sábado 16/10/21
DÍA DEL TRABAJO DECENTE

Discriminación por razón de sexo a las trabajadoras del hogar: que nos lo tenga que decir Europa

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Foto de archivo EFE

Entre los trabajos más precarios y vulnerables se encuentra el trabajo domestico. Mis abuelas fueron “puestas en amo” (como se decía en Xàtiva en la posguerra) cuando todavía eran unas niñas. Una me contaba que empezó paseando y cuidando de los hijos de una familia acomodada a cambio de las sobras de la merienda y la otra que, como no alcanzaba por altura a hacer las tareas, le ponían un cajón para que llegase. 

Recuerdo también el libro de Carme Miquel ‘Aigua en cistella’, que describe la difícil vida de una trabajadora que podría ser cualquiera de nuestras abuelas pero que, aunque duela, me temo que podría ser la vida de alguna de las de hoy. En cualquier caso, parecen historias del pasado, más relacionadas con la esclavitud. 

Desgraciadamente, aún sigue habiendo historias tremendas de vulneración de derechos y abusos en este sector, como así nos lo trasladan desde la federación de CCOO del Hàbitat PV, donde las atienden. En el mejor de los casos (buenas condiciones, salario legal [el salario mínimo interprofesional, no se crean] y trato cordial) su situación como trabajadoras no es equiparable al resto de los trabajadores y de las trabajadoras. No tienen los mismos derechos, como por ejemplo a cobrar la prestación por desempleo ni otro tipo de subsidio vinculado.

El Gobierno español se ha pronunciado a favor de su ratificación pero aún no lo ha hecho. Aún sabiendo que los procesos de ratificación son costosos y lentos, esto no puede demorarse más

Llevamos años, muchos años, reivindicando los mismos derechos para este colectivo altamente feminizado (el 90% son mujeres). Además con un porcentaje muy elevado de mujeres inmigrantes, muchas de ellas sin permisos de trabajo, situación que las hace más vulnerables. 

Miremos a nuestro alrededor, veamos, abramos los ojos a un caso real que nos relata nuestro compañero Alberto Guerrero: llamémosla Aixa, trabaja en una de las urbanizaciones de La Eliana, 160 horas a la semana. Sin derecho al descanso diario, sin poder salir los fines de semana, sin descanso entre jornada y jornada de 12 horas y sin ni siquiera estar de alta en la Seguridad Social. Con un trato infame, insultos y vejaciones, pero con miedo aterrador, la vulnerabilidad más extrema. Sus hijos dependen del dinero que envía, cómo atreverse a denunciar, cómo demostrar todo lo que esta sufriendo.  

No hace falta llegar a estos extremos, que desgraciadamente existen, para reivindicar más justicia e igualdad para este colectivo de trabajadoras. Un trabajo muy digno y decente, pero no así sus condiciones. 

Hace poco conocíamos que el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sostenía que excluir a las trabajadoras del hogar de las prestaciones por desempleo en España era contrario al derecho comunitario: una discriminación indirecta por razón de sexo y no justificada. La noticia surge a raíz de que una trabajadora del hogar gallega presentó ante la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) una solicitud de cotización a la protección por desempleo con el fin de adquirir el derecho a la correspondiente prestación. Sin embargo, la TGSS denegó su solicitud debido a que la legislación española excluye expresamente esta posibilidad. Esta denegación fue llevada a los tribunales y el juzgado de lo Contencioso-administrativo número 2 de Vigo planteó una cuestión prejudicial ante el TJUE para que se pronunciase sobre si el ordenamiento jurídico interno contradice el comunitario y, si es así, en qué medida debería modificarse. 

La argumentación del abogado general del TJUE desarma uno por uno todos los argumentos esgrimidos por el TGSS: “La exclusión de que se trata conduce a reforzar la concepción social tradicional de los roles, permitiendo, además, no solo explotar la posición, estructuralmente más débil, de las personas que integran este sector, sino también infravalorar su trabajo, que debería, por el contrario, ser reconocido y valorado por la sociedad". Estas declaraciones deberían hacernos reflexionar. 

Puede ser que se este abriendo una puerta para reconocer los derechos de las trabajadoras de este colectivo. Las conclusiones del abogado europeo no son vinculantes, aunque sí suelen considerarse en las sentencias. Habrá que ver en este caso. 

Otra puerta que se demora mucho en abrir es la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajo decente para las trabajadoras del hogar, que supone ampliar sus derechos. El Gobierno español se ha pronunciado a favor de su ratificación pero aún no lo ha hecho. Aún sabiendo que los procesos de ratificación son costosos y lentos, esto no puede demorarse más. 

Por ellas, por vosotras. Porque vuestro trabajo es muy digno, ahora falta que tenga unas condiciones decentes.


Empleadas del hogar y burocracia

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