miércoles. 19.06.2024
europa

Por desgracia, día a día, ya sea por el aumento de crispación, odio y falta de realidad entre lo que la ciudadanía espera y lo que algunos políticos, partidos e instituciones están provocando, en nuestra democracia la indignidad y la falta de moralidad se están asentando muy peligrosamente y, lo que es peor, están torpedeando claramente los valores democráticos y que hacen que la convivencia sea real y no utópica. Creo que hay partidos y gente que actúa de forma mezquina para cargarse la democracia y así mantenerse en sus estatus, y no quiere que nadie pueda igualarse a ellos, pues si no, no se entiende cómo actúan con esa falta de moralidad y rozando la indignidad en sus acciones.

Es indigno y falto de moral observar cómo, sin ningún pudor, como toda una presidenta de una comunidad, para justificar sus errores, su falta de empatía y, lo peor, sus acciones irresponsables, defiende el genocidio de Israel y lo peor, por conseguir rédito electoral, utiliza el terrorismo como arma política y a las víctimas de este de forma humillante. Es indigno y de no tener moralidad el no saber reconocer la culpabilidad, de las muertes de los ancianos en las residencias por falta de atención y no saber pedir perdón y, lo peor, es indigno que tras esto no hubiese dimitido y que hoy todavía continúa escondiéndose en que se han tergiversado sus palabras. ¿Pero qué se puede esperar de un gobierno autonómico en el que algunas personas se han lucrado o favorecido a sus familiares, jugando con la desgracia de otros? Lo dicho: indigno y falto de moralidad.

Y lo peor es que estos políticos, no solo no conocen a ninguna persona normal, sino que solo conocen a personas que, como ellos, utilizan la indignidad y la falta de moralidad para conseguir unos votos que le pueden llevar a mantener esa dictadura que ellos quisieran implantar, pues no respetan nada ni a nadie —salvo a aquellos que coman de sus principios ideológicos indignos—. Tanto es así que en la fiesta que celebraron, el señor Abascal, con parte de la ultraderecha europea y con el absurdo presidente de Argentina Mileil, se vertieron infamias, falacias cargadas de odio y muy peligrosas para la democracia y sus valores, pero ¿qué esperamos de un partido ultraderechista en el que su líder es Franco y su ideología el fascismo? Indignidad y falta de moralidad es observar cómo, pese a sus falacias continuas, a su aumento del odio y crispación, su apoyo electoral aumenta. ¿Qué se está haciendo mal? ¿Es que es más importante ser indigno y estar cargado de falta de moralidad que la dignidad y la moralidad de defender los valores democráticos y luchar por la igualdad?

Pero por si esto fuera poco, hoy nos despertamos con que para el PP es más importante el atacar al gobierno con la ley de anmistía, que aplaudir y arropar al gobierno, por el reconocimiento de Palestina como nación y con ello tratar de evitar que el genocidio israelita continué y sus dirigentes reconozcan que solo con el dialogo se puede llegar a la paz y acabar con el terrorismo, como se hizo en España, con la Eta y en Irlanda con el Ira. Y lo indigno es que son acciones repetidas y continuadas, día tras día. ¿Recuerdan el caso de los alumnos de una residencia masculina que se metieron con las alumnas de una residencia que tenían enfrente? ¿No creen que llamar putas, ninfómanas, conejas, etc, es indigno y falto de moralidad, como para justificar que es cosa de jóvenes? ¿Realmente nuestros jóvenes son así indignos y cargados de inmoralidad? Yo creo que no, sino que son unos cuantos que además se ríen e incluso se enorgullecen de realizar actos fascistas. ¿Quiénes les alientan y defienden? Aquellos de los que son principios ideológicos la indignidad y la falta de moralidad y su forma de actuar y que solo tienen un fin: cargarse la democracia e implantar la dictadura en la que tan bien se sienten. Pero por desgracia, como estoy comentando en todo el artículo, la indignidad se está asentando en nuestra sociedad día a día por culpa de esa ultraderecha y de una derecha que demuestra que está más cerca y convive muy fácilmente con su lado más ultra. Ver cómo, tanto Feijóo como Gamarra, utilizan sus argumentaciones políticas, para acabar con el gobierno, es indignan-te y de una falta de moralidad que roza el esperpento y, lo peor, el caciquismo y la humillación a la ciudadanía, Además utilizan de forma mezquina e indigna la bajada de impuestos y después piden que se les dé más dinero y, lo peor, rechazan de forma indigna que los que más tienen paguen más. Indigno. Pero lo peor es que sus medios afines defiendan y justifiquen esas indignidades e incluso consideren que solo la bajada de impuestos a los ricos puede generar riqueza a los más necesitados. ¿Cómo? ¿Cargándose de forma indigna los servicios públicos? ¿Privatizando servicios y pensiones públicas? ¿Destruyendo la reforma laboral y favorecer a las empresas? ¿Volviendo a dar amnistías fiscales a los que más tienen? Indigno y falto de moral y lo peor es que muchos de los que más tienen carecen de solidaridad, e incluso, de forma indigna, algunos de ellos, indican que ellos trabajan y los más necesitados se pasan el tiempo tumbados en los bancos de los parque. ¿No es digno el defender que el que más tenga pague más, para así repartir la riqueza? Lo indigno es observar cómo mientras unos sí viven en los bancos, por falta de empleo y desahucios mal realizados están en exclusión social, otros se pasean en sus Ferrari y se pavonean de que tienen dinero en paraísos fiscales y pueden tributar donde ellos quieran.

Es indigno observar cómo defiende por parte del PP bajar los impuestos a los ricos con la excusa que así promocionan empleo y con ello también se puede rebajar el impuesto a los que menos tienen. ¿Cómo se paga la sanidad pública, las carreteras, el alumbrado o la educación pública? Lo indigno es primar lo privado, y de ello el PP sabe mucho. Lo demuestran sus ayudas a los bancos cuando han gobernado y allí donde gobiernan ahora. Lo demuestran las ayudas a lo privado a costa de recortes en lo público. Indigno. Y podríamos seguir con más indignidades no solo en los partidos de derecha y ultraderecha que son una marca ideológica, sino también en que hay instituciones que se apoyan en esa indignidad y falta de moralidad, como la de Justicia, manteniéndose con falacias en cargos caducados. La iglesia católica con sus bienes inmatriculados y no reconocimiento de sus abusos. Pero por si eso fuera poco, quisiera terminar este artículo indicando, como una acción indigna, cómo los partidos de derecha y ultraderecha pretenden anular si llegan al poder, leyes como la del aborto, la de eutanasia, la ley LGTB..., como ya han hecho con la ley de memoria democrática intentando sustituirla por su ley de concordia, que yo diría que es de discordia. Pero más indigno será si la ciudadanía da apoyo a esos partidos que pretenden cargarse la democracia. En estas Elecciones Europeas, pues lo que se está y pretenden hacer aquí en España, lo quieren trasladar a Europa. Aún queda tiempo, reflexionemos, y defendamos nuestra democracia, y apartemos de nuestra política y de nuestra sociedad a aquellos que defienden la indignidad y la falta de moralidad y no les votemos, esa debe ser nuestra respuesta, para volver al dialogo, a la convivencia y la igualdad y sobre todo a la verdadera LIBERTAD.

¿Vamos a votar a partidos con falta de moralidad e indignidad?