jueves 28/1/21

Se agudiza la desnutrición infantil en Guatemala

El 14 de enero, al asumir la presidencia de Guatemala, Alejandro Giammattei prometió luchar contra los principales problemas del país. Durante su juramento y toma de posesión en el Congreso Nacional, el ex director del sistema penitenciario de Guatemala sostuvo que “el crecimiento económico” sería el impulsor de nuevas oportunidades para la ciudadanía. Sin embargo al cumplirse los primeros diez meses de gobierno la realidad indica que la nueva derecha guatemalteca no ha hecho más que agudizar la miseria, el hambre y la pobreza en uno de los países más diversos de América Central.   

La propaganda electoral presentó a Giammattei como un político “demócrata progresista al servicio de los intereses de Guatemala”; una suerte de fachada detrás de la cual el actual presidente pretendió esconder un conservadurismo extremo que se reflejó en las primeras medidas tomadas en su gestión. Su prioridad no fue el hambre y la desnutrición crónica que afectaba al 48,9 por ciento de los niños guatemaltecos, sino una agenda que impulsara su férrea posición en contra del aborto, del matrimonio entre personas del mismo sexo, y a favor de la pena de muerte.   

Guatemala es uno de los diez países más desiguales del mundo. Pero desde la llegada Giammattei al poder la brecha entre ricos y pobres ha experimentado un notable crecimiento. El Estado ha querido perpetuar los privilegios de la minoría, preservando la concentración de riqueza y poder en unas pocas manos. El gobierno conservador sacrificó el estado de bienestar en pos de beneficiar al mercado. Esa prioridad de Giammattei arrojó como resultado que ahora Guatemala se enfrente a una de las peores crisis económicas y sociales de su historia. La pandemia del coronavirus deja al descubierto la ausencia de Estado que no es capaz de atender las necesidades de los miles de infectados.   

Antes de declararse la pandemia la situación alimentaria de millones de guatemaltecos era crítica. Ahora el empeoramiento de las condiciones y la ausencia de políticas de gobierno  para contrarrestar el hambre, han provocado una disparada en las cifras de desnutrición. La incapacidad de ejecución del Estado no tiene relación con la carencia de recursos, sino con la desinstitucionalización, con la decisión concienzuda de la reducción del Estado. El resultado se traduce en números: 3,4 por ciento de mortalidad infantil. “Las principales causas de la mortalidad infantil son la neumonía y las enfermedades diarreicas agudas y el 54% de estas enfermedades están asociadas a algún grado de desnutrición. Es el problema básico de la infancia, que trae muchas consecuencias y perpetúa todo el ciclo de la pobreza. En Guatemala el 49,8% de los niños sufre desnutrición crónica, esto es, 1 de cada 2. Es el primer lugar en América Latina y el sexto en el mundo en cuanto a desnutrición infantil”, explica María Santizo, coordinadora oficial de Nutrición en UNICEF Guatemala.

Por su parte, organizaciones como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación  (FAO) estiman que 3.5 millones de guatemaltecos no tendrán los ingresos suficientes para alimentarse.  ¿Cómo se explica esta catástrofe humanitaria? Pues quizás considerando que en Guatemala el 1 por ciento de las personas más ricas poseen los mismos ingresos que la mitad de la población del país; y que desde su llegada al poder,  Giammattei ha considerado prioritario preservar el privilegio de esos pocos. 

Se agudiza la desnutrición infantil en Guatemala