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lunes. 15.08.2022

La gran mentira del PP sobre el Estado de España

Por Gregorio Artiles | Cuando Mariano Rajoy disertaba en las dos ocasiones recientes solicitando la investidura, aludía constantemente a lo excepcional de la situación por la que atraviesa el país. Como casi siempre, este mentiroso, especialista en incumplimientos electorales, mala gestión, falta de honestidad y demás defectos propios, lo afirmaba como si fuese una circunstancia objetiva, producto del azar o de una confabulación de la realidad contra su manera de resolver asuntos, y para nada asumía responsabilidad política por ello, ya que si algo se decía, volvía a repetir una y otra vez las urnas le habían respaldado.

Sin embargo, comparando lo que él llamó herencia del gobierno Zapatero con la teórica herencia que él mismo va a gestionar en minoría, tras cinco años de gobierno Rajoy, cualquier persona notará el estado ruinoso que el PP ha convertido todo el concepto país España, ruina que incluso se puede calificar de inminente si el turismo deja de aportar las divisas necesarias para la liquidez nacional, y me atrevo a decir el estallido social sería entonces imparable, haciendo pequeñas las manifestaciones que tenemos en mente todos.

Fijémonos brevemente en el plano laboral para reparar en la brutal diferencia al final del mandato Zapatero con nuestra realidad hoy día y nos daremos cuenta del enorme daño hecho por el PP al sector productivo del país. Partiendo del significativo dato de la disminución de la tasa de actividad (cociente donde el numerador constituye la población activa –personas que trabajan o buscan trabajo llamados parados mientras su denominador lo forman las personas en edad de trabajar) que pasa del 59,94% al 59,28% vemos que precisamente la población activa (numerador) ha disminuido desde lo “heredado de Zapatero” en 592.000 personas. Este dislate confirma que cada año Rajoy se acerca a 120.000 personas activas que se pierden como fuente de posible fuerza productiva, pues ni trabajan ni buscan trabajo. Ese dato, alarmante por sí mismo, se pudiera maquillar si el resto de la fuerza laboral existente o que pudiera incorporarse al mercado laboral, tuviera mejores condiciones, pero chocamos con la realidad es que el desempleo sigue teniendo tasas muy elevadas, con rebajas salariales y menores coberturas de desempleo a las “heredadas de Zapatero”. Finalmente, la aportación de Rajoy se traduciría ya que no hay otro dato que lo corrobore, en que para aumentar poco más de 101.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social en octubre pasado fueron necesarios 1.870.000 contratos laborales, es decir, un auténtico despropósito y un fraude en todo regla al normal desarrollo del mundo laboral. Pero las previsiones tampoco son optimistas teniendo en cuenta el marco en que se van a desarrollar las relaciones laborales, porque para el año 2.017 la tasa de paro, que ahora alcanza según el gobierno al 18,91% apenas descendería al 18,20 %, con lo cual disminuir el paro estructural superando los tres millones quinientas mil personas nos indican la dimensión real del problema.

Ahora bien, esta realidad se podría incluso edulcorar si el PP mejorase el apartado Seguridad Social en algún extremo, pero nuevo varapalo al concepto herencia Zapatero como dogma salvador de pésima gestión por cuanto 5.469 millones de euros menos se recaudaron en 2.015 respecto a 2.011 por la Seguridad Social, y su déficit, que era de 668 millones de euros en tal año, hoy es de 6.151,2 millones de euros.

La ruina a la que estamos abocados por la gestión del PP de nuestra economía en materia laboral consolidando plantillas sin compromiso en las empresas, inestabilidad laboral que redunda en los resultados de muchas empresas, será “declarada oficialmente” cuando desaparezca el llamado fondo de reserva de la Seguridad Social, que es una “herencia del gobierno Zapatero” de 66.815 millones de euros que hoy suponen 24.207 millones, o sea, 42.608 millones de euros menos. Un desastre en toda regla.

