domingo. 14.07.2024
me gusta la fruta

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Recientes descubrimientos sociológicos nos han permitido conocer que a algunos hijos, e hijas, de puta, les gusta la fruta. Y, no solo eso, es que tienen la costumbre de decirlo continuamente. En esto se distinguen del resto de los humanos que tienen entre sus hábitos alimenticios la ingesta de fruta pero no van por la vida haciendo partícipes a los demás de sus gustos alimenticios.

El "me gusta la fruta" que ese grupo social entona continuamente, se convierte en una especie de expresión reivindicativa, como de orgullo contenido. Es como, al igual que hay quien sale del armario, ellos, y ellas, salieran del burdel y tuvieran la necesidad de decirlo en una terapia liberadora como de confesión pública.

Guardan características comunes con otros grupos sociales de pensamiento conservador que, posiblemente también sean aficionados a los productos frutales, pero no muestran el deseo de manifestarlo continuamente.

En una de las leyendas más antiguas, la fruta está ligada al paraíso. Según esa leyenda, la primera pareja de la especie humana se comió una manzana que no debían y fue expulsada del paraíso donde, al parecer, estaba reservado el derecho de admisión.

Ahora hay quien, con nostalgia del paraíso perdido, un lugar lleno de árboles frutales y del que, sintiéndose propietarios naturales, quieren volver a disfrutar de él. No se les puede reprochar, pues, el deseo de disfrutar de una dieta rica en fibra y vitaminas, pero sí su insistencia en hacernos conocer ese deseo. La verdad es que se ponen un poco pesados.

Imagínense lo que sería si todos, acuciados por nuestras necesidades fisiológicas, por ejemplo, fuéramos por la vida diciéndolo. E imagínense que lo dijera alguien pronunciando un mitin. Resultaría escatológico. O sicalíptico, dependiendo de cual fuera esa necesidad fisiológica.

El "me gusta la fruta" ha llegado a ser acuñada como una seña identitaria de grupo impresa en objetos de uso cotidiano

Pero, esas personas de las que usted me habla, no tienen ningún rubor en expresar sus más íntimos sentimientos, especialmente cuando se encuentran a cuanta más gente mejor. Principalmente en reuniones gregarias, el "me gusta la fruta" es una expresión común en ese tipo de personas que logra, además, signos de aceptación y de admiración en una parte importante del auditorio.

Porque, esa declaración ha llegado a ser acuñada como una seña identitaria de grupo, de tal manera que ya aparece impresa en objetos de uso cotidiano como camisetas, gorras, tazas, etc. Incluso, es posible que, en realidad, muchos de quienes la usan, no sean tan aficionados a la fruta, pero necesitan sentirse parte del grupo diciéndolo.

Aunque, esa costumbre, tiene ventajas sociales ya que, tratándose de especímenes radicales y, en cierto modo, susceptibles de llegar a ser peligrosos, su famosa expresión permite diferenciarlos de otros similares.

Fruit lovers