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miércoles. 01.02.2023

La necesidad de mirar hacia delante

Por Mario Regidor | Con el atentado de Barcelona todavía en la retina, creo que es conveniente un artículo que conduzca al sosiego pero, sobre todo, a mirar al futuro con entereza.

De la resiliencia del ser humano, de su capacidad de adaptación al entorno pero, muy especialmente, de su iniciativa para continuar su vida sin temor a que sus rutinas y sus hábitos puedan verse mediatizados por las acciones del terrorismo, depende en gran parte que la sociedad permanezca atenta a los acontecimientos presentes y futuros pero, además, que pueda seguir siendo la tierra de acogida que ha sido a lo largo de los tiempos.

Los terroristas quieren sembrar el miedo en nuestros corazones pero, no entienden que no pueden ganar. Da igual la estrategia que empleen si nos mantenemos unidos como sociedad estructurada y, sobre todo, como civilización.

La ira, el fanatismo y la persecución de unos mal llamados ideales a costa de la vida de otras personas que no los comparten aunque sean de su mismo credo o confesión no nos es ajena en Europa y en España, con otros fenómenos más institucionalizados en otros tiempos como la Inquisición pero no es menos cierto que, como sociedad, hemos podido madurar y hacer frente a los distintos pareceres, opiniones e ideologías del resto de mortales por medio del debate y de la capacidad de asunción de acuerdos que caracteriza a un ser humano debidamente formado y con la empatía necesaria para asumir que hay que ponerse en el lugar del otro

Lo acaba de comentar Miquel Iceta, Primer Secretario de los Socialistas Catalanes, “el miedo es un lujo que no le vamos a regalar a los terroristas”. Y así debe ser, ese miedo, el encerrarnos en nuestras casas, el no querer hacer vida normal por temor a que nos atropellen o volemos por los aires, no es motivo, reitero, no debe ser motivo para que nos arrebaten ni nuestro sentido de la hospitalidad ancestral ni la capacidad de resistir el embate al que, periódicamente y de forma sorpresiva, van a intentar someternos estos dementes.

Eso nos lleva a otra disquisición no menos importante y que conviene no pasar por alto. De hecho, varios integrantes de Voces Transversales, la hemos tocado, bien en profundidad, bien de soslayo en numerosos artículos.

Nos referimos al equilibrio necesario que debe alcanzarse entre seguridad y libertad. Cuando sucede una calamidad de esta índole, muchos nos podemos sentir impulsados a reclamar mayor dosis de seguridad al estado, lo cual es lógico, en cierto modo. Pero, en determinadas ocasiones, esta solicitud de ahondar en las medidas de seguridad que preserven nuestra integridad física puede mermar libertades por medio de la adopción de disposiciones legislativas que coarten movimientos, impongan medidas restrictivas sin mediar la resolución judicial pertinente, etc. La Patrioct Act estadounidense durante el primer mandato de George W. Bush, justo después del 11-S fue un buen ejemplo de lo anterior.

En suma, creemos que lo que urge es fomentar la prevención, pero sin menoscabar la libertad, que todos nos podamos sentir libres y seguros allí donde residamos, vivamos o estemos de vacaciones temporalmente. Que las ansias de unos pocos extremistas por reventar el estilo de vida en paz ganado a lo largo de muchas décadas no se vea mermado por poderes públicos temerosos ni por ideologías radicales que pretendan hacer del mundo un lugar inhabitable, bien por los atentados, bien por normas restrictivas de derechos que coarten la libertad y pretendan modificar nuestra manera de ser, de estar y de vivir.

La necesidad de mirar hacia delante