El destrozo del mundo laboral, el segundo plano más importante de cualquier empresa, si bien es el primero en los que afecta a las relaciones personales, ya que la idea o nicho laboral (segmento de mercado que marca la viabilidad final de todo proyecto) es algo intangible, nos la da la comparativa de calidad de empleo en nuestro país, al ser de las más bajas de los países de la OCDE pues en concreto está entre los diez peores en dos de los tres indicadores analizados (ingresos –con ajustes por desigualdad en su distribución-, estabilidad laboral y ambiente de trabajo que se mide por la presión que sufre el empleado por un exceso de peticiones o con recursos insuficientes para desarrollar sus tareas) corroborando no es más que una parte del edificio ruinoso el PP pretende sea hogar de todos los españoles. Estamos en este apartado al mismo nivel que Grecia, Turquía, Hungría, Polonia o Portugal entre otros. No solo vivimos en un ambiente laboral empobrecido y embrutecido, sino que el “reflejo” en que debe mirarse, a saber, el correspondiente a la Administración Pública, su control y resultados, está más roto cada día.

En efecto, así como la llamada deuda privada en España se ha reducido, pasando de los dos billones de euros a poco más de un billón seiscientos mil (reducción en 510.200 millones de euros) se contrapone con un aumento de 358.584 millones en deuda pública, y del coste financiero sobre la “heredada de Zapatero” en 6.114 millones. El coste financiero de la deuda pública tiene mucho que ver con el nivel real de inversiones públicas, que se ha reducido en unos 1.800 millones de euros aproximadamente, y el panorama de este solar en que el PP va a convertir España, puede ser desolador.

Otra gran mentira, dentro de los aspectos generales que se consideran en cualquier política económica gubernamental está, como no podía ser de otra manera, el grado de confianza que genera el ejecutivo. Pues bien, lo cierto es que el PP no genera sino desconfianza, totalmente justificada, para lo cual se tienen en cuenta los motivos que sustentan el recelo que están en mente de todos. En primer lugar, el gobierno actual está contaminado por la conducta más que sospechosa con relación a los numerosos casos de corrupción que han afectado a una gran parte de dirigentes tanto territoriales como nacionales suyos, escándalos que incluye hasta su propia financiación como formación política, creando presuntamente una red de financiación ilegal utilizada en campañas determinadas. En segundo lugar, porque el gobierno miente descaradamente cuando utiliza exclusivamente en materia de empleo exclusivamente datos concernientes a número de contratos celebrados y disminución del paro, porque es más relevante la evolución de la tasa de ocupación que en porcentaje establece la relación entre el número de ocupados como numerador de cociente y denominador constituido por la población en edad de trabajar o mayor de dieciséis años, donde “se heredó de Zapatero” una tasa del 57,56% y que ha dejado en el tercer trimestre de esta año en 48,06%, es decir, una reducción muy considerable en materia de ocupación. Finalmente, ¿Qué mayor nivel de confianza puede probar un gobierno que el nivel de la inversión extranjera en España? Pues nuevo fracaso si comparamos las cifras con “la herencia Zapatero” pasando de los 24.976 del año 2.011 a los raquíticos 6.715 millones de los seis primeros meses de este año.

Una solución que se maneja muchas veces es la mejora de los ingresos del Estado, pero se olvida que han mejorado con relación al PIB (que ha aumentado en 29 billones de euros), al tiempo que se ha reducido el gasto público, porcentualmente hablando, y ya si nos metemos en participación en los Presupuestos Generales del Estado, se notan claras disminuciones en el gasto social del Gobierno Central en 4,5% de su conjunto.

En el momento actual, ya negocia con la canciller alemana el actual Presidente de Gobierno la famosa rebaja de 5.200 millones de euros a realizar en el ejercicio fiscal 2.017 comprometidos con Bruselas por este mandatario. Demasiados frentes, muy mala gestión sin que produzca el efecto deseado porque al final nos lleva al mismo punto de partida y que no es otro que si como se desprende de lo anterior los particulares y familias han realizado esfuerzos cuyo resultado son estar, laboralmente, al nivel de Turquía, Grecia y países similares a los que presuponemos superamos en calidad de vida con resultado tangible de su reducción de deuda privada, pero no se corresponde con la deuda pública sin control gestionada de forma imprevisible (46.000 millones de euros en “rescate a la banca” que no iba a costar un solo euro al contribuyente español) mintiendo con ello a la población de España. Con estos mimbres, es factible pensar que se producirá a lo peor una desafección política sin precedentes en este país de imprevisibles consecuencias.

Ya no se nombra la “herencia Zapatero” y lo cierto es que sabemos claramente el motivo, y no es otro que ante tanta mentira repetir una patraña más escaso resultado iba a tener.

La gran mentira del PP sobre el Estado de España