miércoles 27/1/21

Entre la realidad y la predicción. La cuestión catalana

Por Juan Tejera | Con motivo de los actos de terrorismo acaecidos en Barcelona y Cambrils, recordaba que hacía algún tiempo un personaje catalán, había hecho una predicción de que Cataluña lograría la independencia en el año 2029.

Como esto es un tema preocupante he tratado de localizar los datos del personaje y resulta ser Alexandre Deulofeu I Torres, según información publicada en Libertad Digital de 5/08/2017 este señor, farmacéutico de profesión, predijo que “el finis de Hispaniae acaecería en 2029”.  Sus predicciones gozan de cierta credibilidad, por haber acertado en la caída del Muro de Berlín y la disolución de URSS.

El fenómeno independentista continúa dando pasos para lograr su objetivo, en el menor tiempo posible, pero ante esta situación y aunque no le hagamos mucho caso a la predicción de Deulofeu, este tema habrá que tomarlo como la canción de Despacito, en que cada uno de los responsables de evitar que esto suceda, sin algarabías, vayan cumpliendo con su obligación de hacer cumplir las leyes.

Hemos pasado una importante crisis, en que un sector muy importante de la población que, tanto directamente como indirectamente, la hemos sufrido. Ésto también ha afectado las distintas administraciones por lo limitado de los recursos. En todos los gobiernos, tanto anteriores como el actual, estoy convencido que habrán cometido errores pero también aciertos y gracias a ellos y al sacrificio de todos se van superando las dificultades, por lo que ya se puede ir hablando de mejorar tanto las condiciones de vida de los ciudadanos como de aportar los recursos necesarios a las comunidades autónomas.

Hace falta mucho diálogo entre los distintos estamentos de la Administración. Todas ellas se quejan de recursos insuficientes, dejemos el egoísmo y tratemos que la distribución se haga de forma equitativa, teniendo en cuenta que la unión nos hace más fuertes y más respetados y nos sitúa en mejores condiciones para negociar sobre cualquier tema a nivel internacional.

En todas las comunidades autónomas hay personas que no trabajan en la misma región en la que residen y que, incluso, realiza sus compras en los distintos territorios de España. Pongamos todos un granito de arena para que la armonía impere en nuestra nación  y se traten de solucionar los problemas o agravios y que se destierre la palabra boicot que, en caso de la independencia, es muy probable que surja. Que las personas que se dedican a la política, hagan todo lo posible, para que, con su ejemplo, ésta sea considerada como una noble actividad para tratar de mejorar la vida de los ciudadanos, especialmente, los más desfavorecidos. Sería muy triste que unas fronteras, separaran a familiares o amigos que se encuentran en distintas regiones.

Entre la realidad y la predicción. La cuestión catalana