miércoles 17.07.2019

Los libros correctos

Pedro Sánchez, durante la protesta de independentistas catalanes en Francia
Pedro Sánchez, durante la protesta de independentistas catalanes en Francia

Un nacionalismo burgués acciona incluso más el freno de mano

Por Mariola Marrero | Sabía que los independentistas usan la proclama de “libertad para los presos políticos” a un gobierno que no puede interferir en los procesos judiciales por respeto a la independencia de poderes, pero esa demanda vana además, la han acompañado con gritos de “fascistas” durante la visita que el presidente Pedro Sánchez, las ministras Isabel Celaá y Dolores Delgado y algunos intelectuales hicieron el día 24 de febrero a las tumbas de Manuel Azaña y Antonio Machado, esto ha rematado el filo de mi duda.

Siempre he tenido gran respeto hacia el pueblo catalán por su capacidad de buscar la modernidad en cualquier época de nuestra historia pero de todos es sabido que los nacionalismos frenan cualquier atisbo de progreso por propia supervivencia. Un nacionalismo burgués acciona incluso más el freno de mano. Ese ha sido el polvo del origen de los lodos en los que hoy estamos retozando algunos, ahogándonos otros.

El adoctrinamiento que se ha realizado en las aulas los últimos años en Cataluña y el uso de la ignorancia como abono para crear una realidad paralela, han sido el caldo de cultivo ideal para alienar y alistar a una parte de la sociedad. El detonante del uso de los políticos nacionalistas como el Pdcat de la independencia fue la investigación sobre la corrupción de la familia Pujol. Pudiera ser que el resto de los dirigentes nacionalistas temieran que esas pesquisas se extendiera hacia ellos y la salida que encontraron para evitarlo fue abandonar España arrastrando toda una comunidad autónoma con ellos, al menos la mitad les ha seguido, cegados por unos mensajes falsos contra el estado español que, junto con la historia alterada que se enseña en los colegios y el  adoctrinamiento realizado por profesores a adolescentes, adolescentes que es sabido, necesitan poco estímulo para hacerse con una causa que le venden como justa, y junto a algunos habitantes de zonas rurales a las que les han vendido que los últimos 30 años España les ha robado cuando eran los gobiernos de la generalitat más preocupados por el 3% de mordida que por distribuir la riqueza. La gestión de mariano Rajoy tampoco ayudó.

Pero no solo ellos tiene la culpa. Gobiernos de España anteriores se despreocuparon de lo que estaba sucediendo en Cataluña, no importaba mientras consiguieran el apoyo de los nacionalistas para gobernar.

Pero llamar fascistas a la primera representación de un gobierno del estado español que honra a todos los españoles que tuvieron que huir de sus casas, de su país por miedo a que unos golpistas los pusieran contra un muro, les metieran una bala en la cabeza y los arrojaran a cunetas y fosas comunes es de una ignorancia tan palpable que siento lástima por un pueblo que no conozca su historia, miedo de que ese desconocimiento les lleve a repetirla y rabia porque se podía haber evitado leyendo los libros correctos, escuchando a los mayores y buscando la verdad.

La verdad, eso tan poco de moda últimamente donde las fake news, los bulos y las manipulaciones venden más que la verdadera fuente. Las redes sociales son la biblia de muchos y como si pertenecieran a una secta creen todo lo que leen.

La supuesta huelga general en Cataluña no fue tal pero las manifestaciones y protestas, bastante ruidosas aunque poco numerosas, estaban compuestas por jóvenes en su mayoría. Unos jóvenes que no buscan la verdad, no leen los libros correctos y solo escuchan a manipuladores.

Tenemos la gran responsabilidad todos, empezando por políticos, medios de comunicación y educadores de volver a poner de moda la verdad, la historia, la fuente original o corremos el riesgo inminente de que una generación que desconoce lo que éste país ha padecido se radicalice como ha pasado en parte de Cataluña. Ya se nos había advertido desde un estudio británico (web mail on line) que apuntaban hace años que la “Generación Z” o sea, los nacidos después del 2000 tendían a volverse socialmente más conservadores desde la Segunda Guerra Mundial y reivindicaban valores tradicionales, algo que creeríamos como algo de antaño, poco acorde con los valores que se les presume a los jóvenes.

Hace unos años lo supimos y tampoco reaccionamos y ahora aparece un partido político como Vox que les representa, nacionalista también y con mensajes que suenan mucho a los de los estados proteccionistas de los años treinta del siglo pasado, como suena la administración de Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil o algunos gobiernos europeos que gobiernan con la ultraderecha y es preocupante que en un país como Suecia, con un afianzado estado del bienestar donde la socialdemocracia ha gobernado las últimas décadas, el partido de la derecha extrema consigue entrar en el parlamento. Eso es lo que pasa cuando las generaciones nuevas no conocen el pasado de sus países. Cuando creen ser muy modernos abrazando ideas muy antiguas.

Pero si no se leen los libros correctos la historia se repite y la ignorancia voluntaria es muy peligrosa. Todo en el ser humano es cíclico y nos estamos buscando más de un conflicto, ya no es sólo un territorio cuya mitad aspira a independizarse sino el retroceso de los derechos que tanto han costado conseguir.

El día 28 de Abril nos jugamos mucho en España, mucho más que en las anteriores elecciones generales. Arriesgamos la sociedad que queremos y aquella que podemos y queremos construir entre todos y para todos y no vale con quedarse en casa y quejarse después. Ya hemos sido demasiado laxos en muchas cosas evitables. Estemos vigilantes.

Los libros correctos