martes 14.07.2020

¿Qué podemos esperar de la nueva comisión europea?

 Mario Regidor

Este pasado mes de noviembre la nueva Comisión Europea de Ursula Von der Leyen tomó posesión para un período de 5 años.

Quería centrarme en cómo podía afectar el programa de la nueva Comisión a España pero creo que cualquiera que quiera hacer una prospección futura de lo que nos va a deparar este próximo quinquenio no puede limitarse a las consecuencias que la buena o mala gobernanza pueda afectar a un único país de los 28, máxime teniendo en cuenta que la Unión Europea somos una “gran familia” con cuñados molestos, hermanas/os a las/os que confesamos nuestras más íntimas maldades y primos que son, pues eso, primos…

En esencia,y para terminar, podemos observar que hay que dejar que la nueva Comisión Europea empiece su singladura pero creo que Von der Leyen ha dado un buen cambio de timón enfocando claramente los problemas a los que se va a enfrentar la UE en el próximo quinquenio

Dicho esto, hacer una elucubración del gobierno de la Comisión con sus 28 comisarios puede parecer un ejercicio desmesurado, en especial por la escasez de espacio en un artículo de opinión pero, de lo que no cabe duda, es de los indicios que nos puede dar el título de cada uno/a de los comisarios/as.

Esta Comisión ha salido por consenso, después de muchos tiras y aflojas entre los diferentes gobiernos nacionales, recordemos que cada país miembro propone a un componente de dicho gabinete y que se debe guardar la debida paridad entre sexos y entre ideologías o partidos políticos. Todo esto ha complicado su nacimiento.

Comencemos. Independientemente de su afiliación política, el hecho de que la máxima figura jerárquica la ostente una mujer por primera vez en la historia de la Unión Europea ya marca un hito que, no por ya asimilado en muchos países del entorno, deja de ser un mérito primordial en una organización con tantos años de historia y presa de numerosos equilibrios que, a veces, merman su capacidad de acción.

Los 3 vicepresidentes ejecutivos establecen una clara prioridad en lo que se refiere a asuntos capitales en estos momentos. A saber, el Pacto Verde Europeo, personificado en JanTimmermans, el otro aspirante, socialista, a la presidencia de la Comisión y persona de probada experiencia política que va a tener ante sí el reto de toda la política medioambiental de la Unión Europea. Todo un desafío en el que la capacidad de atraer a aquellos países más contaminantes a las políticas europeas será el principal caballo de batalla. Por otro lado, la Agenda Digital.

El proceso de innovación tecnológica, la llegada del 5G, el impulso a las ciudades como plataformas Smart y, en esencia, la puesta en marcha de mecanismos que faciliten la vida en las ciudades y la transición del campo a la ciudad, donde viven casi el 80% de los europeos, marcarán una senda importante a seguir.

Por último, la Economía al servicio de las personas. Parece que quedaron atrás las llamadas a refundar el Capitalismo, que hiciera Sarkozy en sus tiempos de Jefe de Estado francés pero el hecho de que, por primera vez, se pretenda situar al ser humano, al ciudadano europeo, en el centro de toda actuación económica, significa un cambio de paradigma radical.

En lo que se refiere al resto de vicepresidencias, tenemos a un seguro como Josep Borrell encarnando la política exterior europea en un momento en donde la unidad de acción frente a los populismos dentro y fuera del territorio europeo se convierte en fundamental para articular un sistema de contrapesos en donde el gobierno de la Unión logre recuperar el prestigio perdido.

Del resto de vicepresidencias, es esencial darle la importancia debida a la relación entre Democracia y Demografía, en donde creo que tendrán cabida las nuevas formas de gobernanza basadas en la participación ciudadana y su promoción desde la UE al último rincón de cada uno de los países miembros. Todo ello, por supuesto, imbricado en la nueva cartera de Valores y Transparencia.

Del resto de comisarios quisiera destacar la unión entre Empleo y Derechos Sociales. En una época en donde las tensiones en diferentes países acerca del sistema de pensiones nacional, el hecho de unir el empleo y su fomento (las cotizaciones) con los Derechos que pueden venir aparejados (como las pensiones o el sistema de desempleo, por ejemplo) puede ser una buena piedra de toque para el establecimiento a nivel europeo de un Salario Mínimo común a todos los países miembros.

Un área interesante es la que lleva el esloveno Janez Lenarcic, Gestión de Crisis. Si nos fijamos en la Carta personal que le dirige la Presidenta Von der Leyen, nos queda un poco más claro su cometido preferente: gestión de cualquier crisis que se pueda presentar en el seno de los países de la Unión, en esencia, aquellas que tengan que ver con amenazas emergentes, cambio climático, así como la Protección Civil en el marco europeo y la Ayuda Humanitaria.

Por otro lado, la misión principal de la Comisaria Jutta Urpilainen, responsable de Asociaciones Internacionales puede parecer equívoca por el título pero creo que puede convertirse en un sostén imprescindible del Alto Representante en Política Exterior, Josep Borrell ya que, mientras éste tiene como misión las relaciones con países y demás organizaciones supranacionales de carácter público, Urpilainen tiene como misión complementar dicha actuación con acciones que incluyan partenariados con asociaciones que encarnen la sociedad civil en zonas como el Caribe, África, y el Sudeste Asiático, por ejemplo con el objetivo de llevar una agenda de desarrollo socioeconómico y sostenible en aquellos países.

Por último, quizás, el área que ha suscitado mayor controversia ha sido la que lleva el griego Margaritis Schinas, Promoción de Nuestro Modo de Vida Europeo. Reconozco que, a primera vista, puede llevar a pensar en un cierto egocentrismo y nos hace volver la vista y pensar “parece que estamos encantados de habernos conocido…” pero si vamos al meollo de las funciones del cargo nos encontramos con que nuestro amigo Schinas tiene encargado, nada más y nada menos, que un híbrido necesario y deseable entre la integración del inmigrante allí de donde venga y sea cual sea el país en el que resida, con la adecuada política de seguridad en las fronteras. Además, otros de sus cometidos son el diálogo interreligioso con todas las confesiones presentes en el seno de la UE y la lucha contra el antisemitismo con la misión primordial de lograr un Pacto a nivel europeo para el Asilo del Migrante.

En esencia,y para terminar, podemos observar que hay que dejar que la nueva Comisión Europea empiece su singladura pero creo que Von der Leyen ha dado un buen cambio de timón enfocando claramente los problemas a los que se va a enfrentar la UE en el próximo quinquenio, coincidentes en gran parte con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ahora debemos ver si tiene el impulso necesario para llevar este programa tan ambicioso a buen término pensando siempre que, esto es una carrera de fondo donde va a necesitar la ayuda de todos.

¿Qué podemos esperar de la nueva comisión europea?