Un PSOE liderado con Pedro Sánchez se podría situar a la cabeza en intención de voto

sanchoLógicamente, la campaña de las elecciones primarias del PSOE se ha visto afectada por el uso de los recursos propagandísticos más habituales: la amplificación –a veces hasta el absurdo−, la simplificación, la deformación e incluso el engaño, es decir la utilización de mentiras y distorsiones como arma política. Con lo cual, a veces, se han bordeado los límites de lo que puede considerarse legítimo y honesto en este campo. Pero allá cada cual con sus opciones y sus conductas.

Lo más curioso de esta campaña de primarias han sido los intentos de algunos para obviar lo que es más propio de las elecciones primarias. Es decir, las valoraciones sobre quién puede ser el candidato más idóneo para ganar las elecciones. Y en directa relación con esto, la opinión sobre quién tiene una propuesta programática y estratégica más adecuada y pertinente para convencer y atraer a los ciudadanos y, por ende, para resolver los principales problemas de España.

En lo que concierne a este último aspecto, parece evidente que de los dos candidatos que tienen posibilidades, Susana Díaz ha despreciado olímpicamente el papel que puede tener un buen programa en este tipo de procesos de elección-selección de candidatos. Inicialmente, dijo que su programa era el de la Gestora, luego afirmó que ella no tenía programa y que el suyo era el de todos (?). Pero, después rectificó y parece que encargó un programa deprisa y corriendo, sin participación ni debate alguno, elaborado en la sombra y presentado cuando la campaña prácticamente está en su recta final. Y no hay casi tiempo para que su programa sea debatido y conocido.

Sin embargo, el otro candidato ha hecho todo lo contrario, aprovechando el largo período de paréntesis impuesto en el PSOE para preparar concienzudamente y debatir con miles de afiliados y expertos muy preparados un programa-proyecto estratégico, que todo el mundo reputa como importante, riguroso e innovador. Y que incluso está siendo objeto de atención por bastantes think tanks que se dedican a estas cuestiones. Lo cual puede ser un factor explicativo adicional que permite comprender el entusiasmo y credibilidad que está despertando Pedro Sánchez. Algo que nadie puede negar, guste o no guste.

En lo que concierne al aspecto nuclear de cualquier proceso de primarias, los datos de todas las encuestas recientes coinciden en que Pedro Sánchez es el candidato preferido por los votantes y simpatizantes del PSOE, en una proporción que incluso dobla o triplica a la de Susana Díaz (vid. gráfico 1).

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Más importantes son aún las diferencias en lo que respecta al respaldo electoral que podrían tener uno u otro candidato/a, según quien encabece el PSOE después de las primarias. Según las encuestas, si Pedro Sánchez gana las primarias tendría de entrada una intención de voto del 28/29%, con tendencia ascendente. Lo cual es un punto de partida extraordinario para un líder del PSOE en estos momentos, que indica una considerable potencialidad de remontada, que podría llevar nuevamente al PSOE a ser una alternativa efectiva y creíble de gobierno, recuperando bastantes de los votos que se habían ido a Podemos, a la abstención o incluso a Ciudadanos.

Sin embargo, si el PSOE fuera liderado por Susana Díaz, esas posibilidades de recuperación o incluso de remontada, a juzgar por las encuestas, se irían al traste. Es decir, Susana bajaría del nivel de las últimas elecciones generales, con tendencia descendente, que podría llegar incluso al 16/17%, perdiendo votos, sobre todo, entre el electorado de izquierdas del PSOE. De hecho, Susana Díaz, pese al énfasis que pone en que ella es una “candidata ganadora”, “que siempre gana”, que “le gusta ganar”, lo cierto es que en Andalucía ha mostrado una tendencia tan acusadamente descendente (vid. gráfico 2), que si esta misma tendencia (15 puntos de bajada desde 2004) se produjera en el PSOE a nivel nacional, el Partido Socialista podría quedar reducido a la insignificancia electoral. Se trata de un cálculo elemental que cualquiera puede hacer por su cuenta.

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Por eso, es difícil entender las razones por las que una parte considerable del aparato del PSOE ha apoyado a una candidata que ofrece tan escasas posibilidades de potenciar una remontada electoral efectiva del PSOE. Y que ni siquiera es capaz de preparar y transmitir un proyecto coherente e ilusionante. Como señalaba con perplejidad un analista norteamericano especialista en estas cuestiones, sus discursos más bien parecen sesiones de “auto-ayuda” para personas con problemas a las que se quiere infundir ánimos a base de gritos y lugares comunes.

La escasa asistencia a los actos de Susana Díaz y, sobre todo, a los de algunos de los más insignes líderes que la apoyan, que corren profusamente por Internet, bien podrían ser un anticipo de lo que ocurrirá en las urnas el día 21 de mayo.

Por eso, es inevitable que en el ánimo de muchos de los afiliados del PSOE que acudirán a las urnas el 21 de mayo, tenga un peso notable la consideración de quién es el candidato que puede concitar más apoyos en el electorado español, después de ser elegido en primarias internas. Y, por lo tanto, quién es más idóneo y merece ser respaldado en mayor grado en la votación para elegir al Secretario General del PSOE.

El debate público realizado entre los tres candidatos, al margen de lo inapropiado de algunos argumentos y pronunciamientos ad personan y de otras cuestiones no del todo irrelevantes, ha permitido verificar cuáles son las opiniones y preferencias de las personas que lo siguieron en directo en televisión.

De hecho, las votaciones realizadas a través de las redes en las horas posteriores al debate ha evidenciado una clara decantación a favor de Pedro Sánchez (vid. gráfico 3), incluso en medios y plataformas que no pueden ser consideradas precisamente como favorables a su candidatura.

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En cualquier caso, ante la inminencia de la votación del día 21 para elegir al Secretario General del PSOE, es posible que los dos principales criterios que muchos afiliados socialistas van a tener en mente a la hora de emitir su voto para intentar que sea eficaz y útil, van a ser, por un lado, qué candidato les merece más confianza y credibilidad a partir de su comportamiento y su coherencia y, en segundo lugar, quién concita más simpatías y apoyos entre el electorado. Y, por lo tanto, quién garantiza en mayor grado la recuperación electoral del PSOE.

Desde luego, si nos atenemos a los datos de las encuestas, la previsión más razonable y más concordante con las tendencias sociológicas y pre-electorales es que Pedro Sánchez será elegido por una mayoría cualificada.

Obviamente, el propio resultado que se proyecte públicamente sobre el Congreso del PSOE de los días 17 y 18 de junio va a ser también importante para el reforzamiento de las tendencias electorales favorables al PSOE que ya se apuntan. En este sentido, sería positivo que el candidato que salga elegido en las primarias lo haga por un margen importante de votos, y que algo similar ocurra en el Congreso del PSOE. La imagen de un PSOE fuerte y ampliamente apoyado por la militancia y los delegados del Congreso añadirían un efecto reduplicador evidente al mismo PSOE como tal. Y eso es algo en lo que también deben pensar los afiliados/as del PSOE a la hora de emitir su voto el día 21 de mayo. Es decir, tienen que optar con un sentido de eficacia, de voto útil, dando más votos y apoyos al que tiene más posibilidades de ganar, para lograr, así, hacer al PSOE más fuerte.