lunes 13.07.2020

Coronavirus y campos magnéticos

Entre el variopinto universo de teorías respecto del origen del Covid-19 se coló hace una semana la elucubrada por el científico Thomas Cowan en la Cumbre de Salud y Derechos Humanos celebrada el pasado 12 de marzo en Tucson, Arizona.

En su discurso, Cowan hace referencia a la influencia de la tecnología 5G que tuvo su inicio en Wuhan, ciudad que reportó los primeros casos de coronavirus. El discurso de Cowan gira en torno a la idea de que “los virus son la excreción de una célula intoxicada” y a partir de ahí, hace una reflexión sobre la influencia de la tecnología en la salud, cómo afectan las ondas electromagnéticas a los seres humanos, que acaban adaptándose a las nuevas señales y que cuando se producen cambios tan drásticos como el 5G y el uso de los satélites, se origina una descompensación que termina en una pandemia.

La exposición de Cowan en la Cumbre de Salud y Derechos Humanos ha desatado un aluvión de opiniones refutadoras; pero también adherentes. Los medios de comunicación masivos, por su parte, no se han hecho eco de las declaraciones de Cowan, exceptuando la cadena de noticias CBS, que las desestimó a través de las opiniones de panelistas sin relación alguna con la ciencia o la medicina.

Cowan se graduó en Duke a los 20 años. A mediados de los años 70 se unió al Cuerpo de Paz para realizar una gira de dos años en Swazilandia. Allí se topó con el trabajo de Rudolf Steiner y Weston A. Price, dos hombres cuyas ideas revolucionarias lo fascinaron y se transformaron en guías de su trabajo en las siguientes décadas.

La grabación de la exposición de Cowan ha sido levantada de You Tube, aunque esta semana ha vuelto a ser publicada.   

Coronavirus y campos magnéticos