miércoles 16.10.2019

Mar de fondo

El desembarco del Fondo Monetario Internacional que se produjo en octubre fue el paso previo al paquete de reformas tributaria, previsional y laboral para ajustar la economía argentina

El desembarco del Fondo Monetario Internacional que se produjo en octubre fue el paso previo al paquete de reformas tributaria, previsional y laboral para ajustar la economía argentina. En esa oportunidad el gobierno buscó darle señales al FMI, que analizó los temas centrales como la reducción del déficit de las cuentas públicas y la política de endeudamiento durante los próximos años para equilibrar las cuentas y lograr el equilibrio fiscal.

Al día siguiente de la visita de los delegados del FMI, Mauricio Macri anunció una serie de medidas a las que calificó de “muy positivas”, incluyendo en esa calificación al brutal recorte de los haberes que perciben los jubilados. Aprobada la ley de Reforma Previsional, el FMI felicitó al gobierno y lo instó a continuar con una serie de ajustes que, vaya novedad, sólo afectarán a la porción más vulnerable de la sociedad.

Pero el organismo internacional por el que los gobiernos de corte neoliberal serían capaces de ponerle un precio a la bandera del país que presiden, no se caracteriza necesariamente por su paciencia. De modo que sus representantes ya están evaluando la insuficiencia de las medidas tomadas por el oficialismo e instan a acelerar el ritmo en las modificaciones laborales, tributarias y previsionales.  En el último informe del FMI se ofreció un balance del 2017, en el cual apuntó a una “reducción del gasto público, especialmente en las áreas donde aumentó muy rápidamente en los últimos años, en particular los salarios, pensiones y transferencias sociales”.

En una cabal muestra de cinismo explícito, el presidente argentino interrumpió el lunes su descanso en Villa La Angostura para encabezar un acto en el Parque Eólico Rawson en el que pidió “no endeudar a nuestros hijos y nietos”; pedido que resulta una joya de la paradoja si se tiene en cuenta que Macri llevó a la Argentina a un nivel récord de endeudamiento y, entre muchos otros préstamos, tomó uno a 100 años. Sin embargo el planteamiento de Macri sobre no seguir endeudando al país no coincide con la confirmación del equipo económico del Gobierno que el pasado jueves ratificó que continuará con la política de toma de deuda como lo ha hecho hasta el momento.

Desde el inicio de la gestión Cambiemos, el Tesoro Nacional emitió nueva deuda externa por un total de 61.664 millones de dólares, cifra que supera el 10 por ciento del PBI. El 75 por ciento de ese dinero se utilizó para financiar la fuga de capitales. El nivel de deuda tomado desde diciembre de 2015, tras el cambio de gobierno, ubicó al país entre los más endeudados del mundo.

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