ESTADO ISLÁMICO

Israel y Hezbollah, una bomba a punto de estallar

Las tensiones entre Hezbollah e Israel han aumentado en los últimos meses, la fragilidad de la situación y el programa nuclear iraní pueden provocar un conflicto mucho más destructivo que en 2006.

Hezbollah muestra uno de sus misiles en un desfile
Hezbollah muestra uno de sus misiles en un desfile

Israel da tratamiento médico a los combatientes heridos del Frente Al-Nusra en la guerra de Siria, para debilitar al régimen de Bashar Al-Assad y a sus aliados

@Alexandre_Nadal | Desde su creación en los años 80, Hezbollah ha experimentado un cambio sustancial. Gracias al apoyo iraní, la milicia chií ha pasado de ser una milicia dispersa a una fuerza militar y política con una gran influencia en el Líbano. La organización dispone de una gran infraestructura militar en el país, siendo considerado por muchos un ejército sin estado. Hezbollah es también uno de los grandes partidos políticos en el Líbano, que representa la comunidad chií del país en el parlamento. Realiza servicios sociales, programas de desarrollo y dispone de su propio canal de televisión, “Al-Manar”.

En 2013 Hezbollah tomó la decisión de involucrarse en la guerra civil siria, defendiendo al gobierno de Bashar Al-Assad por el interés estratégico que tenía. Proteger las posiciones gubernamentales sirias era de vital importancia para la alianza Hezbollah-Assad-Irán. Hasan Nasrallah, el líder de la milicia chií Hezbollah, anunció que su organización no permitiría la caída del régimen de Bashar Al-Assad en manos de jihadistas sunnís radicales, pues la supervivencia de los chiíes estaría en peligro. Actualmente hay unos 4000 combatientes de Hezbollah defendiendo posiciones gubernamentales en Siria contra el Frente Al-Nusra y el Estado Islámico.


Militares de Hezbollah

La milicia chií, armada por Irán, dispone de un arsenal de 60.000 misiles capaces de impactar con precisión en cualquier lugar del Estado Hebreo

Aunque Israel no se ha posicionado públicamente a favor o en contra en el conflicto sirio, clamando sobre la necesidad de la estabilidad en la región, en la práctica, podría ser diferente. Las acciones que lleva a cabo indicarían su interés en que la alianza Hezbollah-Assad-Irán no construya una infraestructura militar en el sur de Siria, zona cercana a los Altos del Golán.

Aunque Israel considera Al-Qaeda y sus aliados como enemigos, supone una mayor amenaza Hezbollah, con apoyo estratégico iraní, que el Frente Al-Nusra o el Estado Islámico. En esta línea, The Wall Street Journal publicó que Israel habría abierto las fronteras con Siria para dar tratamiento médico a los combatientes heridos del Frente Al-Nusra, filial de Al Qaeda en Siria y que lucha contra el ejército sirio y Hezbollah. Según el periódico, esta situación habría provocado ciertas tensiones con Estados Unidos. En la misma noticia, Amos Yadlin, exjefe de inteligencia militar relató que “Hezbollah e Irán son la mayor amenaza para Israel, mucho más que islamistas radicales sunnís, que también son un enemigo”. El canal Vice News, en su reportaje “The War Next Door”, también mostró testimonios de combatientes del Frente Al-Nusra hospitalizados en Israel.



El ministro de defensa israelí, Moshe Ya’alon afirmó que Irán está buscando abrir un nuevo frente con Israel en los Altos del Golán sirios creando una base para su infraestructura militar en la zona.

La política de Israel en este sentido es la de evitar de todos modos que misiles y armas sofisticadas que se encuentran en Siria acaben en manos de Hezbollah. En los últimos años, son numerosos los ataques que ha realizado la aviación israelí contra instalaciones militares sirias que albergaban este tipo de armamento.

A finales de enero de 2013, se produjo un ataque cerca de Damasco a un convoy que transportaba sofisticados misiles antiaéreos SA-17 de fabricación rusa desde Siria al Líbano, dirigidos a Hezbollah. En mayo de 2013, una instalación militar del ejército en Jamraya, cerca de Damasco, saltó por los aires. El centro de investigación militar albergaba un arsenal de misiles Fateh-110 iraníes, que iban a ser entregados a Hezbollah. La aviación israelí también destruyó un envío de misiles SA-125 rusos que iban a ser transferidos a Hezbollah en la ciudad portuaria de Lakatia. En diciembre de 2014 se registraron una serie de bombardeos en una zona militar ubicada en Al-Dimas así como un almacén de armas del ejército sirio cerca del Aeropuerto de Damasco.

A pesar de los intentos de Israel de destruir armamento sofisticado destinado a Hezbollah, el arsenal del que ya dispone la milicia chií supera actualmente los 60.000 misiles y cohetes, el triple del que disponía la organización en la guerra de 2006, muchos de ellos capaces de golpear cualquier lugar de Israel con precisión para atacar objetivos estratégicos como aeropuertos o centros de importancia económica. La milicia dispone de misiles Katyusha, Fajr 5, M-600, y SCUD-D, por lo que las consecuencias de un conflicto armado serían mucho más destructivas por ambas partes que en la anterior guerra de 2006.

En los últimos meses, las tensiones entre Israel y Hezbollah han incrementado considerablemente. El domingo 18 de enero un convoy de tres vehículos en el que viajaban miembros de Hezbollah y de la Guardia Revolucionaria iraní fue alcanzado por un helicóptero israelí cerca de Quneitra. Entre los doce muertos, figuraban destacados nombres: Mohammad Ali Allahdadi, un General iraní comandante del ejército en la provincia de Yazd, Jihad Mughniyeh, hijo de Imad Mughniyeh (ex comandante de Hezbollah asesinado en Damasco el 2008 mediante un coche bomba por la CIA y el Mossad) y Mohammed Issa, responsable de las operaciones de la organización en Siria e Irak. Según analistas internacionales, el ataque puso en evidencia la colaboración entre iraníes y Hezbollah, fue un claro mensaje a Irán y un logro de la inteligencia israelí.

Hezbollah juró represalias, que llevó a cabo diez días más tarde. Mediante un ataque con cinco misiles a un convoy en la frontera con Israel, interceptó dos vehículos militares israelíes y mató a dos soldados. Siete soldados más resultaron heridos en el ataque. Un casco azul español, José Francisco Soria Toledo, pereció poco después, cuando Israel respondió con fuego de artillería y ataques aéreos.


Los dos vehículos militares israelís alcanzados por los misiles de Hezbollah. Reuters.

A pesar de los violentos ataques que tuvieron lugar en enero entre ambas partes, la implicación de Hezbollah en el conflicto de Siria y el hecho que Israel encaraba un periodo electoral provocó que no se precipitara la situación a una nueva guerra. Actualmente, la calma tensa que se vive en la frontera puede saltar por los aires. Como trasfondo, la negociación del programa nuclear iraní y la presión que ejerce Israel en frustrarlo.