Récord histórico de ocupados, aunque el paro repunta
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La economía internacional empieza a mostrar signos de desaceleración tanto en el consumo como en la inversión y el empleo, con previsiones de crecimiento a la baja por los conflictos bélicos, la incertidumbre política y las barreras arancelarias impuestas por Estados Unidos desde la toma de posesión de Donald Trump. En este contexto, nuestro país mantiene un crecimiento bastante firme, ya que el mercado laboral crea más empleo que nunca, aunque no suficientemente para absorber a toda la población activa. En el tercer trimestre se ha alcanzado un récord de ocupación histórica y se está consolidando la estabilidad del empleo, pero el desempleo repunta ligeramente y los avances en la calidad del empleo son aún insuficientes especialmente entre jóvenes y mujeres.
El reto inmediato es mantener la intensidad en la creación de empleo, impulsar la diversificación sectorial, consolidar la calidad del mismo y reducir las brechas de género y edad
Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada el 24 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el tercer trimestre del año se cerró con una cifra histórica de ocupados: 22.387.100 personas trabajan actualmente. El número de activos creció en 178.500, hasta 25.000.300. En el último año los activos han aumentado en 423.100 personas, este repunte de la población activa ha provocado que la tasa de paro aumente hasta el 10,45 %, las mujeres experimentaron un incremento del desempleo femenino hasta el 12,11%, mientras que el desempleo masculino descendió al 8,97%. El número de desempleados se sitúa en 2.613.200, 60.100 parados más que en el trimestre anterior. En cambio, en términos desestacionalizados disminuyó un 0,66%, pues en el último año el paro se redujo en 140.900 personas.
El empleo creció en 118.400 personas entre julio y septiembre, y en 564.100 en los últimos doce meses, lo que supone un avance interanual del 2,6 %. España mantiene así una tendencia positiva de creación de empleo, aunque el mercado laboral muestra signos de desaceleración respecto a los ritmos de crecimiento del pasado año. El avance del empleo se apoya principalmente en los trabajos a tiempo completo, que aumentaron en 314.500 personas, mientras que los empleos a tiempo parcial se redujeron en 196.100. En lo que respecta al trabajo autónomo, disminuyó ligeramente (–10.500), un ajuste que se concentra en actividades de servicios y comercio, fundamentalmente por el final de las actividades veraniegas.
El número de activos creció en 178.500, hasta 25.000.300
Los asalariados con contratos indefinidos aumentaron en 74.800 y los contratados temporalmente en 54.400. Aun así, la tasa de temporalidad se mantiene estable, en torno al 15,6 %, consolidando la mejora estructural lograda tras la reforma laboral de 2021. El sector público mantiene una tasa de temporalidad cercana al 30%, mientras que el sector privado está por debajo del 13%. Por sectores, la industria lideró la creación de empleo con 64.100 nuevos ocupados, seguida de los servicios (+39.100) y la construcción (+32.600). En cambio, la agricultura volvió a destruir empleo (–17.400), lastrada por la sequía y la reducción de la superficie cultivable. La evolución positiva del empleo en la industria es interpretada por diferentes expertos como un síntoma del cambio de patrón hacia sectores con mayor valor añadido.
En el tercer trimestre la creación de empleo se concentró en los hombres, con 107.100 nuevos ocupados, frente a solo 11.300 mujeres. En el balance interanual el crecimiento es similar entre ambos sexos, pues el empleo creció en 275.000 hombres y en 289.100 mujeres. El paro masculino cayó en 22.600 personas, mientras que el femenino aumentó en 82.700, lo que amplía ligeramente la brecha laboral de género. Los jóvenes continúan siendo el colectivo más afectado por el desempleo: el paro juvenil repuntó un 11,9% y la tasa de paro juvenil subió hasta el 25,42%, al sumar 53.600 menores de 25 años desempleados, dejando la cifra total en 504.100.
Desde la derecha y la extrema derecha, en su estrategia de confrontación permanente con el Gobierno del PSOE y Sumar, no se reconocen los avances socioeconómicos de nuestro país
Históricamente nuestra economía ha arrastrado dificultades para crear empleo estable y reducir la excesiva temporalidad injustificada, por eso la actual evolución favorable del mercado laboral es valorada de forma positiva en la Unión Europea (UE) y los organismos internacionales. Estos buenos datos sobre la evolución de nuestro mercado de trabajo han coincidido con la publicación este mes por el Fondo Monetario Internacional (FMI) de la previsión de crecimiento de España para este año, lo ha situado en el 2,9% del producto interior bruto (PIB). Esto supone un alza de cuatro décimas respecto al anterior informe y confirma que la economía española es la que más crece en 2025 entre las más avanzadas, por delante de Estados Unidos (2%) y el conjunto de la eurozona (1,2%).
Desde la derecha y la extrema derecha, en su estrategia de confrontación permanente con el Gobierno del PSOE y Sumar, no se reconocen los avances socioeconómicos de nuestro país. Niegan la evolución favorable del empleo y de la contratación indefinida a nivel del conjunto del Estado, pero, en cambio y de forma contradictoria, si hacen una valoración positiva en las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP. La realidad es que con las políticas económicas y de empleo desarrolladas por el Gobierno de coalición se viene avanzado en el cambio estructural de nuestro mercado laboral con resultados positivos y sostenidos en base al crecimiento del empleo, el aumento del empleo a tiempo completo e indefinido y también del incremento de la actividad.
Estos avances del mercado laboral no pueden llevar, en absoluto, a cualquier tipo de análisis triunfalista, pues la tasa de paro sigue por encima del 10 %, muy lejos de la media del 6,63% de la UE. El peso de la contratación temporal injustificada es aún importante y completamente insostenible en el sector público y el aumento de la población activa exige que la creación de empleo continúe a buen ritmo. En definitiva, no es momento para caer en la complacencia, el reto inmediato es mantener la intensidad en la creación de empleo, impulsar la diversificación sectorial, consolidar la calidad del mismo y reducir las brechas de género y edad para poder entrar en una fase de mayor consolidación del empleo.