Hay que sacar la vivienda del mercado
No es tarea fácil. Engaña quien diga lo contrario y ofrezca supuestas soluciones inmediatas y milagrosas.
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El mercado tiene una función primordial en la economía eficiente. Coordina oferta y demanda, establece precios, asigna recursos… Pero no todos los bienes y servicios pueden abandonarse a las reglas del mercado. No puede hacerse con esos bienes y servicios de los que depende el ejercicio de los derechos humanos y la dignidad de las personas.
Sobre todo, no puede hacerse allí donde es evidente el fracaso del mercado a la hora de asignar recursos respetando los derechos de ciudadanía más básicos. En la sanidad, en la educación, y ahora también en la vivienda.
La estrategia pasa por tres líneas de acción. Más viviendas de precio limitado. Más regulación y más ayudas a quienes la necesitan
El mercado no permite hoy a la mayoría de las familias, especialmente a sus integrantes más jóvenes, el acceso a una vivienda digna en condiciones razonables. Por lo tanto, hay que sacar la vivienda del mercado. O, dicho de otra manera, hay que intervenir el mercado de vivienda. Como se hizo recientemente con la energía, por ejemplo.
El Gobierno de España ha decidido afrontar el problema con determinación y valentía, porque no es problema fácil de solucionar, y porque sus herramientas competenciales son limitadas. Con todo, ha creado un Ministerio de Vivienda, una empresa pública de vivienda, ha impulsado la primera ley de vivienda de la democracia, ha asignado más recursos que nunca a este objetivo y asume el liderazgo en el empeño colectivo, sin esconderse y sin titubeos.
La estrategia pasa por tres líneas de acción. Más viviendas de precio limitado, protegidas para siempre. Más regulación, para que las viviendas protegidas no acaben en el negocio especulativo, para limitar precios de alquiler en zonas de precios altos, y para evitar que los pisos turísticos expulsen a las familias de sus barrios.
El Gobierno de España ha creado un Ministerio de Vivienda y una empresa pública de vivienda
Y, finalmente, más ayudas a quienes la necesitan para acceder a una vivienda, pero cuidando de que esas ayudas no acaben elevando precios y engordando negocios.
No es tarea fácil. Engaña quien diga lo contrario y ofrezca supuestas soluciones inmediatas y milagrosas. Hay problemas de limitación constitucional, de normativa europea, de dispersión competencial, de regulación urbanística compleja, de tiempos inevitables…
Pero hay una manera. La acción coordinada y en el mismo sentido de todas las administraciones concernidas. Se está comprobando ya en Cataluña, en Euskadi y en Navarra, por ejemplo.
Otras administraciones, regidas por las derechas, como Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana, se resisten a abandonar el fanatismo del laissez faire, laissez passer, el dejar hacer, dejar pasar de los ultraliberales que nos llevaron al desastre en el crisis financiera-inmobiliaria de principios de siglo.
Hay una manera. La acción coordinada y en el mismo sentido de todas las administraciones concernidas. Se está comprobando ya en Cataluña, en Euskadi y en Navarra
Urge la rectificación.
El mercado ha fracasado en la misión de asegurar vivienda accesible a las familias.
Es hora de sacar a la vivienda del mercado.