jueves. 04.06.2026
TRIBUNA JURÍDICA

Contrastes

A lo largo de las últimas semanas estamos asistiendo, quiero pensar que por azar, a un espectáculo novedoso en nuestras pantallas, como es el de dos juicios en paralelo.
Manuel Morocho Tapia, ​ es el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal ​ de la Policía Nacional,
Manuel Morocho,​ es inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal ​de la Policía Nacional,

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A veces me pregunto si la imagen clásica de la justicia, que la representa con una balanza, no querrá decir que tiene dos platillos distintos, y la venda que cubre sus ojos sea una alusión a que ojos que no ven, corazón que no siente.

Porque a lo largo de las últimas semanas estamos asistiendo, quiero pensar que por azar, a un espectáculo novedoso en nuestras pantallas, como es el de dos juicios en paralelo. En uno de ellos, un delincuente confeso -supongo que se puede llamar así a alguien que afirma pertenecer a una banda criminal- incrimina sin más pruebas que su palabra de delincuente a un montón de personas en un montón de delitos.

En el otro, un inspector jefe de la policía, es decir un agente de la Ley, hace declaraciones, apoyadas en pruebas que él mismo enumera, que ponen nombre y apellidos a otros infractores de la legalidad mientras la presidenta del tribunal le interrumpe continuamente y le pide que se atenga al asunto.

Teresa Palacios. Jueza
La jueza Teresa Palacios

Es verdad que él cuenta con el hándicap de que previamente ha habido otro juez que ha descartado de manera tajante todas las pruebas que incriminaban a un desconocido M. Rajoy porque, en el contexto en el que hablamos, estadísticamente era probable que muchísimas personas con esa inicial y ese apellido entraran y salieran de un solo edificio de un barrio de Madrid. Es posible que otro tribunal hubiera considerado que M. Rajoy era efectivamente M. Rajoy o alguien de su entorno porque si no quién iba a ser, pero los tribunales no son todos iguales.

En fin, es todo muy complicado. Los periodistas que cubren el proceso nos repiten todo el tiempo que cuando se te cita como testigo tienes que decir la verdad y cuando se te cita como acusado puedes mentir, y los espectadores no acabamos de ver la diferencia, si el riesgo de mentir bajo juramento parece tener como condición del castigo que alguien se tome la molestia de probar que mientes.

Yo comprendo que ustedes piensen que todo esto es un trabalenguas. Pero es la consecuencia de pasar mucho tiempo delante de la televisión preguntándose por qué lo obvio deja de ser obvio cuando se presenta ante un tribunal.

Lo malo es que, cuando renunciamos al humor, la cosa pierde mucha de su gracia, y la inquietud aumenta. La ciudadanía presenta en las encuestas indicios alarmantes de eso que se llama desafección, y cuesta mucho esfuerzo no temer que, en este país, haya demasiados factores externos que influyen en las cosas.

Nadie se ha preguntado, por ejemplo, por el entusiasmo con el que, al parecer, alguien cumplió las órdenes que al parecer dio alguien para que al inspector Morocho le desmontaran su equipo de investigación, para que se le amenazara impunemente, para que se le sometiera a un traslado forzoso. Seguro que ese tipo de maniobras no conllevan responsabilidad alguna.

Por si acaso no intenten hacerlo ustedes. No vaya a ser que caigan en el platillo equivocado.

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