jueves 14.11.2019

La basura del presidente

Mauricio Macri firmó un decreto que permite la importación de residuos peligrosos. Argentina se convierte así en el vertedero del mundo.

El decreto 521/2019 lleva la firma del presidente argentino, de su Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del Ministro de Producción, Dante Sica. Aprovechando el caos económico y social que vive Argentina como consecuencia de su gestión, Mauricio Macri modificó por decreto la normativa de la Ley de Residuos Peligrosos y dio vía libre para que el país se convierta en receptor de basura altamente contaminante.

Argentina no ratificará por la autoridad nacional ambiental la inocuidad sanitaria y ambiental en la importación de residuos. Según la decisión oficial, “esta situación resulta de imposible cumplimiento en la práctica, ya que los países exportadores únicamente emiten constancias indicando que en el marco regulatorio local, la corriente residual no es considerada un residuo peligroso”.

Esta normativa genera un campo abierto al ingreso de residuos altamente contaminantes y peligrosos, reduce el artículo 1° y elimina la descripción de todo tipo de residuos, desechos o desperdicio procedente de otros países. El artículo 1 prohíbe –o mejor dicho, prohibía- el tránsito, la introducción y la importación definitiva o temporal al Territorio Nacional, al Área Aduanera Especial y a las Áreas Francas creadas o por crearse incluidos sus espacios aéreos y marítimos, de todo tipo de residuo procedente de otros países.

Este polémico decreto no sólo pone en peligro al medio ambiente, sino que además representa una contradicción en términos ecológicos

La “iniciativa” del presidente convierte a la Argentina en el basural del mundo. Mediante este decreto Macri beneficia nuevamente a sus socios y amigos, tal como lo ha hecho desde su asunción al gobierno, en 2015. Nicolas Caputo, mano derecha de Macri en diversas empresas, es el primer interesado en el decreto que autoriza la importación de residuos.

Este polémico decreto –que no es otra cosa que un negocio encubierto por el que se beneficiarán socios y amigos de Mauricio Macri- no sólo pone en peligro al medio ambiente, sino que además representa una contradicción en términos ecológicos, ya que mientras el gobierno no destina los suficientes fondos para reciclar la basura que se genera dentro de la Argentina, destinará millones para pagar la basura que descartan otras naciones. Mientras tanto países como China y parte de la Unión Europea prohíben el ingreso de estos residuos a sus países.

La pesada herencia que dejará Macri no será sólo la catástrofe social y económica que ya a estas horas es portada de los principales medios del mundo, sino que además será ecológica.

La basura del presidente