La crisis del PSOE (y 2)
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El ingreso de Cerdán en prisión, un duro golpe en la cabeza del PSOE hizo concebir a Feijoo ilusiones de derribar el gobierno de coalición bien sea porque la crisis abierta en la dirección del PSOE forzara la dimisión del secretario general, bien porque alguno de los socios de investidura se sumará a una moción de censura.
Sin embargo, estas ilusiones no se han materializado. El secretario general ha rechazado la tentación de dimitir como forma de asumir responsabilidades. El Comité Federal del pasado 5 de julio ha cerrado la crisis orgánica con una votación apabullante (315 votos a favor y tan solo 1 en contra). El Pleno del Congreso dedicado a debatir sobre la crisis del PSOE ha sido en la práctica una moción de confianza que el presidente ha ganado sin ni siquiera presentarla.
El secretario general del PSOE, el Comité Federal del PSOE y, finalmente, los distintos grupos parlamentarios que, sumados, representan la mayoría de la Cámara, han tomado la decisión menos mala. Claro que el asunto Cerdán está pasando factura al PSOE. Según las encuestas, el PSOE baja siete puntos, que no son pocos. Pero, hay algo peor que bajar en los sondeos: transformar una crisis orgánica en un desastre.
Una decisión buena sería aquella que despertase el entusiasmo en la militancia socialista y restableciera la confianza de los electores. Me temo que no existe tal decisión
Estos días he recordado la dimisión de Santiago Carrillo en 1982, acontecimiento que viví en vivo y en directo, con todas sus implicaciones. Y lo recordé porque aquello fue un ejemplo de cómo se transformó una derrota electoral en un desastre.
En octubre de 1982 el PCE, entonces dirigido por Santiago Carrillo, sufrió una apabullante derrota que, además, coincidía con el resonante triunfo electoral del PSOE. Carrillo asumió la responsabilidad por la derrota, dimitiendo pocas semanas después. Ahí aprendí una lección de política: la varita mágica de “asumir responsabilidades” precipitadamente puede transformar una derrota electoral en una crisis catastrófica. Había alternativas a la dimisión inmediata y a la elección improvisada de un nuevo secretario general. Algunos propusimos ganar tiempo para sobreponerse al mazazo y preparar un Congreso con tiempo por delante para, entre todos, debatir sobre el futuro del partido y elegir un nuevo liderazgo. No se hizo así: presionado por muchos de fuera del partido y por algunos de dentro, Carrillo asumió la responsabilidad por la derrota y dimitió de inmediato. Con la distancia que dan los cuarenta años pasados, se puede decir sin miedo a equivocarse que la dimisión de Carrillo, en la forma que se hizo, fue un grave error que abrió la puerta a la fragmentación del PCE. Ni que decir tiene que la “asunción de responsabilidades” fue un acto noble por parte de Carrillo: pero tal asunción de responsabilidades no produjo ningún efecto positivo sobre el PCE. Antes, al contrario, desencadenó la demolición del PCE.
Con buen criterio, el Comité Federal del PSOE ha rechazado las peores decisiones, a saber, la dimisión del presidente del Gobierno, la convocatoria de elecciones anticipadas inmediatas o la presentación de una moción de confianza. Una decisión buena sería aquella que despertase el entusiasmo en la militancia socialista y restableciera la confianza de los electores. Me temo que no existe tal decisión. Recuperar la confianza costará tiempo y esfuerzos continuados.
El mejor resultado del Comité Federal es que las propuestas de moción de confianza o elecciones anticipadas han tenido un escasísimo apoyo. El Comité Federal se ha limitado a taponar el hueco dejado por Cerdán y anunciar algunas medidas para luchar contra la corrupción. Cosa que para algunos opinadores han resultado insuficientes o faltas de contundencia. Si lo que se quiere decir es que con esas medidas no se recupera de inmediato la confianza perdida, tienen razón. Pero, como se ha indicado más arriba, no hay ninguna medida capaz de hacer eso en el corto plazo.
