miércoles. 12.06.2024

Propaganda e igualdad en términos asumibles para España

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El llamado Chivo expiatorio lo tiene bien marcado en Cataluña por lo que la culpa de todo lo mal que se den las cosas será de los catalanes, faltaría más

Por Gregorio Artiles | Hoy día, el Gobierno de Mariano Rajoy tiene el convencimiento de que la crisis económica está superada (en positivo) por nuestro país. En realidad, parece referirse más bien a “su” crisis no solo económica, sino institucional, pues entenderá que la corrupción ha pasado su peor fase y por tanto ese ala la tiene “curada” la gaviota. El llamado Chivo expiatorio lo tiene bien marcado en Cataluña por lo que la culpa de todo lo mal que se den las cosas será de los catalanes, faltaría más.

Otra cosa será la realidad dentro del marco en que se sitúa España. Para comparar en términos de nivel de vida los países, el PIB per cápita (método comparador al que recurre) dice muy poco acerca como se distribuye la renta dentro de España y tampoco dice nada respecto a los factores no monetarios que pueden ser muy importantes para determinar la calidad de vida de una población concreta. Esa evolución de PIB es a la que recurre con machacona insistencia la nave PP con sus abanderados más notables.

Viene esto a la cita porque si consideramos un aumento importante en Europa de la tasa de riesgo de pobreza (que necesita un período aceptable de cuatro años para generar porcentaje fiable) y la fijamos en términos comprensibles en la media europea del 17% ya notamos que España supera el 22% y por ello superamos la barrera de una quinta parte de la población que la sufre, o lo que es lo mismo, si descontásemos pensiones (de todas clases), prestaciones por desempleo, beneficios familiares y educativos, subsidios de viviendas, asistencia social y otros beneficios, convivimos con más de una quinta parte de españolas y españoles con ingreso disponible equivalente por debajo del umbral de riesgo de pobreza (60% renta nacional media equivalente en este apartado). España destaca poderosamente en el muy alto nivel (de hecho es el tercero tras Rumanía y Grecia) en personas empleadas sin que pueda alardear tampoco de su porcentaje entre desempleadas e inactivas y empezando a escalar el porcentaje entre pensionistas, que se intuye será el próximo colectivo atacado por la política del gobierno Rajoy ya que hasta ahora permanece en un nivel medio confortable.

Obviamente, estos datos son constatables por las personas normales por cuanto se perfilan sobre estándares de poder adquisitivo y se percibe muy bien las restricciones al consumo (descontado el efecto del turismo) que se han puesto de manifiesto, por ejemplo, con la renuncia al uso del coche propio que está en torno al 10% de sus usuarios y destinar menos dinero a comida y a enseres del hogar que no ha supuesto una disminución menor del 5% en el conjunto de la población residente.

Aquí los elementos destacables son precisamente, en primer lugar, que tanto los desempleados como no ocupados mantienen un nivel “aceptable” precisamente por la enorme cantidad empleos de bajo perfil que los asimila al trabajo en negro o sin especial cualificación. Todo un drama potencial en el futuro, por cierto.

El grado de una política acertada suele medirse, con estos datos en aumento, en una primera aproximación en la eficacia de las medidas de protección social concerniente a la distribución de las prestaciones (para reducir la pobreza y exclusión social) y comparando así indicadores de riesgo de pobreza antes y después de la distribución de tales prestaciones. En ese punto, España tampoco sale muy bien parada, porque mientras determinados países europeos consiguen que más de la mitad de la población que en su respectivo país estaban en situación de riesgo de pobreza precisamente abandone la misma tras la correspondiente prestación social. España queda en escasa aportación en contribución para que abandonen esta situación de riesgo de pobreza a la vista de que el nivel de prestación en principio no supondría enorme cuantía. Aquí debe jugar el papel de la izquierda española para centrar el esfuerzo en afrontar una adecuada distribución de prestaciones como uno de los mejores métodos de superación esta realidad social que padecemos hoy día.

El segundo extremo que ayudaría a paliar la situación de riesgo es el análisis de las desigualdades económicas, y en particular la renta y su distribución y España vuelve a estar entre los peores países en tal capítulo dentro de un marco europeo donde precisamente este aspecto tiene que revisarse convenientemente.

Aquí las medias ponderadas se establecen en función de la comparación entre el sector de población que suponiendo un 20% tiene mayor renta disponible equivalente y su porcentaje equivalente (otro 20%) en población con la menor renta disponible. Sobre la media de 5,2 de brecha a nivel europeo, extremo ya de por sí ilustrador de las diferencias que pueden establecer “clases sociales” de perdurar en el tiempo, España casi toca la diferencia de 7 veces superior la renta disponible del primer porcentaje de población sobre el segundo (la cuarta mayor diferencia entre los 27 países de la UE hoy) que obedece a una ideología neoliberal extendida y nunca aplicada aquí en función de la cual los poseedores de mayor nivel de renta disponibles son los únicos capaces de generar empleo.

Pero, es que lo peor es la gravedad de la pobreza (medida entre la situación de renta disponible que tienen el porcentaje de personas que ya están por debajo del umbral de riesgo de pobreza hasta llegar al citado umbral -vimos que era el 60% renta nacional equivalente-, es especialmente elevada en España, porque conforme a los últimos datos contrastados supera (siendo la segunda peor en toda la UE tras Rumanía) el 30% de la renta necesaria para llegar al umbral de la pobreza, dato demoledor donde los haya, al suponer como media que habría de percibirse una renta mayor al citado porcentaje para que ese amplio colectivo pudiese al menos decir que está en el umbral de renta disponible que supone riesgo de pobreza superado.

Son datos contrastados los que se manejan a nivel europeo y que en España en función de lo comentado del Chivo expiatorio y lindezas similares se ocultan con tal de no reparar en la ineficacia de toda la política practicada por el gobierno Rajoy, incapaz de ofrecer alternativa fiable y convincente de superación estos aspectos conformadores de una realidad muy distinta de la que él quería para España. La famosa “Niña” de Rajoy que jugaba alegremente e iba a la escuela en un país donde sus padres trabajaban, aparecida por arte de magia en su conclusión de un debate electoral, suena más a la típica carabela de la aventura americana que a una persona real, lo cual no es de extrañar ya que es un Presidente, felicita para el 2.016 con buenos deseos que no necesitan los españoles en 2.018, y según él tiene “Pinta” a lo peor de una guerrera o guerrero “picto”, aunque me inclino a pensar bien pudiera ser cuestión de matices ¿Cabría pensar que es una calaverada como cuando firmaba “picpus” en el guión de una novela negra de Maigret? Quizás sea la respuesta a esta pregunta lo que indique dotes adivinatorias de este inepto Presidente ya que parece provenir más bien de la “Santa María” política que tiene en su gabinete, que no sabemos si era carabela o nao por lo de capitana y mayor tamaño, y que predijo en su día y aseguró a todos los mortales que la nacionalización de Bankia no iba a suponer un solo euro a las españoles y españoles. Y es que por no saber, no sabe ni contar.

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