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miércoles. 01.02.2023

¿Populismo…? Prefiero llamarlo directamente Oclocracia

oclocracia
Oclocracia: “Gobierno de las muchedumbres o de la plebe.”

Germán González | En el año 2016, Populismo es elegida como palabra del año según FUNDÉU BBVA y esto en base a que dicha palabra fue la que más apareció en los medios de todo tipo, desde publicaciones escritas en papel pasando por todo tipo de medios digitales.

Muchas son las definiciones que esta palabra ha tenido, así, en 1936 la RAE la define como: “Perteneciente o relativo al pueblo”. En 1985 las misma RAE la define de la siguiente manera: “Doctrina política que pretende defender los intereses y aspiraciones del pueblo”. En la actualidad la definición según la RAE es: “Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. En medio de estas definiciones surgidas durante estos años y más específicamente en el año 1997 el Diccionario de Salamanca la define de la siguiente manera: “ Ideología y comportamiento de los políticos que definen demagógicamente los intereses de las clases populares”.

En el artículo de Javier Lascuráin publicado en el Boletín de Recomendaciones de Fundéu BBVA el 30/12/2016 éste, sacando conclusiones desprendidas del uso de la mencionada palabra la define como: ”una forma de hacer política caracterizada, al margen de la ideología que la sustente, por el intento de atraerse emocional y vehementemente el favor popular ofreciendo soluciones simples y poco fundadas a problemas reales y complejos”.

Hace más de 2000 años el célebre historiador griego Polibio, formuló una teoría llamada ANACICLOSIS, en ésta se describen una sucesión cíclica de seis regímenes políticos, cada uno de ellos mutando en el siguiente. De esta manera;

  •  la MONARQUÍA muta en TIRANÍA
  •  la TIRANÍA muta en ARISTOCRACIA
  •  la ARISTOCRACIA muta en OLIGARQUÍA
  •  la OLIGARQUÍA muta en DEMOCRACIA
  •  la DEMOCRACIA muta en OCLOCRACIA

Y la OCLOCRACIA muta en MONARQUÍA, cerrándose de esta manera el ciclo presentado por Polibio.

Ahora nos vamos a detener en esta palabra OCLOCRACIA, la RAE define el término como: “Gobierno de las muchedumbres o de la plebe”.

No es por coincidencia que los grandes personajes a través de la historia converjan en que esta degeneración de la democracia está muy lejos de ser el gobierno de un pueblo. Jean -Jacques Rousseau al referirse a la Oclocracia decía que esta degeneración de la democracia era debida a una desnaturalización de la voluntad popular. De forma similar James Mackintosh la define como:” la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso.

Bien podríamos estar escribiendo mil y una páginas haciendo referencia a lo que grandes pensadores han alertado sobre este flagelo que acecha a la humanidad desde tiempos inmemoriales.

El peligro es que a través de los años se han ido perfeccionando, cambiándose de nombre, ahora Populismo, han sabido como utilizar y valerse de los diferentes medios de comunicación igualmente han sabido utilizar los recursos y bondades que nos da la democracia y los utilizan para sus macabros planes.

El disenso se convierte en una de sus principales herramientas, al mejor estilo del Emperador Julio Cesar. Son muchas y muy diversas las formas, sin embargo, una de las que mejor resultado les ha dado es revivir, en algunos casos, y sembrar, en otros, la desesperanza, ese sentimiento que hunde en visceral tristeza dando como resultado la inacción. El resentimiento que, sacado desde las entrañas de algunos, inoculado cual bacteria letal en otros y fertilizado en muchos, hace que su mente se nuble y sus pensamientos solo respondan a favor de aquellos que día a día alimentan ese mal.

Dentro de este esquema se integra una multiplicidad de sentimientos de angustia, indefensión, temor y lo peor; la pérdida de la capacidad de asombro. Todo ello se fusiona para mermar la capacidad del pensamiento colectivo proactivo. Más importante es tener como “líderes” a verdaderos títeres convertir a la población en mendigos y decretar enemigo, no solo a aquel que piensa diferente, peor aún, decretar enemigo a todo aquel que tenga pensamientos y formación. Erigidos cual tribunal de la inquisición se convierten en acusadores y ejecutores de todo aquello que atente contra su voluntad y por ende su poder, transformándose de esta manera en una casta monárquica devenida de la “voluntad popular” y terminando en la Tiranía, como bien lo describió Polibio.

Urgen verdaderos y entregados líderes que abran los ojos a la gente y sobre todo, que no se dejen seducir por los encantos del poder.

Cada uno debe colocar el hombro para que juntos entendamos que hay un solo planeta y que en él andamos por el universo. El consenso de voluntades, ideas y energías es lo único que hará el mundo mejor que tanto soñamos y necesitamos.

Es hora de que encendamos las alarmas cada vez que alguien nos invite al disenso. La sociedad debe recobrar el valor y los valores dejando de lado a los vendedores de humo y encantadores de serpientes; debemos entender que la manera es apoyar a los progresistas a los valientes que combaten los engaños del Populismo.

Ya basta de estar representados por ujieres que solo han llegado allí gracias a la apatía y el silencio de los buenos. Ya basta de callar ante la mentira, sobran ejemplos reales y actuales en el mundo como para que abramos los ojos, no solo se trata de un territorio o de varios territorios, se trata de la supervivencia de todos. Los mezquinos pensamientos que solo responden a cuotas de poder en detrimento de la población, nos mantendrá cada vez más alejados de la paz y de la  concordia, del mayor y mejor porvenir  que todos queremos, pero todo eso se logrará con el pensamiento y la voluntad colectiva, en el que ningún líder se crea o se sienta único e imprescindible, que se entienda que la gente lo ha colocado allí, no porque sea un super hombre o porque sea único , sino por su honestidad y capacidad organizativa, por su escala de valores, por ser ejemplo para todos sin distingo alguno, por su tolerancia a los que opinan diferente y sobre todo por saber que está en un empleo NO VITALICIO, que es un empleado de la ciudadanía y no un Dios todopoderoso.

Cada uno de nosotros tenemos la obligación de adoptar algo en favor real de todos y recordar que no vivimos en un trocito de tierra, vivimos en una fantástica esfera espacial llamada Tierra.

¿Populismo…? Prefiero llamarlo directamente Oclocracia