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jueves. 18.08.2022
convencion PP 2021
Convención Nacional del PP. 2021
 

En seis días la dirección del PP de Pablo Casado y Teodoro García Egea ha sido defenestrada por lo que podríamos denominar una “conspiración de palacio”. El 17 de febrero comienza la trama urdida por Miguel Ángel Rodríguez y puesta en escena por Isabel Díaz Ayuso denunciando un espionaje por parte de la dirección del PP de Génova. A las pocas horas Teodoro García Egea comparece y denuncia una posible actuación corrupta por parte de la Comunidad de Madrid que afecta al hermano de la Presidenta de la Comunidad y anuncia la apertura de un expediente informativo. No hay duda que se trata de una fase más de la pugna entre Ayuso y Casado.

El siguiente día 18 Casado en la COPE declara entre otras cosas “La cuestión es si es entendible que el 1 de abril, cuando morían en España 700 personas, se puede contratar con tu hermana y recibir 286.000€ de beneficio por vender mascarillas”. A partir de aquí la situación se desmadra y “arde Troya” y aparece en acción Alberto Núñez Feijóo que aparentemente hace una llamada a la calma y exige una reunión entre Casado y Ayuso. El día siguiente Casado hace caso a Feijóo y se reúne con Ayuso y anuncia un acuerdo y el cierre del  expediente. Desde la Comunidad de Madrid por el contrario se califica de infructuosa la reunión. A partir de aquí se desencadena el “golpe” los medios de comunicación de Madrid comenzando por ABC y El Mundo, así como los diversos medios de la “caverna mediática” que exigen la dimisión de Casado y anuncian una concentración el domingo en Génova para forzar la dimisión. Por su parte Feijóo carga contra Casado y exige soluciones urgentes y rápidas. Los hechos posteriormente se suceden con rapidez, se convoca una manifestación al más puro estilo “trumpista” a favor de Ayuso y contra la dirección de Casado y Egea, y los barones capitaneados por Feijóo presionando por una salida urgente a Casado. El resto es sabido, prácticamente todos los cuadros del partido exigen un Congreso Extraordinario que esconde la voluntad de cesar a Casado. Garcia Egea dimite y Casado queda desmoralizado y sólo.

Es muy importante señalar que en todo este proceso nadie se pronuncia sobre la supuesta corrupción de Díaz Ayuso ni se le demanda ningún tipo de responsabilidades. La maniobra de Miguel Ángel Rodríguez y Isabel Díaz Ayuso en complicidad con los medios de comunicación afines a la derecha mayoritarios en Madrid se cumple a la perfección con la aquiescencia de algunos barones encabezados por Feijóo, el resto es el desplome y abandono de la organización del PP respecto a sus dirigentes.

La corrupción que ha atenazado durante largo tiempo al PP no ha sido motivo de preocupación para la dirección de Casado

Es evidente que la dirección de Pablo Casado salió ya coja del Congreso que le eligió y que debería haber ganado Soraya Sáenz de Santamaría. Una dirección débil, sin más programa que atacar la supuesta “ilegitimidad” del Gobierno de Sánchez, radicalizada, dubitativa y poco estructurada basada en el “ordeno y mando”. Una dirección debilitada en las elecciones generales y que con su actuación ha abierto paso a la ultraderecha de Vox a la que dio credibilidad junto con C's al pactar gobiernos de comunidades y ayuntamientos. Por otra parte ha sido una dirección que no ha querido limpiar la herencia de corrupción y que ha preferido refugiarse en decir que era responsabilidad de otros, sin tener en cuenta que ellos ya ejercían cargos en la anterior dirección y que han mantenido a gran parte de los antiguos cargos. En definitiva la corrupción que ha atenazado durante largo tiempo al PP no ha sido motivo de preocupación para la dirección de Casado.

La paradoja es que la denuncia de un caso de corrupción en la Comunidad de Madrid por parte de su Presidenta, aupada en otro tiempo personalmente por Casado y ahora su férrea enemiga, es la que ha sido la causa de su caída. Parece que en un PP que ha convivido de forma cuasi permanente con la corrupción es peor denunciarla que efectuarla.

Deberíamos recapacitar sobre los hechos ocurridos como ha escrito Enric Juliana: Es la primera vez desde la restauración de la democracia parlamentaria en 1977, que la dirección de un partido político intenta ser tumbada desde la calle, en una acción dirigida desde los medios de comunicación". "Es la primera vez que se produce una acción concertada medios-calle para tumbar a la dirección de un partido político, sin esperar a la decisión de los órganos superiores de esa organización. El tono chulesco y matón con el que determinados medios de comunicación de Madrid estos días intentan impartir órdenes al Partido Popular, exigiendo la dimisión inmediata de Casado debería ser tema de reflexión”.

Todo ello debería preocuparnos a todos los demócratas y gente de izquierdas y progresista. El golpe para tumbar a Casado y ocultar la corrupción de Ayuso es inquietante. No sale perdiendo sólo políticamente y reputacionalmente el PP sino el conjunto de la sociedad. En este caso la corrupción no sólo ahoga a la derecha sino que perjudica a la sociedad y abre la puerta aún más a la ultraderecha. Qué podemos esperar de un Feijóo que no ha dicho ni una palabra sobre la corrupción de Ayuso y que sólo puede aspirar electoralmente a intentar ganar con el apoyo de Vox. España no es Galicia donde su pose moderada oculta una acción política claramente de derechas basada en el caciquismo y sólo distinta en el talante de la de Díaz Ayuso. ¿Cómo es creíble una nueva dirección encabezada por Feijóo donde Ayuso continúe tranquilamente dirigiendo la organización de Madrid?. El cambio de dirección puede permitir cambios de talante pero no cambiará el partido. Aznar, Rajoy, Casado y ahora puede que Feijóo han manejado diferentes talantes pero jamás han eliminado la corrupción interna ni el carácter reaccionario de sus políticas.

Harán bien los partidos de izquierda y progresistas en articularse y fortalecerse para garantizar que nuestra democracia sea de primer nivel no sólo en los estándares internacionales sino para el bienestar de sus gentes. La crisis actual del PP no es motivo de alegrías sino de preocupación. Si la derecha y la ultraderecha no sólo política sino también mediáticamente es capaz de organizar un “putsch” interno ocultando una corrupción, que no será capaz de hacer para alcanzar el poder político.

Los demócratas haríamos bien en preocuparnos y organizarnos.

La corrupción y crisis del PP es negativa para la democracia