viernes. 23.02.2024

Una vez más en la historia de la humanidad se hace cierto el viejo dicho popular "A río revuelto ganancia de pescadores".

En este caso y al calor de la guerra de Ucrania se han creado diferentes burbujas financieras entre otras y de una forma destacada en el sector de la Energía. Las empresas españolas de este sector han sabido convertir el conflicto en una fuente tremenda de ganancias y beneficios, a costa obviamente de los consumidores. En concreto han alcanzado la cifra de 12.870 millones de euros, un 41,5% más que en el año 2021. Han sido capaces de generar el miedo social a los cortes de suministros, diariamente hemos sido informados de los vaivénes del precio en Europa, hemos sido bombardeados de las razones y excusas por las que de repente los recibos de la luz de los hogares, de los pequeños empresarios (panaderos, mecánicos, agricultores) se multiplicaban por dos o por tres. Muchos negocios han tenido que cerrar.

La conclusión la vemos en las cuentas de resultados de estas empresas energéticas del IBEX 35. Unos beneficios desorbitados.

No es ninguna sorpresa, que convencidos de la bondad de su estrategia se revuelvan contra el "gravamen" o "impuesto" que el gobierno quiere imponerles por esos beneficios extraordinaros y ya lo han recurrido a los tribunales apelando a la defensa de sus dividendos por encima de cualquier otro concepto de solidaridad o "arrimar el hombro" en una situación compleja y delicada para millones de hogares y de empresarios.

Estos beneficios dejan lejos el impacto de la pandemia en los ejercicios de 2020 y 2021, cuando las cuatro grandes empresas españolas del sector –Repsol, Iberdrola, Endesa y Naturgy– sufrieron un importante descenso de la demanda por los confinamientos y las restricciones y los precios se desplomaron. La última de las grandes multinacionales energéticas españolas en presentar sus resultados fue Endesa con un beneficio neto de 2.541 millones de euros en el 2022, un 77% más que el año anterior.

Repsol, Iberdrola, Endesa y Naturgy alcanzan la cifra de 12.870 millones de euros de beneficios

Estas ganancias disparadas de las principales compañías energéticas se han producido en un entorno de gran volatilidad en los mercados energéticos y cuyos precios han subido tanto que han obligado al gobierno español a tomar medidas para conseguir rebajarlos. Así pues, entre estas iniciativas se encuentra la rebaja del IVA del 21% al 5% en las facturas de la luz y el gas, que se aprobó en julio de 2021 en el caso de la electricidad y octubre de 2022 en el del gas. En el campo energético, también se aprobó la bonificación de 20 céntimos por litro de gasolina o gasóleo, que estuvo en vigor entre abril y diciembre de 2022. 

Pero la medida que ha levantado más críticas entre estas grandes energéticas es el impuesto especial que ha puesto en marcha el gobierno español para estas compañías y también para la banca. El ejecutivo de Pedro Sánchez parte de la base de que estas empresas han obtenido muchas ganancias en un contexto de crisis y, por tanto, deben contribuir más.

La patronal eléctrica Aelec ya ha anunciado un recurso contra ese nuevo impuesto. También presentaron recurso algunas de estas compañías, como Repsol, Iberdrola y también Endesa, quien dijo este viernes que ha recurrido este tributo ante la Audiencia Nacional porque lo considera "injustificado y discriminatorio". La eléctrica que dirige José Bogas se ha apresurado a destacar que su contribución fiscal en 2022 asciende a 3.843 millones de euros y, por tanto, la empresa es una de las cinco corporaciones que pagan más impuestos en España.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, en la presentación de resultados de la compañía afirmó que todavía no se ha decidido si presentarán recurso contra el tributo. Pero lanzó un mensaje al ejecutivo español: "Espero que ningún gobierno ataque nunca a ninguna compañía porque gana dinero".

Esta misma semana, tras el consejo de ministros del martes, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, volvió a justificar ese impuesto especial. Según dijo, el Estado ha recaudado ya 1.454,5 millones de euros de los impuestos a las energéticas y a la banca para gravar los beneficios extraordinarios que están consiguiendo a raíz del contexto de crisis. La ministra hizo estas declaraciones al día siguiente de que terminara el plazo para realizar el primer pago. En total, son 817,4 millones por el impuesto a las energéticas y 637,1 millones por el de las entidades de crédito.

Según apuntaron las distintas compañías en las presentaciones de resultados, el nuevo impuesto costará unos 400 millones de euros a Repsol, 300 a Naturgy, 208 millones a Endesa y 200 millones a Iberdrola. La tasa afecta a todas las empresas eléctricas, gasistas y petroleras que facturaron más de 1.000 millones en 2019, excepto las que no tengan la energía como actividad principal, así como las productoras de petróleo o gas natural, la minería de carbón o el refinamiento en España. En principio, el tributo se aplicará durante dos años –en 2023 y 2024, en referencia a las cuentas del ejercicio anterior– y gravará las ventas con un tipo del 1,2%, a excepción de los ingresos regulados y procedentes de fuera de España.

Entre estas grandes empresas energéticas españolas, la eléctrica Iberdrola es la que mayores ganancias obtuvo, 4.339 millones de euros, seguida de la petrolera Repsol, con 4.251 millones. Si Iberdrola es la eléctrica que más ganó, Endesa, que es la mayor comercializadora de energía en España, fue la que más disparó el beneficio, un 77%. Naturgy, pese a ser la que menos ganancias logró, logró su récord histórico.

El debate sobre el gas ruso en medio de la polémica

La compra de gas licuado a Rusia que siguen realizando las empresas españolas gracias a los precios competitivos del mismo y a la falta de otros suministradores ha generado una discusión entre el PP y el PSOE. Feijóo acusa al gobierno español por estas compras y Teresa Ribera le indica a Feijóo que esas críticas las dirija a las empresas que son quienes tienen la capacidad de elegir sus proveedores en una teórica sociedad de mercado libre.

La vicepresidenta tercera del gobierno español y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha admitido en sus declaraciones que Rusia ha aumentado su peso en las importaciones españolas de gas natural licuado (GNL) y ha invitado a las grandes empresas del sector a buscar otros proveedores. En este sentido, ha reconocido que las importaciones de GNL han aumentado de un 9-10 % a un 12 %, pero ha incidido en que "no hay una herramienta" para prohibir estas importaciones. En el marco de las sanciones impuestas contra Moscú, ha habido decisiones para prohibir importar algunas materias primas procedentes de ese país, pero no del gas natural licuado en concreto.

Por eso la responsable energética del gobierno español ha invitado a los importadores a plantearse dejar de incrementar el volumen de GNL ruso comprado y buscar otros proveedores. De hecho, el aumento de estas importaciones le ha costado al ejecutivo español las críticas del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Sobre estas críticas, Ribera ha lamentado que al dirigente popular "no le han explicado bien cómo funciona el aprovisionamiento de materias primas". "Quizá Feijóo puede preguntar a las grandes compañías que importan GNL si no pueden buscar otros proveedores", ha concluido la ministra.

Las grandes energéticas del Ibex disparan un 41,5% sus ganancias en 2022