martes. 23.04.2024

Para empezar, si Pedro Sánchez dice algo tan obvio como que la Ley Estatal del Derecho a la Vivienda se va a cumplir en toda España, eso parece suponer un reto para la resistencia al sanchismo. Europa Press nos ha informado de que “La capital no aplicará la Ley de Vivienda, elaborada con ‘recetas fracasadas’ según Almeida”. Se refiere a don José Luis Martínez-Almeida Navasqüés, actual alcalde Madrid, quien se ha despachado con ese anuncio para el caso de que revalide su mandato en las ya próximas elecciones municipales. Además, dice hacerlo para “transmitir un mensaje claro al conjunto de los madrileños”.

Vayamos por partes. Primero, para ser alcalde no es preciso tener estudios especiales. Ni siquiera, aunque es conveniente, saber leer y escribir. Cualquiera podría pensar que un alcalde necesita conocer las leyes para gobernar su municipio con arreglo a las mismas, y es verdad. Pero el legislador, en su sabiduría, ha prescrito que las leyes, una vez publicadas urbi et orbi en el BOE, deben cumplirse aunque no se conozcan. Por ello, un alcalde, como cualquier hijo de vecino (y, en este caso, también de vecina, y no solo por motivos de corrección política), tenga estudios, o no, incluso sepa leer, o no, tiene que cumplir la ley. Me atrevería a decir que con más motivo que sus conciudadanos.

 Aunque esto del ciudadano Martínez-Almeida parece ser solo el adelanto del adelanto que ha hecho Núñez Feijóo a “sus” fiscales muy recientemente. Seguiremos informando.

Pero es que, Martínez-Almeida no solo sabe leer y escribir, si no que cursó estudios en ICADE, de la Universidad Pontificia de Comillas, prestigiosa institución docente, donde se licenció en Derecho. Hay que suponer que le enseñarían cosas tan elementales como la que esbozo en el párrafo anterior.

Y, no solo eso, sino que fue capaz de aprobar una oposición tan difícil como la de abogado del estado y hay que imaginar que, o bien sus conocimientos eran genéticos, heredados de sus dos abuelos, que también aprobaron en su día la misma oposición, o bien fueron adquiridos por sí mismo, mismamente. En cualquier caso, hay que suponer que Martínez-Almeida no debería tener ninguna duda de que dura lex sed lex. O sea, que la ley puede ser dura, blanda o medio pensionista, pero es ley y debe ser cumplida.

Por otra parte, el autor de esas declaraciones dice conocer la ley ya que justifica ese anuncio por los defectos que, a su juicio, contiene. Por consiguiente, parece describir las dos características de una prevaricación de reglamento: la comisión, por un funcionario público, de una injusticia y su conocimiento de ello.

Ahora, pasemos del terreno jurídico al político. En sentido coloquial podemos hablar de "la ley Corcuera", "la ley Boyer" o cosas así, pero las leyes, cuando se publican en el BOE y consta la sanción del Jefe del Estado, después de pasar por las Cortes Generales, pierden toda autoría para constituir parte del cuerpo jurídico común. Así, "la ley inspirada por Bildu y ERC" se convertirá, Congreso y Senado mediante, en una ley denominada por un número, una fecha y un título. Como todas. Y, por supuesto, de obligado cumplimiento, incluso para el Ayuntamiento de Madrid. También, como todas. Porque, el hecho de que no le guste la ley a su alcalde tampoco le exime de cumplirla.

Además, eso de hacerse abogado del estado debería presuponer una cierta vocación de defenderlo, es decir, de velar, y no solo cumplir, por el conjunto de leyes que conforman ese estado que, por eso, se llama "de derecho". ¿O solo se ha hecho abogado del estado para asegurarse un sueldo segurito y luego pedir la excedencia para buscarse cosas más lucrativas?.

Pues bien, a pesar de todo lo anterior, Martinez-Almeida acaba de anunciar por donde piensa pasarse la citada ley si consigue revalidar su actual alcaldía. Y, eso, da que pensar.

Por ejemplo, que de lo que trata, es de sacar buena nota en esa asignatura del plan de estudios del PP llamada "Derogación del Sanchismo". Dado que su posición en el PP ha conocido mejores momentos, debe estar necesitado de mejorar nota en su carrera dentro del partido. Al menos ponerse, con lo difícil que es, a la altura de su presidenta Diaz Ayuso. Lo que pasa es que, en este caso, da la impresión de que se ha pasado de frenada ya que derogar, que es de lo que trata esa materia, no es incumplir que, parece ser, lo que está anunciando don José Luis.

Y, es que, en campaña, y casi más en precampaña, se hacen anuncios de cosas de todo tipo, ciertas o no. Como ese pretendido video que, dícese, tiene guardado alguien y en el que Martinez Almeida tendría un papel protagonista. El conocido síndrome de la luz en la nevera, esa que no podemos comprobar si se apaga al cerrar la puerta, podría servir para explicar que ese supuesto video pudiera desprestigiar al actual alcalde de Madrid sin que hiciera falta, ni siquiera, que exista. Y no me refiero al oficial, ese que también se anuncia, en el que se le ve en actividades lúdicas y amables.

Claro que, lo mismo puede pasar con su referido anuncio, es decir que sea, solamente, virtual. En 2019, Martinez Almeida pasó, de ser crítico con la Operación Chamartín, a su máximo defensor en horas veinticuatro. Lo que tardó en sentarse en el sillón de alcalde. Esperemos, para evitar que pueda caer en prevaricación, que, a pesar del anuncio, cumpla con la ley. Aunque la hayan inspirado Bildu y ERC.

 Aunque esto del ciudadano Martínez-Almeida parece ser solo el adelanto del adelanto que ha hecho Núñez Feijóo a “sus” fiscales muy recientemente. Seguiremos informando.

La justicia que viene. Capítulo 1: Un abogado contra el Estado