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miércoles. 28.09.2022

Chsss, chsss, que vienen, que vienen

Como en cuento del lobo, después de haberse anunciado varias veces que venía, ha terminado llegando.
vox

VOX ya está aquí, en Castilla y León. Como en cuento del lobo, después de haberse anunciado varias veces que venía, ha terminado llegando. No sé si se puede considerar a Ciudadanos como la primera víctima del rebaño, pero sus antiguos consejeros en esa comunidad autónoma, ahora se dedican a asuntos propios.

Y todo parece indicar que, a ese primer lobo castellanoleonés, le sigue una auténtica manada que tiene como objetivo unirse al PP para desplazar del poder a Sánchez con sus populistas, separatistas y amigos de los terroristas incluidos. ¡Santiago (Abascal) y cierra España!, parece sonar cada vez más cerca. Es decir, ¡chsss, chsss, que vienen, que vienen!. De momento, podría ser Andalucía la siguiente dehesa a donde bajara el cánido, pero pronto llegarán las elecciones municipales y autonómicas donde, perdido ya el rubor inicial, es muy fácil pensar en que los candidatos locales del PP formen gobiernos con otros de VOX para librar a España del sanchismo, objetivo máximo que, a modo de moderna cruzada, parece justificar cualquier cosa. Me extrañaría mucho que abundasen en el PP los objetores de conciencia a pactar con VOX y, más, si las encuestas, esos modernos augures, no lo desaconsejan.

Las propuestas estrella de Vox se mostrarán como aullidos a la luna mientras su peso político sea solo coadyuvante

Así que, preparémonos para ello. Porque, muy posiblemente, lo que se pueda empezar a pensar es que no es tan fiero el lobo como lo pintan, sobre todo cuando se vea que las cosas que propugnan, afortunadamente, no se cumplen y solo quedan en fuegos artificiales verbales, atronadores pero fugaces. Es muy probable que se empiece a ver una reducción del gasto público en Castilla León, en partidas tales como el chocolate del loro y cosas así. Pero las propuestas estrella de Vox, como la derogación de la legislación contra la violencia de género, la disolución de las autonomías o la retirada de España de la Unión Europea se mostrarán como aullidos a la luna mientras su peso político sea solo coadyuvante. Alguien del PP de la Comunidad de Madrid, preguntado por las demandas de VOX, me decía que, lo que pedían era que los niños cantaran el "Cara al sol" en los colegios y cosas así. Entendí que, envuelto en la broma, me quería transmitir ese mensaje de tranquilidad al que me refiero.

Y, eso, puede ser un alma de doble filo para VOX ya que, mientras una parte de los votantes del Partido Popular terminen pasándose a VOX al perder el miedo al tremendismo, otra parte de los de VOX deserten defraudados porque no terminen de echarse al monte como es debido. Pero, en todo caso, es posible que la foto de Colón, ya sin Ciudadanos, termine ampliándose lo suficiente para que, Feijóo, de la mano de Abascal como vicepresidente, llegue al Palacio de la Moncloa. Y, siempre quedará Diaz Ayuso como plan B.

Esa apariencia de que las demandas de VOX se quedan en los ámbitos culturales (eliminación de placas de calles y negación de homenajes a figuras progresistas) y de comunicación (anunciando propuestas que no se pueden llevar a cabo) no deben, sin embargo, servir de distracción del riesgo real de que la ultraderecha vuelva a gobernar en España y, esta vez, por vía democrática. Tenemos ya ejemplos de cómo la ultraderecha, establecida en gobiernos del este de la Unión Europea, torpedea acuerdos basados en principios con los que difícilmente pueden coincidir desde esas posiciones extremistas. Y, en España, no tenemos doble vuelta electoral, como en Francia, que pueda evitar que esas ideas gobiernen nuestro país, porque, entonces, si sería posible pensar en que triunfasen algunos de sus postulados más inquietantes.

Así que, recordemos que, el lobo, aunque se cubra con una piel de cordero, sigue siendo un lobo y, en cuanto pueda, actuará como tal.

Chsss, chsss, que vienen, que vienen