jueves. 04.06.2026
TRIBUNA POLÍTICA

Sanidad pública: no son errores, es ideología

La desgracia de las mujeres con cáncer abandonadas en Andalucía y el desastre de las listas de espera insoportables en Madrid responden a lo mismo.

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El objetivo es sembrar la desconfianza generalizada en la sanidad pública, para impulsar el negocio del aseguramiento privado.

Se trata de acabar con nuestro Estado de Bienestar, para convertir España al credo trumpista del sálvese quien pueda pagar. Impuestos reducidos, servicios públicos precarizados para pobres y servicios de calidad al alcance de los pudientes.

La desgracia de las mujeres con cáncer abandonadas en Andalucía y el desastre de las listas de espera insoportables en Madrid responden a lo mismo. No son consecuencia de una gestión accidentada o deficiente. No traen causa en la falta de recursos.

Pude comprobar cómo se atendía a los estadounidenses en el Hospital Johns Hopkins. Al recién llegado no le preguntaban por su dolencia, sino por el rango de su seguro privado

Son malos gestores, pero no tanto. Y cuentan con más financiación que nunca en democracia, gracias al crecimiento económico del país y las transferencias récord que ordena el Gobierno de España a las Comunidades Autónomas.

Estamos ante la aplicación de unas convicciones ideológicas perfectamente identificables, un modelo de sociedad muy determinado. En ese modelo, cada cual ha de atender sus necesidades y propósitos conforme le vaya en la vida, según sus antecedentes familiares, según su clase social y, sobre todo, según la cantidad de dinero que haya logrado amasar.

Lo público ha de limitarse a un sistema asistencial mínimo, que cubra las urgencias y los tratamientos más básicos. Tampoco se trata de que se nos muera la gente en la calle. Daría mala imagen. ¿Lo demás? Según merezca cada cual.

Ahora bien, andaluces, madrileños y demás ciudadanía tienen que saber qué compran cuando votan PP o Vox en unas elecciones

Hace años pude comprobar cómo se atendía a los estadounidenses en el vestíbulo del célebre Hospital Johns Hopkins en Baltimore. Al recién llegado no le preguntaban por su dolencia, como pasa aquí todavía, sino por el rango de su seguro privado. A partir de ahí, el itinerario variaba de la aspirina y a casa hasta la atención exclusiva. Es un modelo.

En los años ochenta y noventa levantamos un auténtico Estado de Bienestar en España, en el que los servicios se prestaban por responsabilidad, no por negocio, y las necesidades se atendían por derecho, no según clase, apellido o dinero. Lo están desmontando, pieza a pieza. En Madrid comenzaron con la educación obligatoria, siguen con escuelas infantiles, universidades, residencias de mayores, política de vivienda…

Lo están aprendiendo en carnes propias las mujeres con cáncer abandonadas en Andalucía

No se pueden reprochar las ideas desde las que gobiernan. Sí se ha de reprochar que no informen con claridad de las mismas a la ciudadanía. Que no quiere ese modelo en su gran mayoría, y que no les ha votado para ello.

Ahora bien, andaluces, madrileños y demás ciudadanía tienen que saber qué compran cuando votan PP o Vox en unas elecciones. Compran esto. Y quienes deciden no votar, porque “todos son iguales” y “la política no va conmigo”, han de saber también que con su actitud hacen posible ese modelo.

Después, el lamento sirve de bien poco.

Lo están aprendiendo en carnes propias las mujeres con cáncer abandonadas en Andalucía.

Sanidad pública: no son errores, es ideología