domingo. 14.04.2024

Instagram: “no permitimos algunas fotos de pezones femeninos”

Alejandro Sánchez López | Para este artículo quería plasmar un dato objetivo sobre la cantidad de escenas bélicas que ve un niño de media antes de cumplir los 18 años, pero he encontrado tantas fuentes que simplemente lo reduciré a “una cantidad ingente de muerte”. Además, los niños de 10 años ya empiezan a consumir pornografía gracias a internet, ha afirmado el Instituto Psicológico Desconecta. Entonces, con estos datos, ¿a quién intenta proteger Instagram (Red social propiedad de Facebook) con sus políticas “anti-pezones femeninos”?

instagram Esta lucha por la normalización de los pezones femeninos existe desde que existe la red social, aunque ha saltado a la primera plana con la denuncia de la youtuber, de casi dos millones de suscriptores, Melo Moreno (conocida también como Yellow Mellow), tras que cayese sobre ella la vara de la censura de la plataforma, propiedad de Mark Zuckerberg (este chico no sale de un escándalo para meterse en otro). La influencer publicó una fotografía donde aparece ella junto a otras tres chicas con los pechos descubiertos, además, ya Melo Moreno se veía venir las consecuencias de sus satánicos actos, puesto que acompañó la fotografía con el texto: “a ver cuánto dura la foto…”. Aún no sé si la Santa Inquisición la enjuiciará por brujería, pero intentaré averiguarlo. Aunque, bromas aparte, para no echar más leña a la hoguera (je,je,je), debemos plantearnos hasta dónde tiene la sociedad capacidad de “obligar” a la compañía de Facebook a replantearse sus normas de uso. Al fin y al cabo, es una plataforma privada y en el momento de registrarte aceptas asumir sus condiciones, y si no te gusta, te vas a MySpace (si es que alguien sigue usando eso).

¿Atenta realmente esta restricción a los derechos de las personas? A mi criterio, y no soy abogado, no tienen ese derecho. Imagina que una plataforma como Facebook incluyese en sus condiciones de uso que ninguna mujer puede ser la titular de una cuenta, o un asiático, o que no se pueden publicar fotos con tonos oscuros. Y ahí es donde entrarían los salvadores de la inocencia infantil (que, despertemos de una vez, no existe), que pueden alegar que sus hijos no deberían ver pezones femeninos en Internet. Si encuentras a alguien así, o incluso tú piensas de esta forma, vuelve a leer el primer párrafo. Tu hijo/a de más de 10 años ha visto más pezones y cuerpos completamente desnudos que tú a su edad. Y si tu hijo es menor de esa edad (o incluso mayor de 10 pero menor de 14) ¿qué hace navegando por la Red sin tu supervisión?

¿Por qué debemos taparles los ojos ante unos pezones? ¿Dónde está la terrible aberración?

Aunque podríamos encarrilar este artículo por el sendero de la seguridad en Internet, lo llevaré por el de la moralidad y la inocencia infantil. Todos los seres humanos (salvo casos concretos) nacemos con dos pezones, un pene o una vagina y un ano. ¿Por qué debemos taparles los ojos ante unos pezones? ¿Dónde está la terrible aberración? No conozco a ni un solo niño que requiera de ayuda psicológica por haber visto el cuerpo desnudo de un familiar, un amigo o de un actor en la televisión. Sí conozco, sin embargo, niños que han necesitado ayuda para superar haber presenciado peleas verbales o físicas entre familiares. ¿Existen los actores porno que tras rodar una película deban asistir a terapia por estrés postraumático? Creo que no, pero sí existen soldados y policías que necesitan esta ayuda. ¿Les animamos a ir a la guerra, les normalizamos el hecho de que una persona asesine a otra sin conocerla de nada, pero no a conocer el cuerpo humano? La estupidez humana sigue latente y no tiene intenciones de irse.

La sobreprotección a la que sometemos a nuestros niños llega a tal punto que estamos creando a una sociedad de ignorantes, consentidos, inoperantes y reprimidos. En lugar de preocuparnos porque nuestros hijos sean mejores que nosotros, cuiden este planeta (ya que sus padres han sido irresponsables), elijan libremente a su compañero de vida sea chico o chica, o en solitario. En lugar de concienciarlos del absurdo de las guerras y la intolerancia. En lugar de todo eso, les transmitimos más intolerancia, más valores negativos, más represión y mucha más estupidez. Todo, para que nuestro hijo que ve porno casi a diario no vea una teta por Instagram.

Seguimos avanzando hacia atrás.

Instagram: “no permitimos algunas fotos de pezones femeninos”