domingo. 14.07.2024
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Antonio Camacho, abogado de Begoña Gómez, en declaraciones a los medios, en las puertas de los juzgados.

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Respondo cuanto antes: NO. Se trata, esa pregunta titular, de una fórmula retórica. No es de imaginar que un juez instructor, que lo es después de haber pasado una dura oposición y de una larga carrera judicial, desconozca el procedimiento.

Por eso, las "anomalías" en la instrucción que está llevando el titular del Juzgado de Instrucción n°41 de Madrid tienen que tener cualquier otra explicación. Una instrucción que se ha calificado como "extraña", "estrafalaria", "irregular", "carente de objeto", "inhabitual" o "singular". Una instrucción que ha llegado a contener una "sorprendente" e "inquietante" comunicación de una nueva querella a una imputada, en la misma sesión a la que había sido convocada para deponer sobre otras cuestiones. En definitiva, una instrucción llena de "inhabituales actuaciones" en la práctica jurídica.

Por supuesto, todas las palabras del anterior párrafo que constan entrecomilladas no me las he inventado yo, sino que han sido enunciadas anteriormente en los medios de comunicación como características de la instrucción que ha abierto el juez Juan Carlos Peinado a Begoña Gómez.

Pero, también es verdad que ese tipo de manifestaciones han sido pronunciadas por personas determinadas. En cambio, ha habido otras personas que han hablado de "falta de colaboración" por parte de la imputada, de "obstrucción a la justicia", de ser culpable porque, si se esconde, es porque "tiene algo que ocultar" o de que no puede alegar que desconoce de que se le acusa "porque lo sabe todo el mundo".

Así, la opinión pública está dividida en la interpretación de porqué se inicia una investigación por simples noticias periodísticas, algunas de las cuales se han declarado falsas desde el principio. Mientras que, para algunos debería haber estado acompañada de una investigación previa y complementaria antes de imputar a nadie, para otros se trata de pruebas documentales de valor probatorio. O de que resulte habitual en ese Juzgado el que sus resoluciones sean comunicadas a las partes dos o tres días después de publicarse en la prensa, ya que, mientras para algunos se trate de alargar innecesariamente la causa extramuros de lo que debe ser una instrucción, otros encuentran en ello un triunfo de la transparencia pública.  

También aparece dividida la opinión pública respecto de que se estén investigando todos los actos realizados por una persona, en lugar de hacerlo solo por determinados hechos. Mientras que, para algunos se trata de una investigación prospectiva e inquisitorial, para otros significa llevar la investigación hasta el final.

No es lógico que un Juzgado que cita con mes y medio a un imputado, luego trate de darle solo "una o dos horas" para que su abogado se lea una querella que le acaba de presentar

No sé si la explicación de esa forma de instruir un procedimiento judicial se basa en una excesiva carga de trabajo en el Juzgado, en el caso de que sea incorrecta, o que está cumpliendo escrupulosa y minuciosamente, lo que mandan los cañones procedimentales. Y no lo sé porque, ni soy un experto en el tema ni, aunque lo fuera, tendría toda la información necesaria que, al parecer, no tiene todavía ni la defensa de la imputada.

Lo que sí hago es oler, que, como se sabe es el sentido más antiguo del que disfrutamos los humanos. Y, lo que me huelo, es que la clave está en que Begoña Gómez es la mujer de Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno Español. Como digo, no creo que esta impresión que confieso me sirva para que este medio en el que escribo me haga corresponsal de tribunales, sino que el asunto huele que apesta.

Y, claro, esto propicia el que haya gente que piense que no sea cierto eso de que la justicia es igual para todos. Porque, todos los días aparecen en los medios noticias y, sobre todo, opiniones, que podrían parecer indicios de la comisión de un delito. Y, no todos los días, eso, da lugar a una denuncia ante los tribunales ni, mucho menos, en caso de que se produzcan, merecen ser admitidas a trámite.

Ni es legal, ni sería materialmente posible, que cada hecho denunciado provocara en el instructor el deseo de conocer toda la vida del imputado. La explicación es que se trata de hacer una instrucción y no una biografía de cada imputado.

No es lógico que un Juzgado que cita con mes y medio a un imputado, luego trate de darle solo "una o dos horas" para que su abogado se lea una querella que le acaba de presentar. Ni que todo un país estemos discutiendo si escribir una carta de recomendación es delictivo.

Por todo ello, creo que, en el caso de Begoña Gómez no se la está tratando igual que a cualquiera. Y, no solo por el hecho de que se la deje entrar al juzgado por un garaje, sino, y sobre todo, porque la instrucción que se está siguiendo “contra” ella, está propiciando la creatividad procedimental por la existencia de un hecho diferencial muy concreto. Se llama Pedro Sánchez.

Eso es por lo que, lo que se está produciendo, no es un debate jurídico sino político. Pero, me gustaría acabar estas líneas como las empezaba, con una pregunta: ¿Cuánto tiene que ver el Juez con todo esto?

¿Es de imaginar que el juez Peinado no conozca el procedimiento judicial?