lunes 13.07.2020

"La verdadera peste del futuro social"

Mientras el Papa Francisco manifestaba su preocupación por las actitudes de algunos gobiernos ante la pandemia, y defendía a quienes priorizan en la gente por sobre los intereses económicos, en Argentina, el presidente Alberto Fernández dirigía un mensaje a los ricos empresarios que abogan por la continuidad productiva. “Muchachos, les tocó la hora de ganar menos”.

Sin mencionar a la empresa Techint ni a Paolo Roca, su principal accionista, Fernández anunció que será inflexible con quienes remarcan precios, vulneran la cuarentena o despiden a sus empleados en plena crisis sanitaria, tal como lo hizo la citada Techint, que despidió a 1350 trabajadores momentos antes de que se anunciara la prolongación de la cuarentena.

Empresarios que con Macri multiplicaron exponencialmente sus ganancias amenazan ahora con “caceroleadas”

La postura férrea del presidente argentino para enfrentar la pandemia, evitar el contagio y garantizar la adecuada atención en los servicios de salud, está siendo fuertemente resistida por la derecha y sus voceros en los medios de comunicación hegemónicos. Empresarios que durante el período Macri multiplicaron exponencialmente sus ganancias amenazan ahora, a cuatro meses de iniciada la gestión de Fernández, con “caceroleadas” y recorren los canales de televisión instando a el cese del aislamiento social. “Que mueran los que tengan que morir. Nosotros continuemos haciendo negocios”, sostiene la parva de millonarios que en diciembre de 2019 quedaron huérfanos de su principal gerente, Mauricio Macri.

El Grupo Clarín, el diario La Nación y el empresariado ya han comenzado su peculiar guerra contra el gobierno argentino. La cuarentena no es un buen negocio. Y sus voceros mediáticos fuerzan la realidad con grandes interrogantes en portada. “¿A quién beneficia la cuarentena?”. “El aislamiento es malo para todos”, aseguran, cuando en realidad lo que pretenden ocultar es que sólo es malo para ellos, que en estos días de parálisis perderán apenas un porcentaje mínimo de sus fortunas multimillonarias.

“Todos sabemos que defender a la gente supone un descalabro económico. Sería triste que se optara por lo contrario, lo cual llevaría a la muerte a muchísima gente, algo así como un genocidio virósico", advirtió el Papa Francisco. Y remarcó que ya que se notan algunas consecuencias que deben ser enfrentadas: “hambre, sobre todo para las personas sin trabajo fijo, violencia, la aparición de los usureros, la verdadera peste del futuro social, delincuentes deshumanizados".

"La verdadera peste del futuro social"