miércoles. 22.05.2024
Fraga Iribarne saluda a Francisco Franco
Fraga Iribarne saluda a Francisco Franco

Ya saben que hay dos clases de tontos. Los que prestan libros. Servidora. Y los que los devuelven. Hace años que presté, como buen tonto, “Las Técnicas del Golpe de Estado” a alguien que no recuerdo, pero que no debía ser nada tonto porque, efectivamente, se lo quedó. En aquellos tiempos hablábamos de estupideces, como “la función social del libro”, con las que justificábamos nuestra propia tontuna y habernos dejado timar. Una manera de mantener la autoestima. Lo de la “función social”, a fin de cuentas y visto desde el otro lado, no era otra cosa que apropiarse de lo ajeno.

Eran días en los que todavía vivía el “Caudillo” de España, y nos ilusionábamos con cualquier cosilla. Incluso con la posibilidad de un Golpe de Estado que pusiera fin a aquella España tenebrosa, que parece ser que todavía tienta a alguno o incluso a muchos idiotas. Por cierto, que ese sueño se hizo realidad en Portugal, pero, lamentablemente, no en España. Eso dijo mucho de los militares portugueses y sigue diciendo todavía más de los españoles, que aún hoy cuestionan a los partidos que no son herederos del viejo régimen y silban a los Presidentes de Gobierno que no han jurado o se han juramentado con los Principios del Glorioso Movimiento Nacional.

Curzio_Malaparte_libro

El libro, como saben fue escrito por quien, al tiempo de su publicación, en 1931, era un fascista distinguido, Curzio Malaparte, al que su osadía le costó la cárcel y el destierro de la Italia fascista en el momento álgido de este movimiento. En él hacía un estudio meticuloso de los principales golpes de Estado europeos desde el 18 de Brumario a la Marcha de los camisas pardas sobre Roma, en la que él mismo había participado. Valiente este Curzio que se atrevió a calificar tal marcha como un golpe de Estado, para enfado de Don Benito que no estaba dispuesto a que se considerara que su vocación política, divina e imperial, para ser el Jefe de una Italia resurgida de sus ruinas, que ya son ruinas, se atribuyera a un simple y sucio golpe de Estado.

A la derecha española le sobre la obra de Curzio Malaparte porque ella misma es irredentamente el golpe de Estado “in person”, continuo, permanente y persistente

Mi ejemplar, el de entonces, además tenía su gracia. Una gracia de la que carece el nuevo, que acabo de comprar online. Sorpréndanse porque, pese a haber estado prohibido prácticamente durante toda la Dictadura, cuando se publicó en 1965 estaba prologado nada menos que por Don Manuel. Sí, sí. Fraga Iribarne. Otro fascista. Químicamente puro. No como el pobre Malaparte al que los acontecimientos y su propia ingenuidad le dejaron inicialmente en tierra de nadie, aunque al fin de la II Guerra Mundial ingresaría en el PCI. Incluir el Prólogo debió ser cosa del editor español, porque creo dudoso que Curzio Malaparte en ese momento lo hubiera autorizado. Más teniendo en cuenta que había fallecido en 1958.

Qué pintaba un Prólogo de Fraga Iribarne a la cabeza de este libro es algo sobre lo que nunca reflexioné entonces, pero que cada día hoy me “pica” más. ¿Qué sentido tiene que alguien plenamente identificado con el fascismo español y que vivió prácticamente toda su vida a la sombra del franquismo sintiera interés por el tema? ¿Qué sentido que alguien absolutamente acrítico con el golpe de Estado militar del 36 sintiera curiosidad por la técnica del Golpe de Estado cuando él había conocido durante cuarenta años y con verdadera proximidad y simpatía el de mayor eficacia y duración, quizás, nunca habido en la historia del mundo? 

Podría pensarse en un reproche subliminal a los generalotes franquistas. Algo así como ¡a ver si os aplicáis y estudiáis más y dais el golpe como es debido, en lugar de ser unos chapuzas que enjuagáis vuestros errores con una guerra genocida y un baño de sangre! O también, el anticomunismo inicial de Malaparte compartido por Fraga. No conviene olvidar que los bolcheviques llegaron al poder en Rusia mediante un golpe de Estado contra el Gobierno de Kerenski, en el marco de la Revolución. O, simplemente, un gesto de su personalidad exuberante.

En todo caso, autoridad para prologar, desde luego, no le faltaba. 

