jueves 28/10/21

La herencia franquista y la democracia son incompatibles

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En el artículo anterior “Por qué la derecha española no es democrática” señalaba aunque no explicitaba concretamente el grave problema en el que se encuentra el Estado Español y no solo por su crisis actual motivada fundamentalmente por la corrupción demostrada en la casa real reinante, heredada del franquismo, sino por la cuestión nacional catalana y los independentismos así como por la amplia deslegitimación social que sin un rumbo concreto todavía, pero que la politica y el estado y sus aparatos en especial el judicial sufren.

Hay millones de personas que por acción u omisión no están cómodas en el estado español ni se sienten representadas. A esto sumamos tal y como ya se denunció que la derecha española centralista no es democrática y además no renuncia a su poder de veto en el estado que ejerce en medio un magma pero con profundas conexiones entre ellos de jueces, grandes empresarios y banqueros, jerarquías católicas, altos funcionarios de todas las administraciones incluida la militar y de orden público que poseen una propiedad patrimonial sobre el estado. Todo ese conglomerado al frente del cual hay poderosas familias y sagas familiares, incluida la familia Borbón, entroncadas con el franquismo y que además contaminan todo el espectro político y que son los propietarios reales del poder del estado español.

La transición no democratizó el estado del 18 de Julio. Ninguna depuración, ni siquiera de la policía política, tanto de la Guardia Civil (la brigadilla) como de del Cuerpo Superior de Policía, tampoco del Ejercito que era beligerante y vigiló la redacción de la Constitución, sujetado decían, por el monarca Juan Carlos. El rey se sirvió de la fidelidad personal del Ejército, como heredero de Franco y ello le convirtió en el árbitro y luego se ha demostrado que bien que se lo cobró. Ningún rey en Europa ha salido tan caro.

El principal mérito de Suárez y del rey es que logran incluir en la nueva fase del estado tras la muerte del dictador a los partidos políticos más grandes atrayéndolos al sistema y a los sindicatos mayoritarios, perdiendo la independencia política y pasando a ser agentes de la razón de estado. El verdadero pacto es entrar en el reparto y de esa forma se descabeza cualquier intento de cambiar el estatus quo o reivindicar más allá de lo tolerable, con los EEUU como guardianes del cambio junto a Francia y Alemania del momento.

Pero a pesar del férreo pacto del estado que ahora algún ingenuo llama pacto constitucional, todo el montaje entra en crisis y entra porque se rompen las costuras y la Constitución del 78 se demuestra es papel mojado que en estos momentos solo sirve para que la izquierda y las izquierdas nacionalistas sean frenadas, contenidas, reprimidas y encadenadas, además de que los derechos sociales, son una mera declaración de principios y por tanto sin efectividad. La herencia franquista es la corrupción y el corporativismo.

La derecha española en realidad niega la soberanía popular y no solo es corrupta, es corporativa. Le molesta la soberanía popular

El estado en el reino de España recibe una clara herencia corporativista procedente del estado fascista. La derecha española en realidad niega la soberanía popular y no solo es corrupta, es corporativa. Le molesta la soberanía popular. La corona que tanto apoya la derecha es en realidad una contraposición a la soberanía popular y el problema más grave es que las cúpulas del PSOE colaboran en esto de forma protagónica. Veamos, cuando se niega que el parlamento pueda investigar a familia real y auditar sus riquezas y presupuestos verdaderos, afirmando que no es función del Congreso: yo acuso, se está violando la soberanía popular que está por encima de reyes puesto que el soberano es el pueblo y por tanto el pueblo manda ¿O no? Y la representación de la soberanía popular la ostenta el Congreso, el parlamento, las Cortes o como queramos decir y por tanto la Carrera de San Jerónimo está por encima del rey y tiene en exclusiva la capacidad de legislar sobre toda la trama jurídica, política, funcionarial y económica que lo protege.

Otra muestra del corporativismo es cuando se defiende que los jueces elijan el poder judicial y se vende como más democrático hurtando soberanía popular, que los jueces y juezas no son sino funcionarios que han ganado una oposición ante otros jueces y juezas, pero son servidores públicos, por cierto mayoritariamente de derechas, del Opus, de los Kikos… Y lo democrático es la soberanía popular y por tanto el parlamento tiene derechos soberanos y la actual bronca en la elección del poder judicial no es sino otra demostración de la crisis de una democracia vigilada y de mala calidad.

La intervención de la UE en el proceso y las alusiones a Europa con respecto a los órganos judiciales es otra mentira asquerosa o acaso. ¿Qué ocurre en Alemania, Francia, en… Polonia o Hungría?

La corrupción es otra característica del estado y es intrínseca en él. Del rey abajo ¿Ninguno, o todos? La prueba más evidente de la crisis del estado corporativo del reino de España es la propia actitud de Sánchez y la cúpula del PSOE con una defensa de la monarquía tan cerrada y servil que supera a cualquier presidente de gobierno del PSOE anterior. Es el PSOE le guste a no a mucha gente de uno y otro lado, el que se debe posicionar de una vez, o con la soberanía popular o con la monarquía y el estado corporativo.

Las constituciones se pueden y se deben cambiar. Necesitamos una constitución democrática que garantice los derechos sociales y no defienda tan solo el derecho de la propiedad y el estado central, que convertido en un negocio es imprescindible para controlar y enriquecerse los de siempre. La propiedad en cualquier caso si tiene también un fin social se debe hacer constar. Necesitamos una constitución que reconozca las realidades nacionales y su derecho a la libre federación. Necesitamos un estado moderno y laico porqué la familia real es oficialmente católica. El PSOE debe saber que VOX y el PP las dos patas del banco son herederos del franquismo y defienden el corporativismo, cualquier intento de crear una derecha rupturista y democrático ha sido eliminado. Ahora el PSOE debe decidir si está con la soberanía popular o con los poderosos, los amos, los monárquicos. 

La herencia franquista y la democracia son incompatibles