Nuevatribuna

Juego de tronos: autónomos y educación

¿Saben de qué es lo que más carecemos los españoles? Adivinen, con todo el redoble de tambores de una introducción circense... ¡Tachán! Si lo han adivinado de Educación

Por Ana Barrio | Revisando la popular serie, se me ocurre que hay tantísimo que hacer, que cuesta decidir por dónde empezar.

Estaba pensando ahora, que más juegos de tronos que también importan, aquí hablamos de juego de sillas en el congreso. Y la mayoría de la gente solo piensa en lo que le afecta particularmente, poco en el bien general. Y en lo que le cuentan los medios que, en su inmensa mayoría, están bastante mirando a poniente.

Por ejemplo, la impopular medida de los autónomos. ¿Cómo será analizada? Crees que alguien, siquiera expertos periodistas van a leer la medida al completo. Ya te contesto: No.

Escribirán aparentemente sesudos artículos de opinión, en los cuales analizarán lo muchísimo que pagan los autónomos con respecto a otros países, que no sabemos si es del todo cierto.

Y atacarán donde más sabe que puede doler, al bolsillo egoísta e individual.

Ninguno comentará con toda la intención y malevolencia posible, las contrapartidas ventajosas que tiene esta decisión, cómo puede beneficiar las prestaciones recibidas por estos, cuando las necesiten. Más que nada porque aquí en España nos educan como superhéroes que nunca van a precisar nada. Nunca nos pondremos enfermos, nunca seremos emigrantes, nunca seremos minusválidos, porque la España una, grande y libre, solo tiene Pelayos poderosos los demás ¡Fuera! ¡A la hoguera!

Si bien es cierto que yo de estar en el gobierno, habría tratado de aumentar las prestaciones, y tratado de recaudar en otros lugares.  Me pongo en la piel del ministerio pertinente y supongo que tendrán asesores que entiendan del asunto.

Aunque no hayan medido las repercusiones que esto pueda tener ni en cómo explicarlo.

Porque señoras y señores, ¿saben de qué es lo que más carecemos los españoles? Adivinen, con todo el redoble de tambores de una introducción circense... ¡Tachán! Si lo han adivinado de Educación.

Aquí se nos enseña a ser competitivos, a ansiar el dinero, a engordar los egos. Sea engordando las cuentas bancarias. Sea haciéndose famosete de tres al cuarto, explotado hasta la extenuación en programas muy vistos por gente que solo busca evadirse. Sea teniendo multitud de seguidores en redes sociales que la mayoría de las veces no aportan nada.

Se nos educa para tener una casa más grande, un coche enorme, y pertenecer a un club de fútbol que haya ganado muchas copas de europa. Si quieres ver a un español protestar quítale el fútbol.

Nunca nadie nos enseña a tener empatía. A ponernos en la piel de esa madre subsahariana que manda a su hijo en una patera, aún sabiendo que no sabe nadar. A saber por qué alguien tuvo que jubilarse a temprana edad con las cargas psicológicas que conlleva. O porque alguien no accede a mejores puestos de trabajos y no puede estudiar, cuando en su casa no tienen ni calefacción en navidad.

A este país le faltan tres máximas Libertad, igualdad, y fraternidad. Pero si dices esto en la calle lo mínimo que te dirán es: ¡Ya está la revolucionaria francesa! ¿No te gusta Macron?  Porque aquí en los colegios y en las familias no se enseña a escuchar, sino a responder. No se enseña a sentir sino a obedecer. No se enseña solidaridad sino a empujar al de al lado, como hacen los futbolistas de élite.

Por qué aquí ser alguien significa tener una gran casa, salir en las revistas, y acudir a muchas fiestas. Obviando que todos somos alguien hayamos nacido aquí o en Burkina Faso. Tengamos estudios o no. Vistamos elegantes o llevemos tatuajes hasta en los pies. Todos somos seres humanos y en un mundo justo, todos deberíamos tener los mismos derechos y las mismas oportunidades.

Volviendo al origen ¿Qué creen que mirarán los españoles a la hora de votar, las leyes que se dirimen en Europa y que a todos nos afectan y deberían importarnos? ¿O lo que digan los tertulianos de turno, los periódicos locales, y los borregos digitales? Yo abogo más por lo segundo. Y entono el mea culpa, en tanto en cuanto, cada vez, menos libros leo y más pierdo el tiempo en redes sociales. De lo de la tele no me puedo acusar, puesto que es un electrodoméstico del que carecería con gusto. Pero si confieso que veo muchas series y películas completamente intrascendentes. Intensa me llamarán. Y lo soy. Pero alguien tiene que serlo. Alguien tiene que intentarlo. Alguien debe poner las baldosas amarillas del camino a utopía.

Creo que seré incapaz de explicar porque se toman estas medidas sobre los autónomos, pero entiendo por qué se hace. Y pido una reflexión e introspección a cada uno. Un análisis que nos ayude a construir país. Una implicación a la hora de votar de elegir de opinar. Reflexiona antes de votar, participa y debate con cabeza y con respeto. Y si puedes afíliate, aunque no seas de izquierdas y socialista como yo. Afíliate, infórmate, e intenta cambiar las cosas. Empezando por ti. Reflexionando sobre todo lo que haces y decides. Porque no hay otro modo de mejorar el mundo que mejorarse a uno mismo. Y no hay otra manera de transformar la sociedad, que actuando. Y si estás en un partido político y no te gusta lo que se hace, desde dentro tendrás más posibilidades de informarte y participar y reformar que solo mirando y opinando por las esquinas.

Este juego de tronos esta lucha por la política y la mejora de la sociedad ya se ha transformado en una guerra, y muchos están deseando que salgan los tanques a la calle. Y así no señores, así no cambiaremos nada. Así solo seguiremos engordando nuestros orondos egos, y siendo la lástima de país en el que estamos ahogados. Y en el que nadie quiere enseñar a nadar.