martes. 05.03.2024
Abarca Cidón y Martínez-Almeida  (Sganmedios)
Abarca Cidón y Martínez-Almeida  (Sganmedios)

La revista ‘Vivir Madrid’ entregó el año pasado su castiza distinción a Mario Vargas Llosa. Méritos no le sobran, aunque no sea de Madrid. Precisamente, uno de los valores de este premio es cierta universalidad y talante abierto y acogedor: no hace falta haber nacido en Madrid para ser Madrileño del Año. Pero sí sentir amor por la ciudad y haber vivido en ella ciertos años. 

Este año, el agraciado ha sido el doctor Juan Abarca Cidón, que sí nació en Madrid, en 1971. Entre sus méritos, sobresale el de ser presidente de HM Hospitales, punta de lanza del movimiento de la privatización sanitaria en Madrid y resto de España. Su foto de perfil de LinkedIn, que se hizo famoso durante la pandemia por su ‘Parte de guerra’, ya luce orgulloso el nuevo reconocimiento. ¡Madrileño del Año! El acto se celebró el pasado lunes con todo boato en el Teatro Real.

Basta un rastreo sencillo en internet (El Mundo y eldiario.es), para obtener datos de las prácticas inversoras de la familia Abarca, liderada por la matriarca, Carmen Cidón. Que HM Hospitales es un negocio lucrativo lo demuestra toda una serie de movimientos inversores de la familia, en lugares como Luxemburgo o Miami, con 25 millones de euros en activos. También, leemos en el diario de Ignacio Escolar, han desembarcado en Reino Unido con una firma inmobiliaria. Atinados movimientos que han colocado a los Abarca Cidón entre los más ricos de España. 

Muchos de los méritos que se le atribuyen como Madrileño del Año (Juan Abarca Cidón) tienen que ver con movimientos privatizadores de la Sanidad, como esa Fundación IDIS

Entre los valores del premio Madrileño del Año, y que con este premio llega a su tercera edición, se encuentran los de «reconocer la labor de aquellas personas que destaquen por su contribución al desarrollo económico, social o cultural de Madrid, por su trayectoria profesional o por su compromiso con causas que favorezcan el progreso de la sociedad madrileña en su conjunto».

No niego que el señor Abarca Cidón haya contribuido al desarrollo económico de Madrid (y de Europa en general, a juzgar por su cuenta de resultados), ni que haya abanderado causas nobles, como el citado ‘Parte de guerra’, que fue para muchos una referencia informativa durante la pandemia. Tampoco niego, y ahí están los datos para demostrarlo, que su actividad profesional ha favorecido mucho a su bolsillo: es la Sanidad entendida como negocio.

Porque muchos de los méritos que se le atribuyen como Madrileño del Año tienen que ver con movimientos privatizadores de la Sanidad, como esa Fundación IDIS, que se define a sí misma de este modo: «Entidad que aglutina al sector sanitario privado para promover la mejora de la salud y poner en valor a la sanidad privada».

¿No había un arquitecto, una científica, un músico como Pablo Ferrández, violonchelista madrileño que figura entre los mejores del mundo, para recibir el galardón? No. Había que dárselo a quien contribuye a la especulación de los estetoscopios. Madrid, me matas. 

Hasta donde yo sé, erosionar el sistema público de salud que pagamos todos con nuestros impuestos con la creación de una oferta sanitaria privada que cuenta con favores de los gobernantes del PP (concesión de suelo público, financiaciones públicas favorables, etc.) no es ilegal. Ahí están los 49 hospitales privados de Madrid, frente a los 34 públicos.

¿Quién será el próximo premiado? ¿El fundador de algún portal inmobiliario que ha convertido la cultura del pelotazo en otra de las señas identitarias del Madrid de la libertad?

Hay más camas públicas, pero quien pueda permitirse una privada, lo hará. Porque la desatención hacia lo público y sus sufridos profesionales en Madrid es una estrategia constante y progresiva de la derecha. Basta darse un garbeo por las rutilantes instalaciones de cualquier sede de HM Hospitales y compararlas con la desolación comunistoide de una sala de espera de, yo qué sé, el mismo Gregorio Marañón. 

Analizo la foto que me envían desde ‘Vivir Madrid’, la del premiado Abarca Cidón y el sonriente alcalde Martínez-Almeida. ¿Quién será el próximo premiado? ¿Un trader que factura miles de euros al día en la banca casino? ¿El fundador de algún portal inmobiliario que ha convertido la cultura del pelotazo en otra de las señas identitarias del Madrid de la libertad? 

Tal es el grado de corrupción moral del Madrid de Ayuso & Almeida: comprar el mayor truco del diablo, es decir, hacernos ver que no existe. O hacernos pensar que se puede blanquear con cuatro acciones bienqueda, como esta última del premio al madrileño ejemplar, en complicidad con todos los amiguetes de esta ciudad que da para escenario de distopía mala.

Madrileño del Año, ese premio al más listo de la clase. Con el aplauso, la aquiescencia y quién sabe qué comisiones y regalías de nuestros representantes políticos. Y como piensa el ladrón que todos son de su condición, los cubren de votos y les otorgan los mayores reconocimientos. 

Qué obsoleto, puro papel mojado, suena en Madrid esta reflexión que leemos en el Nuevo Testamento: «¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?» (Mateo 16:26). 

'Madrileño del Año': privatiza y vencerás