SÉPTIMO AÑO DE GUERRA EN SIRIA

Vía crucis y exterminio infantil

La guerra en Siria se ha cobrado medio millón de vidas y una tercera parte son civiles.

Este ataque con armas químicas no es el primero. Hace varios días hubo otro similar denunciado por Médicos sin Fronteras en la provincia de Hama, que dejó decenas de muertos y al menos 50 heridos sin que se determinara el tipo de agente tóxico al que fueron expuestos

La guerra en Siria, que cumple su séptimo año, se ha cobrado medio millón de vidas, de las que más de la tercera parte son civiles, ha desplazado de sus hogares y pueblos a 13 millones de sirios, más de la mitad de su población (23 millones), y esta semana ha marcado el cenit hasta ahora de la barbarie con el bombardeo aéreo de substancias químicas sobre población civil, mayormente niños. Una ONG de médicos (UOSSM) asegura que en el ataque contra la localidad de Jan Sheijun, en la provincial de Idlib y bajo control de fuerzas rebeldes, ha muerto casi un centenar de personas. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos cifra entre los fallecidos a 11 niños, y asegura que el bombardeo fue perpetrado desde el aire, sin precisar si se trató de aviones del Gobierno o de Rusia. Las fuentes presentes en el escenario cifran las víctimas alrededor de 80, y más de 400 afectadas, la mayoría, niños menores de 7 años, por el gas tóxico que les provoca vómitos y problemas respiratorios que les llevan, tras una larga y terrible agonía, a la muerte.

Este ataque con armas químicas no es el primero. Hace varios días hubo otro similar denunciado por Médicos sin Fronteras en la provincia de Hama, que dejó decenas de muertos y al menos 50 heridos sin que se determinara el tipo de agente tóxico al que fueron expuestos.

Y es que los niños son las principales víctimas de los países en conflictos bélicos. A causa de esos conflictos, muere un niño cada 5 segundos.

El nacimiento de un niño, como el de cualquier criatura es un acto misterioso, casi mágico, y en la mayoría de los países desarrollados no entraña riesgos, ni para la madre, ni para el bebé, es una acción cuasi cotidiana, sencilla, salvo excepciones. Pero no es igual en el resto de países. Cada año, nada más nacer, mueren un millón de bebés debido a las condiciones infrahumanas en que viven. Es su primer y último día de vida. Y nada más nacer, superadas esas primeras horas, se ven sometidos a otros peligros naturales o impuestos.

Por si no fuera suficiente este via-crucis infantil en todo el mundo a causa de las constantes guerras, se añade el eterno viacrucis de la pobreza, que afecta a más de 400 millones de niños menores de 7 años: muere un niño cada 3 segundos, es decir, 30.000 diariamente.

EXTERMINIO INFANTIL 

Naciones Unidas ha elaborado un informe donde da cuenta del número de víctimas infantiles, calificando la cifra de "horrendo impacto" sufrido por la población infantil en zonas de conflicto durante el año 2015: Más de 3.300 niños han muerto y más de 10.100 han resultado heridos por el fuego cruzado e indiscriminado de los bandos enfrentados. El informe también da cuenta de violaciones, secuestros y reclutamientos forzados entre niños, así como comercio de niñas para explotación sexual y como terroristas bomba. Según su conclusión, hay más de 250.000 “niños soldado” obligados a combatir.

Tanto la ONU como otras organizaciones que trabajan en el mundo infantil, advierten que de hoy al 2030, en menos de 13 años, la estremecedora cifra de 70 millones, sí, 70 millones, morirán antes de haber cumplido los 5 años.

El documento de la ONU achaca el incremento de la mortalidad infantil en estos últimos cuatro años a los países en guerra, comenzando por Yemen, donde el número de víctimas infantiles se ha multiplicado por seis, y los casos de reclutamiento forzado por cinco, respecto a 2014. Han muerto  en Yemen 785 niños, más que en Siria, el segundo país por número de víctimas mortales infantiles en el pasado año, 591. Naciones Unidas atribuye la mayor parte de las víctimas infantiles en Yemen a los bombardeos de la coalición internacional que lidera Arabia Saudí, como está sucediendo esta semana en Siria.

En varias ocasiones, la ONU ha denunciado que durante este conflicto, los niños en Siria han sufrido mutilaciones, secuestros y torturas, además de ser ejecutados de manera sumaria, reclutados para pelear en los frentes, y usados como escudos humanos. Según su informe sobre la situación de los niños en la guerra de Siria, “el uso de armamento y tácticas militares desproporcionados e indiscriminados por las fuerzas gubernamentales y milicias asociadas ha causado innumerables casos de muerte y mutilación de niños".

A la par advierte, junto a ONGs que tratan de paliar tales vejaciones y evitarlas, de las particulares atrocidades que se vienen practicando en unos y otros países, como el uso de armas químicas, prohibidas, y el susodicho uso de menores para ponerlos como escudos humanos ante los ataques. Entre estas aberraciones destaca el secuestro de 21 niñas para utilizarlas como terroristas suicidas en Nigeria; los 164 casos de violaciones en Somalia; el caso de los 2.596 niños obligados a combatir en Sudán del Sur o el secuestro multitudinario de niñas yazidíes en Siria para ser usadas como esclavas sexuales.

