jueves. 04.06.2026
TRIBUNA GEOPOLÍTICA

La guerra de los mundos

En primer lugar, el asesinato incalificable del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. Su residencia oficial-vivienda fue bombardeada matándole a él, su esposa, hijo, nueras, e incluso una nieta de catorce meses.

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Empezamos por una obviedad de Perro Grullo, o si se quiere, de Perro Sánchez, que es el primer líder mundial que salió dando la cara por un mundo basado en reglas y no solo en la regla del más fuerte o del abusón de patio de colegio. Porque el infantilismo, prepotencia y chulería que se gasta el señor Trump no tiene otra comparación posible, aunque llevado al nivel de jugar con la vida de las personas sin sonrojarse lo más mínimo.

Aunque a veces niegan la mayor, que estamos en guerra, incluso han llegado a afirmar que el misil que destruyó una escuela infantil de niñas con casi doscientos muertos lo habían lanzado los propios iraníes.

En este mundo en guerra quizás sólo nos salvaría de autodestruirnos una invasión extraterrestre, como en la Guerra de los Mundos de H. G. Wells, pero ni siquiera con ese distópico panorama estoy seguro de que haríamos causa común. Seguro que aparecía algún malote para hacer de esbirro

Así las cosas, uno acaba sintiendo nostalgia de los tiempos de la Guerra Fría con el equilibrio nuclear entre EE. UU. y la URSS. No quiere decir que no hubiera guerras como Vietnam y Corea, pero no había un impresentable al frente del país más poderoso del planeta.

Con el hundimiento del Pacto de Varsovia y la desaparición de la URSS, y la entrada salvaje del capitalismo en la Federación Rusa, ésta se encontró que las promesas realizadas por los diferentes presidentes de EE. UU. de que no habría más incorporaciones a la OTAN que pusieran en cuestión la propia supervivencia de la Federación Rusa no se han cumplido. Todo lo contrario, Rusia se vio cercada en sus fronteras por todas partes por países de la OTAN.

El motivo evidentemente es destruir y fragmentar en decenas de pequeños países los inmensos territorios de la Federación Rusa y así ser unos títeres más en manos de EE. UU. Y en los países que siguieran siendo no beligerantes con Rusia organizar golpes de Estado para cambiar las cosas como se hizo en Ucrania.

Quizás la gente ha olvidado que en Ucrania hubo unas elecciones libres y ganó un gobierno prorruso, pero se organizó un golpe de Estado en la plaza del Maidán, financiado y organizado por la CIA, en la que hubo de todo, incluidos francotiradores que mataban a la gente para culpar al gobierno y provocar la revuelta.

La guerra de Ucrania no empezó con la Operación Militar Especial de Rusia para intentar cambiar al gobierno filonazi ucraniano sino en 2014 cuando el ejército ucraniano comenzó a atacar y bombardear a las provincias ucranianas con mayoría de población rusófila.

Era una guerra civil de ucranianos contra ucranianos a los que les estaba prohibido el uso del ruso, como si en España se prohibiera el uso del catalán en Cataluña y se decidiera mandar al ejército español a acabar con la resistencia de los catalanes. Tal cual.

Ucrania ya era el país más corrupto de Europa antes del golpe de Estado. Ahora ya es algo indescriptible, y todo financiado y apoyado por EE. UU. cuyo objetivo es claro: destruir la Federación Rusa. Y con los impuestos de los ciudadanos de la Unión Europea, que sólo tienen que perder en esta guerra que no es la suya.

¿Alguien, de verdad, con un par de neuronas en el cerebro piensa que la Federación Rusa quiere apoderarse de toda Europa?

Y en esto llegó la operación de secuestrar a Maduro por narcotraficante y cambiar la cúpula de poder en Venezuela para quedarse con su petróleo y otros minerales estratégicos. Y no pasa nada.

Y ahora Irán.

Otra guerra organizada por los EE. UU. y los nazis sionistas de Israel.

Supongo que los nazis sionistas habrán pensado que si exterminar en vivo y en directo a más de setenta mil personas en Gaza, incluidos miles de niños, no implicaba sanciones de ningún tipo, ancha es Persia.

Las excusas para atacar Irán son de lo más variado: desde que estaban a punto de desarrollar la bomba atómica, aunque creo que había una fatwa del difunto Alí Jameneí contra dicho desarrollo (evidentemente la fatwa muere con él), hasta que no se respetaban los derechos humanos y de las mujeres. Los chiitas son mucho menos integristas reaccionarios que los waabitas suníes de Arabia Saudí, por ejemplo. Las saudíes no pueden salir a la calle si no van acompañadas por el marido, padre, hermano... Las mujeres iraníes gozan de autonomía y no necesariamente llevan velo.

Hay una muy buena película, que recomiendo, que se llama Shirat 143 (Zanja 143), de una directora iraní, protagonizada por una actriz iraní. Intentad encontrar algo parecido en otras petromonarquías.

Hay un par de ejemplos que retratan perfectamente el pelaje moral de esta coalición del mal Trump-Netanyahu.

En primer lugar, el asesinato incalificable del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. Su residencia oficial-vivienda fue bombardeada matándole a él, su esposa, hijo, nueras, e incluso una nieta de catorce meses.

¡Qué heroicidad de la CIA y el MOSAD sabiendo que había declarado que no saldría de allí ni se escondería en un búnker!

La otra heroicidad más propia del Joker de Batman, cuando partieron por la mitad desde un submarino una fragata iraní en aguas internacionales matando a todos sus tripulantes y diciendo, textualmente, que “era divertido”.

Parece ser que los iraníes les están causando muchos más problemas de los que esperaban a la coalición yanqui nazi sionista y que están decididos a luchar hasta el último iraní porque, si algo han conseguido, es todo lo contrario de lo que pretendían. Todos los iraníes se han unido al gobierno para acabar con la agresión exterior. Ya no hay manifestaciones ni enfrentamientos contra el gobierno iraní.

Parece ser que la coalición está preparando el envío de tropas terrestres, pero Irán no es Irak. Ya lo verán.

En este mundo en guerra quizás sólo nos salvaría de autodestruirnos una invasión extraterrestre, como en la Guerra de los Mundos de H. G. Wells, pero ni siquiera con ese distópico panorama estoy seguro de que haríamos causa común. Seguro que aparecía algún malote para hacer de esbirro.

La guerra de los mundos