martes 07.04.2020

El futuro del periodismo escrito

Por Mario Regidor | Muchos artículos se han escrito con un titular similar o muy parecido y con recetas de lo más variado para asegurar el futuro de un gremio vital, casi indispensable en el devenir político, social y económico de la Humanidad.

Creo que deberíamos empezar por ver las causas que originan la crisis del periodismo escrito para luego poder dar un modesto diagnóstico acerca de las posibles soluciones a implementar.

Uno de los principales problemas es, sin duda, el alto grado de intrusismo profesional. Sobre este punto, tengo que reconocer que, en parte, está legitimado. ¿Por qué? Pues porque un periodista se tiene que especializar para realizar bien su trabajo. No puede confeccionar una semana información local y pasar a deportes la siguiente. Un medio de comunicación que se precie debe contar con especialistas en materia nacional, internacional, deportiva, judicial, económico, etc. Y, en cierto modo, es lógico que por encima de periodistas prefieran economistas o licenciados en políticas, por ejemplo. No obstante, también hay numerosos Master que se pueden estudiar y que especializan en según qué ámbitos de información y conocimiento.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el auge de los medios digitales en detrimento de los medios en papel. El ahorro de costes a nivel de material y logística parece ser la causa principal de este auge, amén del coste, prácticamente gratuito en lo que se refiere a medios digitales, sin olvidar el impacto de los medios digitales en la ciudadanía sobre los medios escritos, mucho mayor en cuanto a alcance en los primeros respecto a los segundos. Lamentablemente, hemos visto que han ido escaseando los lanzamientos de medios de comunicación escritos, tanto en forma de periódicos como de revistas, y ha habido un auge paralelo en este sentido de los medios digitales. Todo esto no es malo per se ya que refleja el hecho de que la ciudadanía ansía sentirse informada. La cuestión es si prefiere hacerlo en medios de comunicación escritos o prefiere, por cuestiones de credibilidad o por falta de tiempo, otros medios de información como la radio o la televisión. Conviene recordar a muchos expertos que dijeron que, con la aparición de la televisión, la radio desaparecería, y ahí sigue… Sólo hay que renovarse… o morir.

La publicidad es otro aspecto importante a considerar. Tengan en cuenta que los anuncios suponen gran parte de los ingresos de cualquier medio de comunicación, mucho más que el propio ingreso recibido por la compra del periódico o de la revista. Se ha observado un descenso progresivo y continuado de la publicidad en medios de comunicación en papel y su trasvase a los medios de comunicación digital, según un estudio internacional de la Universidad de Granada y de la Rice University de Houston (Texas) que analiza este fenómeno en los años 2001 – 2015 y coincide en resaltar que es Internet y no la crisis económica la causa principal del descenso de la publicidad en los medios de comunicación analógicos.

Otro tema importante: la cultura del “Gratis Total” que ha calado entre la ciudadanía con lo que ello conlleva. Y creo que este es el aspecto primordial a tener en cuenta. Me explico: la gente ha asumido que el coste de la información debe ser gratuito, no es que no deseen estar informados, sí lo desean pero si les cobran por ello buscarán otros canales de comunicación, radio y televisión por ejemplo a coste 0. Pero, parecen no darse cuenta del terrible coste económico que supone a las corporaciones que sustentan los distintos medios de comunicación, el tener un plantel de periodistas formados y preparados, instalaciones adecuadas al siglo XXI, una logística que permita tener en los establecimientos el periódico a primera hora de la mañana, etc. Todo ello merma los salarios para ser competitivos y expone a los medios de comunicación al contubernio con los gobiernos de diferente índole en aras de conseguir el gran nicho de la publicidad institucional que puede suponer muchos millones de euros anuales y el gran sustento de estos medios analógicos.

Por último, pero no menos importante… El auge y proliferación de las llamadas Fake News que ha hecho muchísimo daño al gremio periodístico en su totalidad y que yo quiero hilar con el deseo de la población de buscar información gratuita pero sin importarle la calidad y, sobre todo, la veracidad. A todo ello, se une el hecho de que se hayan creado multitud de empresas cuyo objetivo preferente es el “tratamiento de la información” y los laxos controles de las redes sociales, en especial Facebook, para con la información que se indexan en sus propios contenidos y que se diseminan por toda la red.

No estamos muy lejos de aquellos tiempos en los que los periódicos dedicaban ingentes recursos al llamado periodismo de investigación, cantera enorme de premios Pulitzer, uno de los más aclamados el del equipo de profesionales Spotlight del diario Boston Globe que consiguió el Pulitzer y se rodó una película galardonada con el Oscar a mejor película por desenmascarar la política de acoso sexual a niños por parte de una parte importante de la curia eclesiástica y su encubrimiento por parte de la diócesis de Boston. Y habría que recuperar esa clase de información, al igual que la inversión que suponen los corresponsales internacionales en zonas de guerra pero vemos cómo cada vez existen más profesionales freelance que “alquilan” sus servicios al mejor postor.

Una vez expuesto el panorama, ¿qué opciones caben? Personalmente, pienso que se debe abrir un gran período de reflexión y, a pesar de ser compañías rivales, propiciar puntos de encuentro entre las diferentes corporaciones con intereses en medios de comunicación porque estoy viendo que el periódico diario está perdiendo vigencia a pasos agigantados. No obstante, no pienso que el periodismo escrito ya no tenga cabida en un mundo esencialmente tecnologizado pero sí conviene reestructurarlo y, quizá, cambiar su periodicidad. Me explico, si queremos un periodismo que vuelva a la investigación, al reporterismo, al tratamiento pausado y con análisis profundos y ajenos a la premura de tiempos en los que nos movemos en la sociedad actual, conviene que el periódico pase a no ser de formato diario sino, posiblemente, un formato de fin de semana que ya se comercializa como tal en las distintas ofertas para llevarte el periódico a casa por parte de los diferentes medios.

De tal manera, con un periódico que recoja las noticias de la semana y que permita una reflexión pausada y estructurada y que acoja un análisis posicionado y con los pros y contras que cada asunto de interés reclame, sentaremos las bases de un resurgimiento de un segmento de información como son los periódicos que necesitan de un nuevo empuje que aúne la contención de costes con la información de calidad. A fin de cuentas, no deja de ser notorio que la mayor parte de los diarios que se venden en la actualidad lo hacen los sábados y domingos que es cuando más tiempo tenemos para leer información de manera reposada y con los suplementos y revistas añadidos a las ediciones de fin de semana.

Hacen falta muchas más ideas y reformas que la que planteo aquí pero creo que el diagnóstico de los problemas se acerca a lo expresado en este artículo de manera fidedigna. Y espero que este artículo sirva como acicate para un sector de actividad necesario, como expresé en el inicio de este escrito, para la buena calidad democrática de nuestro sistema político.

El futuro del periodismo escrito