jueves 28/1/21

De refutadores a infectados

Rechazar la validez de una verdad científica puede acarrear consecuencias devastadoras. Refutar sin razones ni argumentos es la condena del propio refutador. Y si no que se lo pregunten a los líderes mundiales que, haciendo un uso irresponsable de sus viperinas lenguas, ningunearon los informes de la Organización Mundial de la Salud acerca de la letalidad del Covid-19; y poco tiempo después acabaron infectados.

La noticia de que Donald Trump y su esposa, Melania, dieron positivo, provocó esta semana un estallido de memes en las redes sociales. Quizás porque entre los más célebres refutadores Trump supo brillar con luz propia cuando sugirió contrarrestar al coronavirus con una inyección de desinfectante; sugerencia que de algún modo reafirmaba la teoría del filósofo francés Michel de Montaige: “Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis”. 

Con Trump se completa el trío de primeros mandatarios que desacreditaron a la ciencia en pos de la continuidad de la economía

Con Trump se completa el trío de primeros mandatarios que desacreditaron a la ciencia en pos de la continuidad de la economía; es decir, que enfatizaron sus propias estupideces. “No podemos parar el mundo por una simple gripecita”, afirmaba Jair Bolsonaro en abril, poco tiempo antes de contagiarse. “No me molestéis con fiebres y catarros. El que tenga que morir, que muera”, había dicho poco antes Broris Johnson, Primer Ministro del Reino Unido, quien un mes más tarde acabó hospitalizado. “El desinfectante noquea al virus en un minuto. Así que si hay una forma de hacer algo con eso, inyectándolo o bebiéndolo”, exhortó el líder de la primera potencia mundial, provocando la hospitalización de más de 100 mil ciudadanos que adhirieron a la descabellada idea.

Ironía -o consecuencia de una estupidez que no encuentra límites- estos líderes que negaron las pruebas científicas y desacreditaron los informes de la OMS fueron alcanzados por la enfermedad. Trump y Bolsonaro presiden los países con mayor número de muertes: Más de 200 mil en Estados Unidos, más de 145 mil en Brasil. Rechazar la validez de una verdad científica puede acarrear consecuencias devastadoras.

De refutadores a infectados