jueves 21.11.2019

La sentencia del “Procés” y su influencia electoral

Por Mario Regidor | Este lunes se ha hecho pública la sentencia del llamado “Procés”. Lo de hacerla pública es un decir puesto que ya la semana pasada numerosos medios de comunicación sabían el veredicto para gran cabreo del Juez Marchena, por supuesto.

No voy a detenerme en exceso en el componente jurídico de la sentencia que, sinceramente, aún sin muchos conocimientos en materia legal que jalonen mi andadura por este mundo, considero ajustada a derecho y, sobre todo, muy meditada y moderada, con afán de consenso entre todos los magistrados (de ahí, que haya sido por unanimidad el veredicto) y que, desde un punto de vista político trata de encauzar un punto medio entre la absolución (que no se atenía a derecho por ningún sitio) y el delito de rebelión (de muy difícil encaje jurídico puesto que el necesario requisito de la violencia no se sostenía).

Posturas moderadas como la que defienden el PSOE, Unidas Podemos o Más País se verán menoscabadas en mayor o menor medida por el PP y VOX por un lado y ERC, Junts per Catalunya por otro lado

Independientemente de lo anterior, me voy a demorar en destacar el hecho de que el gobierno catalán tiene entre sus competencias la de prisiones y eso incluye el hecho de poder declarar en situación de tercer grado y, por ende, disfrutar de permisos y dormir en la cárcel por los encausados siempre que hayan cumplido, al menos, la mitad de la condena. Es decir, para los Jordis, por ejemplo, dicho plazo podrá empezar en el primer trimestre de 2020.

Reitero, creo que la sentencia, aún a riesgo de no contentar a nadie, ha sido ajustada a derecho y, sobre todo, aunque no sea esta la intención, permite sostener un relato a todos los partidos políticos, independientemente de su postura ideológica ante este conflicto. Los jueces han cumplido su papel, ahora queda que los políticos cumplan el suyo.

Por todo lo anterior, es tan importante la influencia que pueda tener la sentencia en las elecciones generales del 10-N y en una eventual convocatoria anticipada de elecciones autonómicas en Cataluña     que conviene realizar un somero análisis.

¿A quien beneficia esta sentencia? Como dije anteriormente, todos los partidos pueden realizar, con fundamento político, su propio relato y arrimar el ascua a su sardina pero, ¿cómo reaccionará el votante? ¿a cuál de los partidos le “comprará” ese relato? Como dirían los editores, seguramente, al que mejor campaña de publicidad tenga y a quien tenga el armazón del relato mejor estructurado.

Pero, no nos engañemos, los medios de comunicación tienen un papel fundamental y, nada más, hacerse público el veredicto ya han volado los primeros editoriales. De hecho, el del ABC es bastante explícito pidiendo un acuerdo entre todas las fuerzas constitucionalistas para hacer una reforma del código penal y situar la violencia como un agravante en la condena por rebelión pero no como condición “sine qua non” para que exista dicho delito. Hilando fino, como se puede ver.

Además, este fin de semana se han publicado dos nuevas encuestas, del citado ABC y de El Español. Evidentemente, no pueden tener en cuenta los efectos del veredicto judicial pero los “tracking” que se vayan publicando en las próximas semanas seguramente van a reflejar algún sensible cambio en la distribución de resultados. La pregunta es: ¿Hacia qué opción/es se decantará mayoritariamente la ciudadanía?

Mi mentalidad “buenista” me induce a pensar que, como decía Aristóteles “in medio virtus” y, por lo tanto, una sentencia como la que nos encontramos en estos momentos, moderada, acorde a derecho y unánime en el veredicto de todos los magistrados (un ejemplo de equilibrio político comandado por Marchena en el tribunal) debería favorecer a aquellas fuerzas políticas que proponen el diálogo como la vía de resolución de este conflicto, máxime teniendo en cuenta que la justicia ya ha jugado el papel para el que se la requirió con lo que lo único que cabe es la voluntad política y cómo se pueda exteriorizar.

No obstante, creo que mi gozo caerá en un pozo profundo ya que, está demostrado que cuando la situación política se polariza entre extremos, el equilibrio y todos los puntos cardinales del universo se pierden y las opciones políticas moderadas suelen sufrir el mayor castigo (los gérmenes de las dictaduras en el siglo XX encontraron terreno abonado en situaciones políticas y tensiones territoriales de ánimos enervados como la que viene sucediendo en Cataluña desde hace unos años). No quiero decir que eso vaya a pasar en estos momentos pero lo que sí me queda claro es que la ciudadanía en situaciones similares prefiere certezas en los planteamientos, bien a favor o en contra, pero no suele abogar por posturas moderadas o de medias tintas que aboquen a un diálogo que se pueda dilatar durante años sino por la acción en un sentido (independencia) o en otro (artículo 155) con lo que es bastante probable que las opciones políticas que defiendan ambos extremos sean las ganadoras con esta sentencia.

Posturas moderadas como la que defienden el PSOE, Unidas Podemos o Más País se verán menoscabadas en mayor o menor medida por el PP y VOX por un lado (incluso, Ciudadanos podría mejorar algo en la previsible debacle que se avecina para sus huestes) y ERC, Junts per Catalunya por otro lado e, incluso las recién aparecidas en el panorama nacional CUP que todas las encuestas aparecidas les dan posibilidad de escaños y que, ahora pienso que se podría incrementar en número.

Sinceramente, espero equivocarme y que únicamente sea un repunte a corto plazo que luego pierda recorrido cara al 10-N pero la distancia entre la fecha de publicación de la sentencia y la de celebración de las elecciones generales es lo suficientemente escasa para que los medios de comunicación y los líderes políticos traten de voltear a los cuatro vientos la voluntad de la ciudadanía viéndose ésta impelida a adoptar decisiones cortoplacistas en el voto cuando de lo único que podemos estar seguros es que esta sentencia es el punto de partida de una senda de diálogo que nunca debió haber sido abandonada.

La sentencia del “Procés” y su influencia electoral