lunes. 15.04.2024

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La escalada de los precios y la subida de tipos de interés no han impedido que el mercado laboral continúe creando empleo, a pesar de las voces que alertaban de una desaceleración de la actividad económica que ya es palpable en Europa. En febrero la afiliación media a la Seguridad Social aumentó en 103.621 cotizantes, hasta un total de 20.708.382 personas afiliadas, que suponen 538.239 cotizantes más que hace un año, el mejor dato para este mes desde que hay registros. El Régimen General, el más numeroso del sistema, ganó 92.857 afiliados hasta un total de 17.311.653 cotizantes y el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) sumó 10.097 nuevos afiliados, lo que situó el total de cotizantes por cuenta propia en 3.337.516. Los sectores que más han crecido en términos mensuales en el Régimen General fueron la Hostelería con 29.230 afiliados, seguido de la Educación con 28.941 y de la Construcción con 18.189.

Según el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el número de personas desempleadas registradas en febrero en los servicios públicos de empleo de las Comunidades Autónomas descendieron en 7.452, lo que sitúa el total de parados en 2.760.408, la cifra más baja en este mes desde 2008. Actualmente hay 150.607 personas paradas menos que hace un año. La reducción del desempleo en el segundo mes del año ha sido importante en el sector servicios con un total de 8.548 personas, el doble que el año anterior; también se redujo en la Construcción, en 2.433 personas; en la Industria en 1.865 personas y en la Agricultura con solo 315 personas. En cambio, el desempleo se incrementó en 5.709 entre las personas sin un empleo anterior y en 11.862 para los jóvenes menores de 25 años.

Las cifras anteriores dan continuidad a la evolución positiva de nuestro mercado laboral recogida en la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre 2023, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El pasado año España creó 783.000 puestos de trabajo, un récord histórico en la creación de empleo, tres veces superior al de 2022, cuando el empleo subió en 278.900 personas, y el total de ocupados se situó en 21.246.900. La ocupación alcanzó los valores más altos desde 2008 y, en el caso de las mujeres, con el nivel más alto de ocupadas. A pesar de estos buenos resultados para las mujeres, la tasa de empleo de los hombres sigue diez puntos por encima. La tasa de temporalidad baja hasta el 16,5% y se sitúa en el mínimo de las últimas décadas. Todo el empleo neto creado en 2023 ha sido indefinido: se han creado 804.000 empleos indefinidos, de los que el 93% son indefinidos permanentes y solo el 7% fijos discontinuos.

La escalada de los precios y la subida de tipos de interés no han impedido que el mercado laboral continúe creando empleo, a pesar de las voces que alertaban de una desaceleración de la actividad económica que ya es palpable en Europa

En 2023 bajó el paro en 193.400 personas. El año finalizó con 2,8 millones de parados, la cifra más baja en un cierre de año desde 2007. Con ello, la tasa de paro se situó en el 11,76%, lo que supone 1,1 puntos menos que en 2022, acumulando 3 años consecutivos de descensos. En el caso de la ocupación, se encadenan 3 años de crecimiento del empleo, tras la crisis de la pandemia de la COVID-19 y el consecuente parón de la actividad, que se saldó con la destrucción de 622.000 puestos de trabajo. La recuperación es un hecho, con creación de empleo, pues en el pasado año la población activa creció en 589.600 personas, superando los 24 millones de personas, y pese a haber más personas en el mercado laboral, el desempleo se ha reducido. 

La creación de empleo cada vez más se vincula a la transformación del modelo productivo, un 22% de los nuevos empleos creados entre finales de 2019 y 2023 están relacionados con la transición energética o la transformación digital. La calidad del empleo también ha mejorado de forma muy importante, se ha reducido la temporalidad injustificada y ha aumentado la estabilidad del empleo con las medidas de la reforma laboral pactada en 2021 por el gobierno de coalición progresista con los interlocutores sociales. Pese a las dificultades originadas por la COVID-19, la guerra en Ucrania y más recientemente en Gaza, se han minimizado sus impactos sobre la sociedad, el tejido productivo y el empleo con la protección del escudo social, los fondos europeos y con medidas como los sucesivos incrementos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) o la revalorización de las pensiones.

Un informe de UGT sobre “La evolución de la temporalidad por sectores y ramas de actividad” demuestra que con la reforma laboral de 2021 se ha conseguido reducir la tasa de temporalidad hasta su mínimo nivel desde 1987 (no hay datos comparables anteriores) yrevertir las medidas lesivas que habían debilitado la negociación colectiva y precarizado el empleo con la reforma impuesta, sin dialogo social, por el gobierno del PP en 2012. Al respecto se resalta que, según la EPA del cuarto trimestre de 2023, la reducción de la temporalidad se ha producido casi exclusivamente en el sector privado, donde la tasa de temporalidad ha pasado del 23,9 % del cuarto trimestre de 2021 al 13,2% del cuarto trimestre de 2023, lo que supone una reducción de 10,7 puntos porcentuales. En cambio, en ese mismo periodo la tasa de la temporalidad del sector público alcanza el 29,6%, pues solo se ha reducido en 1,4 puntos porcentuales.

El número de personas desempleadas registradas en febrero en los servicios públicos de empleo de las Comunidades Autónomas fue la cifra más baja en este mes desde 2008

Entre 2018 y 2023 se han creado 1,58 millones de empleos asalariados netos. Desde 2018, la creación de empleo se centra en sectores intensivos en conocimiento y cuidados, como se explica en el informe elaborado por CCOO sobre “Las mejoras del empleo avanzan la transformación del modelo productivo”. Las ocupaciones más cualificadas crecen por encima de la media y concentran dos tercios del empleo neto desde 2018: actividades profesionales, científicas y técnicas (+39%), información y comunicaciones (+33%), y sanidad y servicios sociales (+24%). En el informe se demuestra que la productividad nominal en España por asalariado aumentó un 35,3% y la productividad real por asalariado un 16,4% en el acumulado entre 2018 y 2023, lo que cuestiona muchas de las afirmaciones recurrentes sobrela baja productividad del empleo en nuestro país.

Los datos y argumentos arriba citados son los resultados de las políticas económicas y sociales desarrolladas por los gobiernos progresistas y los acuerdos sociales alcanzados desde 2018 con el objetivo de avanzar hacia un progreso sostenible, más justo y duradero.Las políticas progresistas se han centrado en proteger a las personas y la recuperación y transformación del modelo productivo, junto con las medidas adoptadas para equilibrar y modernizar nuestro modelo laboral. A pesar de todo, aún persisten grandes desequilibrios que lastran nuestro mercado de trabajo y sobre los que se deben concentrar las políticas públicas y los esfuerzos del dialogo social. Los principales son: la alta tasa de desempleo y el paro de larga duración, la precariedad y las desigualdades que afectan mayoritariamente a los jóvenes y las mujeres. 

Crece el empleo y mejora su calidad