del más tarde Partido Popular, ministro del dictador Franco, jamás ha pedido perdón por haber firmado fusilamientos durante la dictadura golpista, la modélica Transición permitía al susodicho salir impune de sus actos gracias a la Ley de Amnistía de 1977, llevada a cabo por el gobierno de Adolfo Suárez con objeto de buscar la reconciliación social de los españoles, y encaminada a llevar a cabo la transición del país hacia un régimen democrático. Más de 40 años después las víctimas del franquismo siguen “tirados” en cunetas sin que nadie pida perdón, a los “patriotas” les parece un insulto que Otegi lo haga.

Lejos del arrepentimiento de Otegi, insisto en que puede ser tomada en serio o no, Rodolfo Martín Villa, quien ostentó varios cargos políticos de relevancia durante la Dictadura franquista, y que, durante la Transición, formó parte del equipo de gobierno de Adolfo Suárez y ya en democracia estuvo entre las filas de UCD, primero, y del Partido Popular, más tarde, no es que no pida perdón por cuatro homicidios policiales sucedidos en los años setenta, los tres primeros por disparos de la Policía Armada en 1976 en Vitoria en una protesta laboral, y la cuarta abatida por disparos de la fuerza pública en los sanfermines de 1978, bajo su mandato como Ministro de Interior, es que siendo procesado por la jueza argentina María Servini, tiene la poca vergüenza de recurrir sacando pecho, claro que cuando te procesan desde Argentina porque la judicatura española apesta a naftalina, entiendo que te veas de algún modo respaldado.

Ha sido esa modélica Transición la que mantiene este país dividido 40 años después, una sociedad que ni en la EGB ni en la ESO ha tocado la historia reciente de su país es difícil que pueda entender que las víctimas merecen respeto, que unos asesinos han pagado y están pagando por sus crímenes mientras otros no, que la violencia no está justificada de ningún modo, que mostrar respeto a las víctimas de ETA no implica no hacerlo a las víctimas del franquismo, y esto último es una tarea pendiente, recalco que bajo mi entender y por culpa de la Ley de Amnistía, parece que si eres republicano eres filo etarra, y si muestras respeto a las víctimas de la banda armada no puedes hacerlo con las víctimas del franquismo, craso error en una sociedad manejada políticamente por quienes utilizan a estas últimas para sus propios fines.

Recordemos que el propio Otegi reconocía que podía haberse reunido con el gabinete de Aznar estando ETA todavía en activo, o cómo Javier Maroto pactaba con Bildu antes de emanciparse de su pueblo natal para empadronarse en Sotosalbos.

El fin de la banda armada jamás pudiera haberse dado con un gobierno de los populares, desean y necesitan que esa violencia no termine. Margallo, en uno de esos momentos en los que no está dormido en la silla del parlamento europeo haciendo alarde de que cualquiera puede trabajar después de los 65, contaba en febrero de 2020 en la Sexta Noche la anécdota que vivió con una dirigente del PP de Euskadi sobre ETA en 2015, sus palabras fueron, “desde que no nos matan no tenemos proyecto”, de ahí que el fin de ETA viniera de la mano del gobierno de Zapatero. Jonathan Powell, exjefe de gabinete de Tony Blair y mediador del fin de ETA, diez años después de que la banda terrorista entregara las armas, declara que ante la valentía del gobierno socialista, era el propio Partido Popular quien ponía trabas para poner fin a tan duro episodio, reitero, “desde que no nos matan no tenemos proyecto”, lo de la valentía del PSOE no lo digo yo, sino Powell, si el PSOE fuera realmente valiente desclasificaría los archivos referentes al GAL, que aquí entre unos y otros tienen mucho que callar, porque sí, tal y como decía en párrafos anteriores, víctimas de ETA afirman que las familias víctimas del GAL merecen el mismo respeto.

Qué difícil es centrarse cuando se tiene a la sociedad dividida, que difícil es ponerse en la piel de unos y de otros, que difícil es poner el contador de la violencia a cero, por eso mismo hay que leer más, escuchar más, y muy importante, no tener como referencia a quienes, enfangando más episodios oscuros, solo pretenden vivir de la memoria de los unos, olvidando a otros.

Lo de Otegi