lunes 26/10/20

¿Suicidios o linchamientos de la vieja escuela?

En las últimas dos semanas fueron hallados los cadáveres de hombres negros colgados de árboles en el sur de California

En paralelo a las marchas antirracistas que tienen lugar en las principales ciudades de Estados Unidos se multiplican los grupos de supremacistas blancos que convocan al odio mediante volantes, carteles y pancartas. “Nuestro principal objetivo es preservar la raza blanca”, había advertido en 2019 uno de los miembros del Ku Klux Klan en una entrevista concedida a El Independiente. David Duke, ex líder de la organización racista más conocida del país, reivindicó la presencia de grupos que “mantienen viva la tradición”, algunos de ellos con fuerte presencia en los estados de Texas. Ohio, Virginia, Kentucky y Florida.

El movimiento “Black Lives Matter” sigue de cerca el accionar de estas organizaciones y ha podido confirmar que en California, Nueva York, Massachusetts, Nueva Jersey, y Washington, también existen decenas de estos grupos supremacistas con estrechos vínculos con los departamentos de policía locales.

En 2017 estas organizaciones, incluidas secciones del Ku Klux Klan y diversas formaciones neo-nazis, se congregaron en Charlottesville, Vigrinia, en un evento que se convocó bajo la consigna "unite the right" (unir a la derecha). Apenas un año más tarde se reportaron 2713 incidentes de supremacía blanca.

Las consecuencias de este odio que crecía, en parte alimentado por el discurso demencial de Trump, ya han quedado a la vista con los rebrotes de violencia policial y el asesinato de George Floyd Las medidas tomadas por la Casa Blanca y la retórica de Trump luego del crimen de Floyd no han hecho más que caldear los ánimos y elevar la tensión. La violencia racial mantiene en vilo a la sociedad norteamericana, y en las últimas semanas se han reportado ataques, persecuciones y hostigamientos de grupos supremacistas blancos.

En este marco, y apenas en quince días, han aparecido los cadáveres de dos hombres negros en el sur de California, ambos colgando de un árbol; una imagen que remite a la era en la que el racismo se expresaba en toda su crueldad. El cuerpo de Robert Fuller, de 24 años, fue encontrado el 10 de junio, cerca del Ayuntamiento de Palmdale. Dos semanas antes, el de  Malcolm Harsch, de 38 años, en Victorville.

Sin una investigación pormenorizada las autoridades decidieron calificar estas muertes como suicidio. Sin embargo los familiares no aceptaron esta carátula y, con el apoyo de la supervisora del condado de Los Ángeles, Kathryn Barger, exigieron que se profundizara en la investigación.

El pasado domingo el movimiento “Black Lives Matter” de la ciudad de Los Angeles publicó en su cuenta de  Twitter una dura crítica hacia las autoridades a cargo de la investigación  “Dos afroamericanos fueron hallados colgados de unos árboles en California en las últimas dos semanas... Las autoridades catalogan los hechos de suicidios. ¿Qué hombre negro conocen que se cuelgue de un árbol? Estos son linchamientos. No 'linchamientos' modernos, sino de la vieja escuela”.

A los familiares de Malcom Harsch la explicación del suicidio les resulta insultante. “Hay muchas maneras de morir, pero teniendo en cuenta la tensión racial actual, un hombre negro que se cuelga de un árbol definitivamente no nos encaja muy bien en este momento. Queremos justicia, no cómodas excusas”, explicaron a través de un comunicado.

Los linchamientos racistas fueron una práctica tolerada de la cultura estadounidense. Entre 1877 y 1950 más de 4.400 afroamericanos fueron linchados en plazas públicas. Los periódicos de la época convocaban a los interesados para que asistieran con sus familias a presenciar el “espectáculo” como si se tratase de una función de teatro.

Estos inhumanos actos inspiraron el primer himno antirracista. El poema “Strange Fruit” (Fruta Extraña) del escritor judío estadounidense Abel Meerpol, fue convertido en la canción que interpretó Billie Holiday, la primera de todas las canciones que denunciaron el racismo. “De los árboles del sur cuelga una fruta extraña. Sangre en las hojas, y sangre en la raíz cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña”.

La letra estaba  inspirada en un linchamiento producido en Indiana en agosto de 1930, cuando las “extrañas frutas” que colgaban de árbol eran los cuerpos de Thomas Shipp y Abraham Smith.

La justicia deberá investigar ahora si las muertes de  Robert Fuller y de Malcolm Harsch están relacionadas con lo que “Black Lives Matter” calificó como “linchamientos de la vieja escuela”   

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