Niños muertos en diferentes países

Las cifras corresponden al año pasado. En lo que va del año actual, en algunos lugares como Siria, han aumentado un 30% por los combates y bombardeos indiscriminados en antiguas ciudades emblemáticas, como Damasco, Alepo, Jan Sheijun, y otras menores atacadas en los últimos días.

*Yemen: 800 niños muertos, 2000 heridos
*Siria: 600, muertos, casi 2000 heridos
*Afganistán: 733, muertos, 2100 heridos, 92 niños secuestrados y 11 violaciones de niñas (de los que se tenga constancia)
*Irak: 338 niños muertos, 471 heridos, y alrededor de 40 reclutados a la fuerza para el ejército
*Palestina: 30 niños muertos, 1735 heridos.
*Nigeria: Es uno de los países que destaca por sus atrocidades con niños y niñas, a los que secuestra para utilizarlos en atentados, comercio sexual y esclavitud. Cuenta con casi 250 niños muertos, 65 de ellos en atentados cometidos precisamente por niños-bomba. Alrededor de varios centenares de niños heridos. Y al menos 21 niñas han sido empleadas por la secta islamista Boko Haram en atentados suicidas.

ARMAS QUIMICAS EN SIRIA

Ante los bombardeos de gases como arma química en Siria en este fin de semana, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de urgencia esta semana para analizar lo ocurrido a petición de Francia y Reino Unido. Estados Unidos, Francia y Turquía han condenado el ataque, el más mortífero relacionado con armas químicas desde 2013, y han responsabilizado a El Asad de lo ocurrido. El ataque pone en entredicho el proceso de paz que intenta poner fin a siete años de guerra en el país. Según diferentes agencias de noticias, Naciones Unidas ha acusado a todas las partes en conflicto de usar agentes tóxicos de cloro, gas sarín y gas mostaza en la guerra, cuyas víctimas son mayoritariamente civiles. Pero en la guerra de Siria el uso de armas químicas, prohibidas, así como los bombardeos sobre ciudades y civiles, víctimas inocentes, también prohibidos, pero llevados a cabo desde la guerra civil española, es práctica común y casi cotidiana. El de estos días pasados, sería el ataque químico más mortífero, tras el perpetrado con gas sarín en Damasco en agosto de 2013, causando la muerte a centenares de personas.

El mes de marzo marca un trágico balance con 576 civiles muertos por bombardeos cuya responsabilidad recae según el OSDH por primera vez a partes iguales entre la coalición internacional y las aviaciones siria y rusa.

La ONU se va a reunir para analizar el conflicto sirio, pero mientras los EE UU sigan con su papel preponderante en dicho organismo no habrá nada que hacer, y la guerra en Siria, como la de Yemen, y tantos otros países seguirá matando y arruinando los pueblos. Se habló de una tregua hace cuatro años, y del desmantelamiento de los arsenales de armas químicas, pero ahí siguen. Y si siguen con el uso de armas químicas, quizá la guerra silenciosa del contagio se extienda al mundo entero y no habrá ya quien pare el viento de la muerte.

Semana Santa de pasión y muerte

La ignominia y la crueldad del ser humano no tiene parangón en otros animales. Los humanos somos los únicos seres que se matan entre sí por nada. Porque a uno se le ocurre, por el interés más estúpido, hasta en nombre de Dios/Alá, o en nombre de otros dioses condensados en esa palabra tan ensalzada y actividad tan odiosa como es el negocio. Decir “negocio” y convertirlo en “genocidio” es lo mismo, son casi las mismas letras para dos palabras que van unidas en el encefalograma plano de muchas mentes que dirigen y manejan este mundo absurdo. Sólo sobra la sílaba “di” de decir o dar, un imperativo que solo obedece a la usura económica cuyo precio llega a ser el exterminio de los semejantes, sin que a nadie le importe, menos aún a los señores de la guerra, desde quienes manipulan a las personas y empresas, hasta los que fabrican armas o las manejan en un acto de obediencia ciega y estúpida. Cuántos esfuerzos costó y cuánto trabajo y dedicación de científicos para hallar el remedio de enfermedades que hasta ahora parecían incurables y se extendían por doquier. Cuánto esfuerzo para nada. Para que ahora vengan otras mentes abominables e implanten nuevas cepas de enfermedades para exterminar al género humano, sobre todo a niños y las arrojen desde aviones como arma destructiva química, peor que un bombardeo. El viento no tiene fronteras y llegará hasta los hijos o los mismos descubridores y urdidores de tan aborrecibles decisiones.    

Nunca ha llegado la humanidad tan lejos en las técnicas de exterminio, tan lejos que quizá antes pronto que tarde, llegue a consumar su propio exterminio. Vivimos sobre un inmenso polvorín cuya mecha está preparada para ser encendida por mentes obtusas y dirigentes que no ven más allá de sus narices, dispuestos a todo con tal de hacer negocio y provocar genocidios, utilizando argumentos falaces como la seguridad o el progreso; levantar al país por medio de las armas o invadir otros territorios porque no le gustan o por el simple hecho de creerse imperio y mandar sobre el resto del mundo... Imbéciles que escupen para el cielo...

Es Semana Santa. En cada lugar de España y gran parte del mundo se rememora la tortura, la vejación, el atentado a la dignidad humana, la pasión y muerte de quien cambió la historia. Su pasión, su viacrucis, puede ser símbolo de estos niños que crecen entre bombas y pobreza.