sábado 31/7/21

El PSOE después del Comité Federal

Por Mario Regidor | Este mes se ha iniciado con un cataclismo político interno en las filas socialistas del que, todavía, tendremos que evaluar las consecuencias que se pueden dimanar de él.

No cabe duda de que este conflicto que se venía larvando, de forma más o menos sibilina, a instancias de ciertos "barones" socialistas, muy en especial, Susana Díaz, Fernández Vara y García Page, entre otros menos significados, ha tenido el peor desenlace posible para los intereses presentes y futuros del PSOE como partido político que ha quedado seriamente tocado en su predicamento interno y externo.

De las causas se pueden establecer varios orígenes tan variados como personas preguntes acerca del tema y, como no podía ser menos, yo también voy a dar mi propia opinión.

Los llamados "barones" no se han comportado con lealtad hacia su secretario general federal. Eso es evidente, como también es evidente que Pedro Sánchez ha cometido varios errores, el mayor y más garrafal, justo el último: la petición al Comité Federal de la celebración de un Congreso Extraordinario cuando todavía no hay un gobierno formado.

Sinceramente, no creo que hubiera necesidad de realizar semejante petición ahondando en la posibilidad de una asunción de responsabilidades debido a los decepcionantes resultados de las elecciones vascas y gallegas. El periódico La Razón ya avisaba de movimientos en las filas "críticas" haciendo hincapié en una previsible rebelión por medio de dimisiones de los menos afínes a Sánchez en la ejecutiva federal. Es posible que esos rumores, después confirmados, movieran al secretario general a ir hacia una huída hacia delante. Pero reitero que, en mi opinión, fue un error.

Valga sea este primer relato de sucesos para decir que Pedro Sánchez ha tenido una capacidad de resistencia que pocas personas hubieran soportado durante todo el tiempo que él lo ha hecho. Además, te preparas para los ataques del resto de partidos políticos, incluso de los medios de comunicación, ninguno de los cuáles ha apoyado al PSOE o, al menos, a la línea de pensamiento encarnada por el secretario general y soportada por gran parte de la  militancia de base pero, para lo que menos te sueles preparar es para las propias andanadas que te pueden llegar desde tus propias filas, el llamado "fuego amigo".

De todos modos, lo que se deriva del error de estrategia de Pedro Sánchez es que el PSOE, hasta esa fecha, siempre había tenido 3 opciones: abstenerse, votar no, como ya se hizo en la investidura de Rajoy (y para lo que no hubiera sido necesario otro comité federal) o plantear un gobierno alternativo. Con la jugada de Sánchez y su posterior derrota, esta última opción queda vedada, lamentablemente. 

Y reconozco que me fastidia y mucho. Me fastidia porque era la opción por la que yo apostaba. Desde hace meses, vengo clamando por un gobierno PSOE, Podemos y Ciudadanos, muy dificil de llevar a la práctica por los vetos directos de los líderes principales de los dos últimos partidos. Pero, incluso, me hubiera podido plantear una alianza con los llamados partidos nacionalistas y Podemos (con la propuesta de tender hacia un estado federal y una ponencia de reforma de la Constitución en detrimento de la posibilidad de un referendum unilateral de independencia), en cuyo caso, es de esperar que Pedro Sánchez se hubiera encontrado con una  resistencia interna que, muy probablemente, le hubiera hecho morder el polvo. Pero, hay maneras y maneras de ser derrotado y ésta hubiera sido muy honrosa.

Los "barones" no han cometido menos errores. El mayor error, además de debilitar de forma consciente el liderazgo del secretario general federal y poner a un partido centenario en la tesitura de tener que valorar si ofrecer en bandeja el gobierno a un partido que ha abanderado la corrupción como forma de hacer política en los últimos años y que ha utilizado la crisis económica para postergar, aún más, a unas ya depauperadas clases medias haciendo adalid de la desigualdad social como fórmula económica que implementar a medio y largo plazo en nuestra sociedad, ha sido plantear una política de pactos para España que desvirtúa la que adoptas en tu propia comunidad autónoma.

Es el caso, por ejemplo, de García Page en Castilla La-Mancha y Javier Lambán en Aragón. Ambos gobiernos se sustentan en Podemos a los que estos dirigentes niegan legitimidad en el resto del país para pactar un gobierno a nivel nacional. Mi pregunta es: ¿Cómo puedes justificar un pacto en tu comunidad entre PSOE y Podemos y eres capaz de poner el grito en el cielo si se plantea a nivel nacional? No tiene razón de ser. La reacción de Podemos (retirar el apoyo a los gobiernos regionales si nos abstenemos en la previsible investidura de Mariano Rajoy) no la comparto pero la puedo llegar a entender desde una estrategia que aboga por arrincornarnos en el ala derecha ideológica convirtiendo a Podemos en el único referente de la izquierda por medio de medidas tales como la necesidad de aprobar un presupuesto con el voto a favor del PP en esas regiones.

Sinceramente, la decisión a tomar es muy dificil de calibrar de antemano. Siempre me he mostrado partidario de un gobierno alternativo al PP pero ya no cabe esa opción y no soy capaz de decidirme entre lo malo y lo peor (abstención o terceras elecciones). Pero de una cosa estoy seguro, la opción que se tome requiere de una capacidad de estructurar un relato creíble para los militantes y votantes socialistas que puedan asumir sin excesivas fisuras y requiere, a mi entender, que estas fisuras tampoco se manifiesten en el seno del grupo parlamentario o, en su defecto, que se concrete en una especie de "ruptura del voto pactada" a nivel interno, que no genere consecuencias y que la sociedad, contaminada por ese concepto de "disciplina de partido" que obliga a decidir el voto previamente de forma conjunta, no interprete como que el PSOE se rompe... (aún más, si cabe...).

Por último, no quería dejar este análisis sin plantear una tesitura que se puede dar en la realidad y que, bien llevada por el PP, podría suponer "la tormenta perfecta" para los intereses de la izquierda. 

En caso de que no haya terceras elecciones, las siguientes serán el cuarto domingo del mes de mayo de 2019, municipales y autonómicas. Ese año también serán las elecciones europeas. Si fuera Mariano Rajoy, continuara como presidente del gobierno y hubiera tenido un par de años estables, donde la economía mejorara, la tasa de desempleo disminuyera y hubiera conseguido ir aprobando presupuestos sin excesivos problemas, me plantearía la posibilidad de convocar elecciones generales anticipadas y hacerlas coincidir con las municipales y autonómicas. No hay ninguna normativa legal que lo impida (sí prohíbe, no obstante, la convocatoria conjunta de elecciones generales y europeas pero tampoco veta la convocatoria conjunta de municipales y autonómicas con europeas; así fue en el año 1999, por ejemplo) y mataría varios pájaros de un solo tiro, entre ellos los llamados "gobiernos del cambio" en regiones y ciudades.

Mariano Rajoy podría conseguir con esta argucia un período de 4 años donde, a buen seguro, se podrían articular mayorías de derechas en gran parte de las regiones y municipios de España, amén de consolidar su poder en el Senado y afianzar su mayoría en el Congreso (todo ello bien de forma individual o por medio de la continuación del pacto con Ciudadanos). Sería una auténtica jugada maestra y un aviso a navegantes para ir poniendo coto a esta posibilidad y me refiero, en esencia, a Podemos ya que su estrategia de tratar de poner al PSOE en los brazos del PP a nivel regional podría acarrear la jugada contraria y volver en dichas regiones a gobiernos retrógrados e involucionistas.

El PSOE después del Comité Federal