Lo más reseñable de esta sesión ha sido el rechazo expreso de todos los grupos, excepto el PP y Vox, a apoyar una moción de censura para liquidar la legislatura
Superado, con mucha holgura, el trámite de la reunión del Comité Federal tocaba superar la sesión plenaria en la que Pedro Sánchez debía rendir cuentas y proponer medidas. La sesión celebrada el 9 de Julio ha sido una moción de confianza encubierta que ha ganado el presidente del Gobierno sin ni siquiera presentarla. Lo más reseñable de esta sesión ha sido el rechazo expreso de todos los grupos, excepto el PP y Vox, a apoyar una moción de censura para liquidar la legislatura. Dicho de otro modo, los grupos que apoyaron la investidura otorgan más tiempo al gobierno al gobierno de coalición, es decir, no hay elecciones anticipadas a la vista. Aprovechar ese tiempo para remontar, es la gran tarea del momento
El Comité Federal del PSOE y el Pleno del Congreso suponen, en la práctica, el cierre de una crisis de una extraordinaria gravedad. Lo cual no quiere decir que en cualquier momento la UCO la reabra.
Las medidas contra la corrupción creo que tienen apoyo suficiente en la Cámara. Pero no existe ninguna medida, por contundente que se pretenda, que prevenga la aparición de algún caso de corrupción. Que yo sepa es en China donde más contundentes son las medidas disuasorias contra la corrupción: periódicamente se produce la ejecución pública de algún corrupto. Y, sin embargo, la lucha contra la corrupción sigue siendo un punto central en los programas del PCCh, lo cual quiere decir que sigue existiendo y preocupa bastante.
Pedir explicación es otra de las demandas recurrentes. Diga lo que diga Pedro Sánchez, sus explicaciones nunca serán consideradas suficientes por la oposición y me temo que por los socios de gobierno. Por cierto, a mí me gustaría que Koldo diera explicaciones. Koldo, al parecer antiguo colaborador de la Guardia Civil, condecorado por ese motivo e indultado por un gobierno del PP de un delito de agresión, ¿por qué grababa todas sus conversaciones? ¿Por qué indicó a los agentes que registraron su vivienda donde estaban las memorias que contenía esas grabaciones? ¿Para quién grababa Koldo?
Dos son a mi juicio las cosas prioritarias en lo que queda de legislatura: la vivienda y el salario
También la Guardia Civil debería dar alguna explicación: ¿Cómo es que sus informes, antes de ser enviados al juez, los conocen el PP y Vox? ¿Cómo es que el Gobierno es el último en enterarse, y, generalmente, se entera por las “redes fecales” a las que se filtran los informes antes de darlos a conocer oficialmente? Por cierto, ¿Marlaska se entera de algo de lo que pasa en su ministerio?
El Pleno del Congreso ha dejado otros apuntes de interés. Feijoo, coherente con lo acordado en su Congreso ha tratado con guante blanco a Junts. Probablemente cuenten con ellos, más adelante, para liquidar la legislatura. El acercamiento del PP a Junts es un flanco que Vox aprovechará, sin duda, para acusar de fraude al PP y seguir atrayendo votantes de esta formación.
Otra conclusión de este período: los feroces y, por cierto, asquerosos ataques de Feijoo contra Sánchez tienen un claro beneficiario: Abascal. Como estratega político Feijoo no tiene precio.
El giro social que con tanto énfasis formula Yolanda Díaz choca con la realidad de que en las Cortes no hay una mayoría progresista para sostener este giro. Es inútil y hasta contraproducente acusar al PSOE de “arrastrar los pies” en esta materia. Como botón de muestra la reducción de la jornada laboral choca con Junts. Por eso convendría insistir en unas pocas cuestiones que, a través de una ardua negociación, puedan materializarse en el BOE. Dos son a mi juicio las cosas prioritarias en lo que queda de legislatura: la vivienda y el salario. De lo primero parece haber una gran coincidencia de que hay que hacer cosas. De lo segundo no tanto. Los salarios en el sector privado dependen de la capacidad de los sindicatos, los cuales, parece que no gozan de una gran fortaleza y todo lo fían a la acción institucional. Pero en el sector público es el gobierno el que tiene vara alta. Digo yo si no sería conveniente ver si se puede hacer un fuerte incremento salarial en sectores clave y numerosos de este sector. Algo que, además, podría tener un efecto arrastre. Seguirá.