martes 15.10.2019

La corrupción dinamita la credibilidad en la política

Verdad inocultable. Sobre todo si se aplica al gobierno de la Comunidad de Madrid y los alcaldes con mayoría absoluta de los municipios. Han fomentado la corrupción...

“El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”,  Lord Action

Verdad inocultable. Sobre todo si se aplica al gobierno de la Comunidad de Madrid y los alcaldes con mayoría absoluta de los municipios. Han fomentado la corrupción quienes usaron la política en su beneficio personal, no tienen la más mínima ética, ni escrúpulos y son indolentes. Se enriquecieron. Robaron a los/as ciudadanos/as, dejaron herida de muerte la democracia y la credibilidad en los partidos en España.

La sucesión de escándalos desvela una práctica continua y para mayor agravante… En tiempos muy complicados. En plena crisis. Con desempleados/as de larga duración y desahuciados/as en las calles.

Los gobiernos regionales y locales adoptaron políticas de recortes y austeridad mientras cobraban comisiones a proveedores corruptos. Con las ingratas consecuencias del encarecimiento de los bienes y servicios que se contrataban. Produce indignación y asco, sólo levemente aliviado por algunos castigos penales de quienes robaron y por el rapapolvo electoral que recibirán los partidos que ampararon a los corruptos el próximo mes de mayo.

Desde la Transición suceden los escándalos en España,  sin duda el bipartidismo ha contribuido bastante a ello. Ahora afortunadamente la ciudadanía rechaza estas actitudes con más fuerza, prueba han sido los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo y los sondeos.

Y es que la corrupción, además del envilecimiento que supone para toda la sociedad, trae pobreza, desigualdad y encarecimiento de los bienes y servicios que deben prestar los poderes públicos. Tanto más resulta escandalosa en una situación de exclusión social y no futuro para los jóvenes, o frente a la pobreza infantil o energética, que unos privilegiados se lleven lo destinado para atender a estas personas. Es inaceptable.

El panorama resulta horroroso. Las mayorías absolutas no tienen control ciudadano, el poder judicial carece de independencia, y en los grandes partidos no hay separación entre los cargos orgánicos  y los  públicos.  Consecuencia: la corrupción se retroalimenta y llega a la podredumbre. La “operación Púnica”, con 51 implicados y al ex vicepresidente Francisco Granados a la cárcel y a seis alcaldes de la CAM.

Tanto el el PP como el PSOE han fomentado y permitido que esas agrupaciones locales de partido a cambio de favores clientelares y votos para mantener secretarios generales… no rindan cuentas. Quien proponía fortalecerlos con más democracia y participación social eran señalados por los capataces o responsables de agrupación, que llegaban al punto de preferir no atraer nuevos/as afiliados/as para no perder el control. Prefieren languidecer sin democracia interna a cambio de perpetuarse y profesionalizarse en la política, pues creen que nacieron para ser malos políticos.

También hay gente decente en los partidos, que deberían capitanear la refundación de los mismos. Sin palabras huecas. Con la máxima coherencia y los correctores para que situaciones como la de las tarjetas negras de Caja Madrid, o la reciente “operación púnica” no se repitan.

Un compromiso por la transparencia requiere quitar las manzanas podridas que siguen contaminando a las demás y esa limpieza… No la vemos en Madrid.

La corrupción dinamita la credibilidad en la política