Permítanme que comparta con vuesas mercedes mi personal opinión. En la cabecita, de gran tamaño, de Don Manuel ya se cocía la idea de reformas que aproximaran el régimen franquista al mundo occidental, cuyas puertas se nos habían abierto como país, pero donde las simpatías eran en verdad escasas. Lo que tampoco se molestaban mucho en disimular. Naturalmente su idea no era democratizar el Estado, sino arrimar un poco el Estado al calorcillo de la lumbre democrática europea. Pero sin quemarse. En este esquema de pensamiento, el aprendizaje de las técnicas del Golpe de Estado era tanto como afirmar la desconfianza en que esas reformillas pudieran quizás salirse de madre. Para Don Manuel el interés en el texto de Malaparte, era garantizar la vía de retorno, el imprescindible carril de desaceleración para caso de rotura de frenos. Por si los tímidos cambios parecieran insuficientes. Por si acaso, en definitiva.

Para Don Manuel [Fraga Iribarne] el interés en el texto de Malaparte, era garantizar la vía de retorno, el imprescindible carril de desaceleración para caso de rotura de frenos

De momento y para terminar esta primera entrega permítanme reiterar que, también el Glorioso Alzamiento Nacional, no fue otra cosa que un simple y sucio golpe de Estado, aunque Franco, como Don Benito, jamás habría permitido una devaluación de su “gesta histórica” hasta esos niveles. Más teniendo en cuenta que lo suyo había sido una Cruzada y él Generalísimo y Jefe de todo, por la simple Gracia de Dios. Pero, junto al de Primo de Rivera, eran los primeros golpes con los que la derecha no se ajustaba cuentas. Golpes de nuevo estilo, en que se trata de cortar el ascenso de los movimientos sociales. Golpes pre o directamente fascistas.

Y ya si me permiten pedirles más comprensión, la llamada “transición democrática” en nuestro país, contemplada desde el Régimen instaurado por Franco, también fue un golpe de Estado contra las instituciones de la Dictadura. Tutelado eso sí. O sea, un autogolpe. Que es a lo que se refería el Dictador con la expresión “atado y bien atado”

Y abusando ya del todo, la intentona del 23F no fue sino un golpe de Estado dentro del golpe de Estado del golpe de Estado.

Si a ello le unen los innumerables golpes de Estado e intentos habidos en nuestro país desde que falleciera Fernando VII llegarán sin dificultad a la conclusión de que llevamos metidos en harina de este costal casi dos siglos. Desde 1833, concretamente. Antes no había posibilidad de golpes de Estado porque el Estado era absolutista y en tales circunstancias, la voluntad personal del Rey legitimaba cualquier cambio o movimiento. Estado y Rey eran una misma cosa. El Rey era el propietario del Estado.

Naturalmente no sólo hay que computar el tiempo de ejecución del golpe. Es menester sumar los tiempos de su iniciación, preparación, maduración, ejecución y persistencia de efectos. Desde que España es España, dejando de ser un amontonamiento de territorios de propiedad real, y eso las nuevas tesis históricas lo sitúan entre 1833 y 1841 y hasta, benevolentemente, 1981 hemos vivido en un constante golpe de Estado. Súmenle el golpe intentado en 2017 desde la Generalitat por el independentismo catalán, en respuesta a las provocaciones del PP, y el que viene siendo trabajado desde 1978 por las derechas tradicionales, y podrán concluir conmigo que el golpe de Estado es consustancial o que está profundamente enraizado en nuestra idiosincrasia, que diría un cursi. 

El golpe de Estado es consustancial o que está profundamente enraizado en nuestra idiosincrasia, que diría un cursi (…) Por cierto, todos ellos atribuidos a la derecha

Por cierto, todos ellos atribuidos a la derecha. En su inmensa mayoría a la derecha más reaccionaria. Pero también, alguno, a la derecha más liberal. La izquierda ha intentado alguna revolución –dos o tres- y otras tantas insurrecciones populares. Pero ni un solo golpe de Estado. Porque la izquierda ha carecido del preciso arraigo en el Estado, que siempre se ha considerado patrimonio de la derecha. Les suena, ¿verdad? Volveré sobre esta cuestión. En la inmensa mayoría, implicados la Monarquía y el Ejército. Pero no se equivoquen, el golpe de Estado es practicable desde cualquier institución del Estado frente al resto del Estado.

Y todo ello, guarda una relación directa con la corrupción. No en vano los reinados de Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII estuvieron significativamente marcados por la corrupción. Tanto que el primero y tercero acabaron con la instauración de la 1ª y la 2ª Repúblicas. ¡Y con la inmensa paciencia de este desgraciado pueblo! De la corrupción durante el franquismo se van sabiendo cosas, pero aún desconocemos la parte sumergida del inmenso iceberg, que se intuye. La regla de la experiencia enseña que el poder corrompe, y el poder absoluto, absolutamente.

Así hemos de comprender que a la derecha española le sobre la obra de Curzio Malaparte porque ella misma es irredentamente el golpe de Estado “in person”, continuo, permanente y persistente. La derecha, sobre golpes de Estado, lo sabe todo. 

El Golpe de Estado. Los antecedentes