domingo. 03.03.2024
8Marzo

El color morado vuelve este 8 de marzo a las calles de España con todos sus matices. Las discrepancias surgidas en el seno del movimiento feminista y explosionadas al calor de la refriega política por la ley trans, la ley del solo sí es sí o la abolición de la prostitución no han conseguido empañar una nueva jornada de reivindicaciones en el Día Internacional de la Mujer. Divisiones, que más que evidenciar una ruptura suponen todo un aliciente para el empuje hacia la consecución de metas y objetivos por y para la igualdad. La diversidad y la pluralidad forman parte del ADN de todo colectivo humano y en lo que toca al feminismo de este siglo XXI pueden y deben seguir siendo las claves de la revolución violeta. El feminismo ni está tocado ni está hundido. Las mujeres no somos rebaño, no somos simétricas, no somos piezas uniformes de un tablero monocolor, cosa que solo cabe en la distópica mente del patriarcado. Y en los escollos también está el avance, y en las dificultades e incluso en los errores encontramos las herramientas para seguir engrasando la maquinaria. Como nos recuerda Rafa Maltés en su viñeta de hoy: “Que los árboles no nos impidan ver el bosque”.

Este 8 de marzo, las diferentes luchas vuelven a confluir en la hermandad feminista. La unidad como reclamo se ha dejado sentir, ver y oír. En Madrid, en un acto previo a la gran manifestación de la tarde, las dos organizaciones sindicales lideradas por mujeres, CCOO y UGT, reivindicaban “responsabilidad y unidad” porque “unidas ganamos todas” y porque el feminismo “no es de nadie, no tiene nombre ni tiene partidos, lo único que tiene son mujeres”. Todo lo contrario a lo que pretende transmitir la derecha con su brocha gorda de trasladar las discrepancias del Gobierno de coalición al movimiento feminista y sacar rédito poniendo en la picota a la ministra de Igualdad. Los ataques furibundos a Irene Montero no tienen ni un pase. Pero tampoco el fuego cruzado entre PSOE y Unidas Podemos con acusaciones de los morados sobre la supuesta “traición al feminismo” de los socialistas por la reforma de la ley del ‘solo sí es sí’.

Queda mucho camino que recorrer para alcanzar la igualdad real. Los avances son lentos pero el balance que se haga del Gobierno de coalición en el tramo final de la legislatura no puede reducirse a una sola ley. Tampoco a un solo momento como recordaba una manifestante sobre el 8M: “No solo hoy es nuestro momento, siempre es nuestro momento”. Hoy y ahora, pero también mañana, los tiempos que protagonizan las jóvenes. Muchas de ellas, la mayoría estudiantes, también salieron a las calles en la mañana de este miércoles en ciudades de toda España para recordarnos que “la precariedad sigue teniendo rostro de mujer” y que nos queremos “vivas, libres y combativas”. La lucha continua contra la desigualdad y contra la lacra de la violencia machista que tantas vidas se está cobrando. Por ello, sí, que los árboles no nos impidan ver el bosque.

Las discrepancias y la refriega política ni pueden ni deben frenar el avance imparable...