lunes 28/9/20

Estados Unidos. Perdiendo el liderazgo

45 millones de empleos perdidos, una cifra récord de fallecidos por la Covid-19, enfrentamientos raciales y un cúmulo invisibilizado de muertos en los centros de detención de inmigrantes, son el reflejo de una América cuyo sueño mutó en pesadilla.

Hace apenas tres meses nada parecía indicar que el camino hacia la reelección del magnate que llegó a la Casa Blanca en 2017 fuera a torcerse del modo en el que se ha torcido. Estados Unidos en manos de Trump se ha convertido en una de esas distopías de la ficción que tanto han atraído a quienes hoy la están padeciendo en carne propia.

Difícilmente Trump logre llegar indemne a noviembre. De hecho las encuestadoras aseguran ya que Joe Biden, su máximo competidor, suma diariamente el apoyo de millones de estadounidenses, y es factible que logre posicionarse de cara a las próximas elecciones generales.

El fracaso de convocatoria en Tulsa, la meta de partida de la campaña electoral de Trump, dejó en claro el descontento creciente y el rechazo a una figura incapaz de autocrítica, feroz en sus decisiones antipopulares e indeclinable en su convicciones, cada día más alejadas de la realidad.  “La culpa es de los medios y de los radicales que buscan la violencia institucional”. Así justificó la escasa asistencia de seguidores en su lanzamiento a la reelección que tuvo lugar en el estadio Oklahoma Center.   

Reviviendo el slogan de campaña que Richard Nixon popularizó en 1968, Donald Trump promete “Ley y Orden”, sin dejar atrás el lema con el que consolidó el apoyo de organizaciones supremacistas en 2016: “Hacer a Estados Unidos grande nuevamente”.

Trump sabe que ya ha perdido. Sin embargo, y dados sus rasgos psicopáticos, no retrocederá un solo milímetro en la contienda electoral ni en repetir la ahora flagrante falacia con la que aún logra conmover a sus fieles. América ya no será grande, al menos de momento; al menos hasta que consiga salir del caos en el que está inmerso. 

Puede Trump declarar a ANTIFA como grupo terrorista, arengar a sus blancos y creyentes votantes a disparar “si es necesario” contra las manifestaciones de “Black Lives Matter”, puede, incluso con esta estrategia, generar en la población una idea de caos social y de orden amenazado para imprimirle a su lema una cuota extra de credibilidad.

Según la analista de política internacional María Constanzo Costa, “Nada de lo que hace Trump es inocente. Es una situación para ir siguiendo día a día, porque alguna canalización del sistema político estadounidense va a tener”.   

Mientras los demócratas plantean un proyecto de país basado en la redistribución del poder y de la riqueza, y en un programa social para dar respuesta a quienes han quedado excluidos, Trump apela a la cuestión ideológica, radicalizando cada día más su discurso. “América para los americanos que apoyan la ley y el orden”.

Aún quedan meses de campaña y no son solo los números los que juegan en contra del magnate inmobiliario. Esta semana la primera mandataria alemana, Angela Merkel, dijo que Europa deberá preparase para un mundo sin el liderazgo de Estados Unidos. Una sentencia que no obtuvo ninguna respuesta de la Casa Blanca.

  

Estados Unidos. Perdiendo el liderazgo