domingo 25.08.2019

El 'régimen' de Mauricio Macri

El 51,7 por ciento de los menores argentinos se va a la cama sin cenar

Ocho millones de niños los que pasan hambre en Argentina. El 51,7% de los menores argentinos se va a la cama sin cenar

La carne, la harina, la leche y el pan son los alimentos que, desde la asunción de Mauricio Macri a la presidencia argentina, se transformaron en artículos de lujo. El resultado del incremento del 340 por ciento en los alimentos se manifiesta en la creciente desnutrición infantil y en el hambre que ya afecta al 51,7% de los niños y niñas argentinas, según reveló esta semana el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Mientras el equipo de gobierno se centra en la inversión millonaria de la campaña por la reelección de Macri, la situación de los sectores populares y la clase media empeora cada día. En medio del ejercicio de viralización de fake news, al que está avocado el oficialismo para contrarrestar la imagen positiva de la oposición, la noticia que informa respecto de la realidad que atraviesan millones de niños argentinos tuvo como portavoz al titular de Cáritas Argentina, Carlos Tissera, quien no dudó en afirmar que “la cena, para muchos argentinos, pasó a ser un recuerdo”.

No hay una sola cifra positiva ni en la macro ni en la micro economía. El gobierno se aferra a un discurso pacato y falaz mediante el cual pretende ocultar la pobreza que ha generado. La prioridad de Mauricio Macri, según su eslogan de campaña, era lograr una Argentina con “Pobreza Cero”. “Si la pobreza no baja, habré fracasado”, aseguró el por entonces candidato por la Alianza Cambiemos.

Son ocho millones de niños los que pasan hambre en Argentina. Una realidad que ahora el oficialismo pretende esconder, creyendo quizás que la idiotez creció al ritmo en el que lo hizo la pobreza. Macri y sus medios de comunicación se dirigen a quienes celebran dos metros más de asfalto, como si el logro de la obra pública pudiera sepultar el desastre social que han generado las políticas económicas que beneficiaron sólo a la casta a la que el presidente y los suyos pertenecen.

“Los pibes se nos desmayan de hambre”, clamaba una maestra de escuela hace tan solo un año, cuando las decisiones del gobierno agudizaron la crisis y el FMI se hizo cargo de la economía del país. Los comedores no dan a basto y docentes y voluntarios hacen lo que pueden para paliar la difícil situación por la que atraviesan millones de argentinos. Y mientras esto sucede el gobierno recorta el presupuesto destinado al plato de comida de los niños en edad escolar.

El padre “Paco” Olveira, integrante del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, aseguró que cada día hay más hambre. “Necesitamos que el gobierno escuche. Los comedores no dan a basto. Los pibes ya no comen; y cada día son más los que buscan en la basura”.

Restan aún cuatro meses para las elecciones generales y todo indica que el tiempo de Cambiemos en el poder está finalizado. Sin embargo el oficialismo está dispuesto a competir. Y para ello necesita construir una realidad a través de la cual pretende conquistar a esa porción de la sociedad que, embrutecida por los medios hegemónicos, aún considera que Mauricio Macri gobierna pensando en el bien común.

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