martes 14.07.2020
TRIBUNA DE JUAN LUIS FLEITAS

¿Era esta pandemia realmente una enfermedad nueva o desconocida?

¿Era esta pandemia realmente una enfermedad nueva o desconocida?

Por Juan Luis Fleitas | Después de mis últimos artículos donde incidía en el Coronavirus origen de la pandemia que actualmente sufrimos conviene hacer un poco de historia y retrotraernos a los antecedentes inmediatos del mismo.

Empezamos por el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), porque uno oye hablar a reputados científicos en los medios últimamente y tiene la sensación de que esta enfermedad es nueva, vamos, que parece que la trajo a la Tierra un asteroide o algún fenómeno similar. Ginebra, 5 de julio de 2003, la OMS publica una nota de prensa en la que expone que se ha contenido la primera pandemia de SARS originada en China. La directora general de la OMS en aquellos tiempos, la Doctora Brundtland declaraba al final de dicha nota de prensa lo siguiente:

“Para prepararse para el próximo brote hay que restaurar y reforzar la infraestructura de salud pública. Se necesitan más epidemiólogos y especialistas en otros campos de la salud pública. Hay que establecer sistemas de vigilancia y respuestas mejores, que cuenten con enlaces de notificación nacional, regional y mundial robustos. El SARS nos está enseñando muchas cosas, ha dicho la Dra. Brundtland. Ahora debemos traducir esas lecciones en acción. Puede que tengamos muy poco tiempo, y tenemos que utilizarlo sensatamente”.

Si la pandemia de 2003 con algo más de 8.000 casos provocó unas pérdidas estimadas entre 30 – 100 billones de dólares, ¿a cuánto van ascender las pérdidas provocadas por la COVID19 que nos ha llevado a un confinamiento global?

En aquella ocasión, el coronavirus antecesor al causante de la COVID19 afectó a 30 países, si bien se asentó con más fuerza en países limítrofes con China. Entre 2003 y 2018 el número de pasajeros en avión ha aumentado en China un 730%. Y sí queridos lectores, aquel Coronavirus era tan o más transmisible que el que produce hoy día la COVID19 (a datos científicos me remito). El balance final de aquella pandemia fue de más de 8000 casos diagnosticados, 774 pacientes muertos (mortalidad cercada al 10% de los afectados) y unas pérdidas valoradas entre 30 y 100 billones de euros (según Keogh-Brown y Smith en un estudio publicado en 2008).

Cito  a continuación algunos datos curiosos y muy esclarecedores en cuanto al verdadero problema y origen de la enfermedad fruto de estudios realizados sobre el brote de SARS de 2003 en China (provincia de Guandong, origen geográfico del brote): seroprevalencia detectada en vendedores de animales, 13% (ninguno de los muestreados fue diagnosticado previamente durante el brote); seroprevalencia detectada en muestras que representaban a la población general, entre 1 y 3% dependiendo de muestras analizadas; seroprevalencia detectada en las civetas de las palmeras provenientes de un mercado local, 80%; seroprevalencia media de civetas de las palmeras criadas en granjas, 10% de media con un valor máximo detectado del 40% observado en animales de un granja cercana al citado mercado.  

Estos datos nos dan una idea clara de que en China, esta enfermedad tiene un ciclo salvaje protagonizado por especies de murciélagos que actúan como reservorios de la enfermedad en la naturaleza, que son migratorias, que recorren amplias distancias en el país y, por otro lado, tenemos a una serie de especies animales (hospedadores intermediarios) que constituyen una peligrosa fuente de contagio para las poblaciones humanas (a través del comercio de animales vivos en mercados o de su crianza en granjas escasamente controladas). Estas especies a su vez, generan una actividad económica importante, con inversiones nacionales y extranjeras, en China y otros países del sudeste asiático. Luego podemos decir que la enfermedad ya era endémica en China y que, contaba, cuenta y contará con un ciclo salvaje, generador en potencia, de nuevas cepas no adaptadas a las poblaciones humanas y transmisibles gracias a animales comercializados en mercados o criados en granjas, a las poblaciones humanas.

Las enfermedades endémicas no desaparecen de las poblaciones por arte de magia. Año 2012, se disparan de nuevo las alarmas en China. Otra nueva cepa de Coronavirus muy parecida a las detectadas en el brote de 2003 en China y al Coronavirus productor del MERS en Oriente Medio hace acto de presencia en China. Dicha cepa es bautizada con el nombre de EMC (2012). Todo queda en un susto más. Febrero de 2018, la OMS publica en su web las 10 enfermedades candidatas a ser las próximas pandemias, entre ellas las enfermedades provocadas por Coronavirus (SARS y MERS). Tanto la OMS como el Banco Mundial advierten de que el aumento de la pobreza y la falta de presupuesto dedicados a la investigación, prevención y vigilancia de este tipo de enfermedades favorecerán la aparición de pandemias.   

Diciembre de 2019, la OMS presenta ante el mundo la nueva evolución del SARS en China, la COVID 19. La falta de eficacia, por no decir de rigor en su aplicación, de las medidas orientadas a prevenir la transmisión de la enfermedad desde las poblaciones animales a las poblaciones humanas de este tipo de Coronavirus, unido a uno de los inviernos más seco y frío que se ha dado en China en las últimas décadas, provoca un brote epidémico de proporciones muy probablemente mayores a lo notificado por las autoridades chinas. Zona del brote, Wu Han, provincia de Hubei, zona de confluencia de dos especies de murciélagos migratorias, que establecen sus migraciones siguiendo el curso del río Yangtze.

Si la pandemia de 2003 con algo más de 8.000 casos provocó unas pérdidas estimadas entre 30 – 100 billones de dólares, ¿a cuánto van ascender las pérdidas provocadas por la COVID19 que nos ha llevado a un confinamiento global?, ¿cómo es que existiendo el conocimiento científico previo, la OMS no recomendó el cierre cautelar de fronteras con China en diciembre de 2019?, ¿acaso las presiones de determinados sectores económicos así como de determinados gobiernos e instituciones internacionales influyeron en una decisión que nada tiene que ver con lo que sería recomendable en función del conocimiento científico prexistente sobre la enfermedad?

Trataré de dar respuesta a estas preguntas en mi próximo artículo. Hasta la próxima.

¿Era esta pandemia realmente una enfermedad nueva o desconocida?
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